Atrapados entre administraciones

02 / 04 / 2014 Miriam V. de la Hera
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

La muerte de una niña tras serle denegada una ambulancia pone de relieve la situación del Condado de Treviño, enclavado en Álava pero que depende de Castilla y León.

Al llegar al Condado de Treviño un cartel en la carretera indica que estamos entrando en Castilla y León. Una oficina de la Caja Rural de Burgos camuflada en una estrecha calle de Treviño, el municipio que junto a La Puebla de Arganzón forma el condado, lo corrobora; sin embargo, los carteles informativos en euskera expuestos en el interior de los consistorios indican que lo que corre por las calles de este enclave no es, precisamente, aire castellano.

El fallecimiento de una menor a causa de un brote de varicela y la confusión generada al respecto ha vuelto a poner sobre la mesa las dificultades a las que se enfrentan los vecinos de un municipio de Burgos, que geográficamente es una isla rodeada de un mar de tierras alavesas. Según la versión de la familia, tras llamar a emergencias de Vitoria, les remitieron al centro de salud de Treviño, porque consideraban que la situación no requería enviar una ambulancia. Pero el estado de la niña empeoró y la madre decidió llevarla en coche al hospital de Vitoria, donde falleció. “Si llamas al 112 desde el teléfono móvil el aviso salta a la central de Burgos, pero si llamamos desde el fijo de casa, con prefijo de Álava, contestan en Vitoria”, se queja David, un vecino, desde uno de los bares de la plaza Mayor. Según el alcalde de Treviño, Ignacio Portilla, de una agrupación independiente, “a veces no está claro qué servicios de emergencia tienen que acudir”.

Tanto el Gobierno vasco como la Junta de Castilla y León aseguran que el fallecimiento de la menor es un hecho aislado, que aún están investigando. Ambas administraciones consideran que los protocolos de colaboración firmados en 2012 funcionan. Sin embargo, hace poco los vecinos alertaron a los servicios de emergencia por un incendio en una vivienda, y allí se presentaron dos dotaciones de bomberos, una procedente de Burgos, y otra alavesa, con la consiguiente duplicación de gastos. Quizá una de las situaciones más dramáticas que se recuerdan en la zona se vivió el pasado verano, cuando tras un accidente mortal se trasladó el cadáver de uno de los hijos de la familia accidentada al anatómico forense de Burgos, y a su padre y a su hermano al hospital de Vitoria.

Parches que fallan.

“No estamos desatendidos, pero los convenios no dejan de ser parches que a veces fallan”, explica Roberto Ortiz de Urbina, alcalde de La Puebla de Arganzón, también de una agrupación independiente. Sobre el papel, en caso de urgencia los vecinos acuden al hospital más cercano, el de Vitoria, mientras que de la atención primaria se encargan en el centro de salud del municipio, perteneciente a la red de Castilla y León. La situación también afecta a las farmacias del condado, que no pueden aplicar el sistema de receta electrónica implantado en el País Vasco.

“Por vivir aquí pierdo dinero”, se queja un vecino. Muchos llegaron al enclave atraídos por los precios de las casas, pero al tener que tributar en Castilla y León no pueden aplicar desgravaciones de vivienda, que todavía están en vigor en Álava. Esta situación ha provocado que muchos opten por empadronarse en casas de familiares alaveses. Tanto es así, que La Puebla de Arganzón solo tiene 540 personas censadas, mientras que cuenta con 900 vecinos reales.

Ante las quejas de los treviñeses, los dos alcaldes del condado han unido fuerzas para pedir la anexión del enclave al País Vasco. “Es una petición de los vecinos que nada tiene que ver con disputas territoriales”, aseguran. El Gobierno vasco ha recogido esta reivindicación y ha presentado en el Congreso de los Diputados una propuesta para anexionar el territorio a Álava. Desde el Partido Nacionalista Vasco aseguran que se trata de solucionar “los problemas administrativos que genera una situación anacrónica” que tiene su origen en una disputa entre los reinos de Castilla y Navarra en el siglo XII y que se consolidó en la división por provincias que rige desde el siglo XIX.

El Partido Popular del País Vasco utiliza ese mismo calificativo para referirse a la situación del enclave. “Siempre hemos querido que Treviño sea Álava”, asegura Carmelo Barrio, parlamentario del PP vasco, aunque matiza: “No apoyamos la petición del Gobierno vasco porque no tiene sentido que una comunidad autónoma pida modificar el estatuto de otra”. Sin embargo, sus compañeros de filas burgaleses no comparten esta opinión. “Por historia, por tradición, y porque así se especifica en el Estatuto de autonomía, Treviño pertenece a Burgos”, asegura César Rico, presidente de la diputación burgalesa.

“Aceptar la segregación supondría abrir un problema en otras comunidades autónomas”, advierte Rico. Sin embargo, Carmelo Barrio sí se muestra partidario de revisar la situación administrativa de todos los enclaves que se encuentran en una situación similar a la de Treviño. En el mapa de España hay 25 islas rodeadas de tierra que pertenece a otra comunidad autónoma.

Según fuentes parlamentarias, el Congreso podría debatir la propuesta para que el enclave se anexione a Álava en junio. Entre tanto, la Guardia Civil seguirá patrullando por unas calles burgalesas donde los padres optan por escolarizar en euskera a sus hijos en la ikastola de La Puebla de Arganzón.

Grupo Zeta Nexica