Cataluña camina hacia unas nuevas elecciones

17 / 03 / 2017 Antonio Fernández
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

La imposibilidad de celebrar un referéndum pactado con el Gobierno no deja más salida que la celebración de comicios autonómicos, donde Artur Mas ya no podrá ser candidato debido a su inhabilitación.

Artur Mas, entre Irene Rigau y Carles Puigdemont, en una rueda de prensa tras el anuncio de su condena a dos años de inhabilitación. Foto: Lluís Gene/AFP

El conflicto catalán se encona tras la sentencia condenatoria del expresidente de la Generalitat, Artur Mas, y de sus consejeras Joana Ortega e Irene Rigau por desobediencia al Tribunal Constitucional al haber permitido la celebración de la consulta del 9 de noviembre de 2014. El revés le supone a Mas no poder presentarse en unas listas electorales durante dos años, con lo que sus planes han quedado dinamitados. O, por lo menos, en suspenso. Políticamente, Mas ha tenido sus idus de marzo, igual que Julio César. Por algo él y sus partidarios no se cansan de denunciar que el juicio del 9-N se produjo porque se quiere la muerte política de los acusados. Pero la sentencia es solo uno de sus problemas: a ella se le suman tres macrojuicios por corrupción que asedian a su partido, Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), y la investigación del caso 3%, que dirige el juez de El Vendrell Josep Bosch y que poco a poco va acercándose a Artur Mas.

Todo ello ha dado como resultado que, en estos momentos, el expresidente de la Generalitat sea visto como una rémora desde las filas del Partido Demócrata Europeo Catalán (PDeCAT), el partido sustituto de CDC. En otras palabras, se considera que Mas está amortizado. Otra cosa es que él se resista a dar un paso al lado. Un alto cargo de la nueva formación esboza un resumen de la coyuntura: “Marta Pascal, la coordinadora general, aprieta para limpiar el partido. Y cuanto antes el PDeCAT quede libre de sospechas, mejor. Por tanto, si queremos olvidar para siempre la sombra de la corrupción, es evidente que Artur Mas molesta. Pero también es verdad que creemos que la sentencia que le condena por desobediencia ha sido injusta, porque es una sentencia política”. Solo hay una consigna: retirar a Mas de primera línea sin que parezca que se le retira. Porque entre la militancia de lo que era la antigua Convergència duelen más las acusaciones de corrupción que la condena por inhabilitación.

Eva Granados, portavoz del Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC), critica: “Los irresponsables al frente de la Generalitat retuercen la legalidad. En primer lugar, la sentencia no era por poner las urnas, sino por desobediencia al Tribunal Constitucional. Eso fue lo que se juzgó. En segundo lugar, esta sentencia no soluciona el conflicto. Más bien, visualiza el fracaso de la política. El PP, con su mayoría absoluta, no hizo frente a un problema con una comunidad autónoma. Y el enfrentamiento entre los dos Gobiernos, el central y el autonómico, convirtió en víctima a la sociedad, al tiempo que se bloqueaba todo por el tema de las identidades y no se hablaba de los temas sociales. Y, por si fuera poco, los partidos que dominan esos Gobiernos, PP y Convergència, tienen graves problemas estructurales de financiación”.

 

Sigue el plan

Pero, aparentemente, la decisión del Tribunal Superior de Cataluña no modificará la hoja de ruta independentista, que prevé la celebración de un referéndum como muy tarde a finales de septiembre y elecciones “constituyentes” seis meses después. “La hoja de ruta continuará inalterable. Trabajamos a buen ritmo para tenerlo todo a punto cuanto antes. En nuestro calendario figura septiembre como fecha tope para la consulta y yo apostaría por situar las elecciones a principios de 2018”, afirma Sergi Sabrià, portavoz de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC).

En la Asamblea Nacional Catalana (ANC) piensan lo mismo. “Unas elecciones adelantadas no aparecen en nuestros escenarios. Están descartadas”, dice una fuente de la dirección de la ANC a este semanario. Pero hay algunas sospechas de que el calendario se puede alterar. Este martes, en la reunión de portavoces parlamentarios, el representante de la CUP, Benet Salellas, insistió en la tramitación de la ley de las últimas voluntades digitales “porque nos queda muy poco tiempo en esta legislatura”. El comentario podría pasar sin pena ni gloria, pero el interés de la CUP por aprobar una ley que ya se encuentra en trámite de enmiendas no deja de sorprender.

Desde el Gobierno central aseguran a Tiempo que no descartan “ninguna posibilidad”: “Tenemos en cuenta todas las variables, incluso las de que se intente celebrar la consulta antes de verano. Pero estaremos preparados y tomaremos todas las medidas oportunas”.

¿Trabajan los independentistas con una agenda secreta que contemple elecciones a corto plazo? Desde el PDeCAT y Esquerra Republicana de Catalunya se niega esa posibilidad. Pero en algunos círculos no descartan el adelanto. “Lo que habíamos hablado es que si no se podía convocar el referéndum íbamos a elecciones, aunque ahora, con Mas inhabilitado, la cosa se pone más difícil y debemos decidir quién es el candidato mientras intentamos librarnos de las sombras de corrupción”, admite una fuente convergente.

Incógnitas y problemas

Y ahí surgen varias incógnitas. La primera es si ERC y PDeCAT se presentan por separado o continúan con la plataforma de Junts pel Sí (JxS). Según diversas fuentes, no se ha discutido todavía, pero el presidente republicano, Oriol Junqueras, no está por la labor de continuar con sus hasta ahora socios. Y en ese caso, el PDeCAT se encontraría con un problema, ya que las encuestas le vaticinan un descalabro histórico: podría pasar a ser la quinta fuerza catalana en unas autonómicas, cuando siempre había sido la primera.

Y con Mas en la cuneta, Carles Puigdemont estaría casi obligado a encabezar la lista. “Cuando asumió la presidencia de la Generalitat, prometió que su etapa finalizaría cuando dejase a Cataluña a las puertas de la independencia. Pero si eso no puede ser, le pediremos que sea el candidato para que pueda cumplir su promesa”, subrayan fuentes de la antigua Convergència. Además, afirman, todavía existe la posibilidad de que se reedite JxS. “Evidentemente, al no haber conseguido el objetivo, las entidades cívicas como ANC y Òmnium presionarán para que nos volvamos a presentar con ERC”. En caso contrario, y aun en el supuesto de que Puigdemont no fuese candidato, los convergentes no tendrían muchos problemas para buscar a alguien de la “nueva hornada”, como el exalcalde de Figueres y actual consejero de Cultura, Santi Vila (a quien se le reservaba hasta ahora la tarea de ser el alcaldable en las próximas municipales para reconquistar Barcelona).

Desde la ANC se pone en duda esa posibilidad en estos momentos. “No se ha hablado de elecciones ni de candidaturas. ¡Pues solo faltaría que ahora nos pidiesen presión para ir a unas elecciones que nadie quiere! Lo único que queremos es que se celebre el referéndum siempre y cuando sea antes de finales de septiembre. Y lo crucial es que sea efectivo, es decir, que sirva para lo que tiene que servir”. En otras palabras, ha de tener dos condiciones básicas: una pregunta binaria con una respuesta clara y un “compromiso político claro de aplicar el resultado”, es decir, que sea vinculante.

Para leer el artículo completo puede comprar la revista de papel o acceder a la versión digital en Tiempo, Zetakiosko o Kiosko y más.
Grupo Zeta Nexica