Bruselas mantiene los subsidios a las grandes fortunas

06 / 09 / 2016 Javier Otero
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La nueva reforma de la Política Agrícola Común iba a limitar las subvenciones a terratenientes sin actividad agraria, pero finalmente las mantiene.

Empresas de la Casa de Alba, de Mario Conde o de la familia Botín reciben más dinero por subvenciones agrícolas que los ingresos que generan por su actividad. La Unión Europea ha decidido mantener esta situación a pesar de que en España había un acuerdo para acabar con ella. 

Organizaciones agrarias, Ministerio de Agricultura y comunidades autónomas habían acordado tomar medidas para que estos subsidios dejaran de ir a parar aquellos que consideraban que no eran auténticos agricultores profesionales. Una de las maneras definir a este tipo de agricultor y una de las condiciones para poder recibir los subsidios europeos era que los ingresos por este concepto no superaran el 80% de la cifra de negocio de estas empresas. Sin embargo, la nueva reforma de la Política Agrícola Común europea no permite tomar esta medida. Bruselas aduce que no puede relacionar las subvenciones a la producción agrícola, porque iría en contra de los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio. Algunas empresas a través de las que grandes fortunas reciben subsidios  no solo reciben ayudas que superan el 80% de la cifra de negocio, sino mucho más que eso. Son incluso mayores que sus ingresos por ventas. 

El establecimiento de este umbral del 80% de la cifra de negocio pretendía ser una de las fórmulas para que el reparto de las ayudas tuviera que ver algo más con la intención con la que nacieron, como era la de ayudar a sobrevivir a agricultores con un bajo nivel de ingresos. Sin embargo, a lo largo de los años, buena parte de estas subvenciones ha ido a parar a grandes latifundios y también a los llamados cazaprimas. En España hay 900.000 perceptores de ayudas, frente a 400.000 agricultores y ganaderos profesionales, dados de alta en el régimen de la Seguridad Social Agraria.

En los últimos años, la regulación de estas subvenciones ha permitido cobrarlas sin tener siquiera la obligación de realizar una actividad real. Las organizaciones agrarias que representan a los pequeños agricultores, la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) y la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), quieren  que existan limitaciones a las ayudas que van a parar a estos casos y también que se ponga un techo para la máxima cantidad que se puede percibir, ya que los grandes latifundios pueden recibir ayudas millonarias simplemente ligadas a la superficie que tienen. Por ejemplo, las empresas de la Casa de Alba perciben en total casi tres millones de euros anuales. Solo Euroexplotaciones Agrarias llega a cosechar ayudas superiores a un millón de euros. Pero no son las que más perciben. La empresa Complejo Agrícola, de la familia Mora Figueroa, percibe unas subvenciones anuales por más de cuatro millones de euros. Una de sus empresas, Rusal, abandonó la actividad agrícola en cuanto Bruselas decidió hace años que los subsidios no estuvieran relacionados con ese negocio, sino que se cobrara simplemente porque habían recibido las ayudas en años anteriores. Es lo que se conoce como el desacoplamiento de las ayudas. En 2013 aún se llevó 453.000 euros.

Las subvenciones agrícolas europeas en España superan los 43.000 millones de euros y las organizaciones de pequeños agricultores pretenden que no vayan a parar a fincas sin explotar, cotos de caza o campos de golf. Tampoco a las fincas de recreo que alguna de las grandes fortunas españolas. 

Banqueros y latifundios

Si alguien cita en España los apellidos Botín, Ybarra o Conde, no los asocia a la agricultura, sino a la banca. Sin embargo, sus empresas propietarias de grandes fincas reciben subsidios agrícolas. Algunos cobran incluso más por este concepto que por su negocio en sí. En otros casos, como es el de las empresas relacionadas con la Casa de Alba, sí se trata de explotaciones agrícolas, aunque en esta ocasión son el ejemplo de las ayudas que se conceden a grandes latifundios. Debido a su impresionante tamaño, estas fincas cosechan subvenciones millonarias. Así, las empresas que fueron de la duquesa de Alba o de sus hijos reciben unos tres millones de euros al años en subsidios europeos. 

Pero entre todas las ayudas destacan las de aquellas empresas que ingresan más por subvenciones que por su actividad propiamente. Euroexplotaciones Agrarias es una empresa ligada a la Casa de Alba, propietaria de unos de los grandes latifundios en El Carpio (Córdoba). La finca ocupa el 75% del término municipal y recibe ella sola 1,1 millones de euros de subvención europea (exactamente 1.125.000). Su cifra de negocio no alcanza lo que recibe por este subsidio, ya que sus ventas suman 992.000 euros. Lo mismo ocurre con empresas como Las Salcedas, de Mario Conde; El Retamoso y Bafimar, de la familia Botín; y Arroyo de la Moraleja, del nieto del dictador Francisco Franco. La primera, del exbanquero Mario Conde, recibe 233.000 euros de ayudas del Fondo Europeo Agrícola de Garantía (Feaga), cuando su cifra de negocio es tres veces menos de esa cifra, ya que solo alcanza los 77.000 euros anuales. 

El Retamoso, una de las empresas de la saga cántabra de los Botín, pero radicada en el Viso del Marqués, en Ciudad Real, cosecha 152.000 euros en subvenciones, cuando sus ingresos solo alcanzan los 107.000 euros. Bafimar, también de los Botín, recibe 59.161 que ingresa por ventas. Hay otra sociedad de la familia que también recibe ayudas europeas, Agropecuaria El Castaño, con sede en Piedrabuena, Ciudad Real, donde se encuentra la gran finca de esparcimiento de la familia, que incluye un aeropuerto privado entre sus entre sus miles de hectáreas. Alguna de estas empresas, como Balfimar o Agropecuaria El Castaño, son las sociedades a través de las que Ana Patricia Botín y Francisco Javier Botín controlan un porcentaje de las acciones del Banco Santander, valoradas en unos 53 millones de euros por cada sociedad. El Retamoso (que tiene como socio gestor a Jaime Botín), como el resto de las empresas citadas de su familia, acumula fuertes pérdidas. En su caso, fueron de 880.000 euros en 2013, el último año del que se conocen las cifras de subvenciones. Bafimar perdió en ese año 795.000 euros y Agropecuaria El Castaño 586.000. Todas ellas están lastradas por unos altísimos gastos de explotación. Es decir, las fincas de recreo, en la que no reparan en gastos y apenas tienen actividad agraria, reciben ayudas agrícolas. 

La familia del dictador Francisco Franco también recibe ayudas. Y también son más del 80% de su cifra de negocio. La sociedad Arroyo de la Moraleja está domiciliada en el municipio madrileño de Arroyomolinos. Allí fue donde Franco se compró una extensísima finca, Valdefuentes, para su esparcimiento en los años cincuenta del pasado siglo. Décadas después, la familia consiguió realizar en esos terrenos una ventajosa operación urbanística. con parte de los beneficios fundó Arroyo de la Moraleja, que ahora cobra 32.000 euros en subvenciones europeas. En algunos ejercicios, las subvenciones han estado muy por encima de su cifra de negocio. Las cuentas de las empresas de otros grandes terratenientes, como Mundiarroz, de la familia Hernández Barrera, tuvieron un comportamiento similar en años anteriores, donde las ayudas igualaban o a veces hasta duplicaban lo que conseguían por la venta de sus cosechas. 

Grandes fortunas.

 

Además de aquellas que reciben más subvenciones que lo que ingresan por su actividad agrícola o ganadera, otras empresas son un ejemplo de grandes fortunas cuyos negocios principales no están ligados al campo (por lo tanto difícilmente pueden ser considerados agricultores a los que haya que subvencionar) y que reciben ayudas agrícolas. El 0,6% de los que reciben estos subsidios acapara el 20% de las ayudas. Entre los apellidos de fortunas no relacionadas con la agricultura se encuentran los Entrecanales, de la empresa Acciona; los March, de Corporación Financiera Alba y Banca March; o los financieros Alberto Cortina y Alberto Alcocer. También destacan Helena Revoredo, de Prosegur; Emilio Ybarra, expresidente del BBVA; y los Benjumea, de Abengoa. 

Si los límites máximos de subvenciones que se pueden percibir se aplicaran, estos afectarían a los que cobran más ayudas europeas en España. En la lista de sociedades (que no es lo mismo que lo que puede percibir una misma persona o familia a través de diferentes empresas), la Compañía Canaria de Piensos es la empresa que más recibe, con unos 5 millones de euros en ayudas, si no se tienen en cuenta las cooperativas. Entre las empresas que reciben más subsidios con apellidos conocidos se encuentran, además de la ya citada familia Mora Figueroa, con Complejo Agrícola (4,1 millones de euros), Freixenet (de la familia Ferrer) con tres millones de euros, García Carrión, o la familia Hernández Barrera, con 2,6 millones de euros a través de Dehesa Norte. También recibe 2,6 millones la empresa de hipermercados Mercadona, propiedad de Juan Roig, al que se calcula una fortuna de 6.000 millones de euros. En ese nivel se encuentra la empresa canaria José Sánchez Peñate. 

El detalle de si se limitan las ayudas por sociedades o teniendo en cuenta que una misma persona es dueña de varias es importante. El ganadero Samuel Flores escindió hace años sus empresas, de manera que cada una percibe cantidades más pequeñas que el total que suman, que supera el millón de euros. Las empresas agrícolas relacionadas con el terrateniente sevillano Nicolás Osuna suman unos subsidios de 2,1 millones de euros. Algunas de las limitaciones que se han querido imponer intentaban que no cobraran subvenciones agrícolas empresas con actividades que poco tenían que ver con la agricultura, como los campos de golf o incluso los aeropuertos. Entre los perceptores de subsidios hay once empresas que ya en su nombre aparece que son la dueña o gestora de un campo de golf. Destacan los 65.260 euros que recibe Hércules Club de Golf, en Arteixo, La Coruña, o los 51.539 cobrados por Aliatar Golf, en la localidad malagueña de Fuengirola.

Cazar y cobrar

También llama la atención que 29 clubes de distinto tipo cobran ayudas agrícolas.Varios de ellos son clubes de caza o de tiro, pero cobran, aunque sean pequeñas cantidades, hasta un club de aeromodelismo en Utrera o un club de vela en Zamora, otro de pádel en Soria o algunos clubes hípicos. Hay grandes latifundios que también se dedican a la caza. Es el caso de Dehesa de los Llanos, de la familia del marqués de Paul, los Gutiérrez Maturana. En sus tierras fue a cazar el expresidente de Estados Unidos George Bush padre. La sociedad percibe 987.000 euros en subvenciones.

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