Santiago Roncagliolo
Santiago Roncagliolo (Lima, Perú, 1975) lleva en España 12 años y ya casi es uno de los nuestros, hasta el punto de que es columnista en esta revista. Su último libro es ‘El amante uruguayo’, donde cuenta la historia de Enrique Amorim, un mediocre escritor que vivió obsesionado con codearse con grandes como Lorca, Neruda o Picasso. Como desvela Roncagliolo, Amorim incluso protagonizó en Uruguay un supuesto entierro de los restos de Lorca en 1953.
“Soy un asesino a sueldo de los libros”
¿Por qué ha escrito sobre Lorca?
Por encargo. Yo en realidad soy un asesino a sueldo de los libros: solo he escrito tres libros por voluntad propia, el resto son por encargo.
¿Tan mal está la literatura para que usted se tenga que vender al mejor postor?
No. A mí me va muy bien con las novelas y puedo vivir de ellas, pero también me gusta investigar historias reales. De todas las cosas que te pueden encargar, la más hermosa es un libro. Y tengo que reconocer que algunos de mis libros más interesantes han sido por encargo.
Viendo su currículo, sí es verdad que tiene un largo historial de trabajos alimenticios, que diría su paisano Mario Vargas Llosa: guionista de telenovelas, negro de discursos políticos, periodista amarillo...
Yo siempre he hecho todo tipo de trabajos, y de todos se aprende. Afortunadamente, ya no tengo que hacer cosas que no me gustan, ahora escojo mis proyectos creativos. He conseguido esa libertad.
Después de investigar el asunto, ¿usted dónde cree que está enterrado Lorca?
No tengo ni idea. Yo lo único que puedo demostrar es que Enrique Amorim trató de hacernos creer que él enterró a García Lorca. Otra cosa es que sea cierto.
Pero usted en el libro da muchos indicios de que puede estar en Salto (Uruguay).
Sí, hay muchos más indicios que nos llevan a pensar que los restos están en Uruguay en lugar de en Granada, el problema es que esos indicios han sido puestos por un tipo que regó de indicios falsos toda su vida.
Digamos que usted cuenta la historia de Amorim, pero en el fondo no le cree...
Yo no pondría la mano en el fuego por él. Esta puede ser la historia real de un mentiroso.
¿Cree que a raíz del libro alguien se planteará desenterrar la caja blanca de la que usted habla y que está en Salto?
Posiblemente. A mí me gustaría saber qué hay ahí dentro.
¿Fue realmente Amorim uno de los grandes amores de Lorca?
Indudablemente hubo una relación y mucha complicidad, pero, mientras Amorim creía ser un gran amante de Lorca, no estoy seguro de que Lorca creyese lo mismo. Lorca tuvo muchísimas relaciones con gente a la que dejaba prendada pero a la que luego olvidaba en cinco minutos.
Tengo entendido que el libro se está vendiendo como churros. ¿A usted no le afecta la crisis económica?
De momento la llevo bien, tengo mucha suerte. Además, cuento con un público bastante importante en América Latina y, mientras España se viene abajo, aquello va como un tren.
Al final acabará regresando a Perú...
Con lo que me costó conseguir los papeles en España, me temo que mi hijo acabará pidiendo los papeles allí. El mundo se ha vuelto del revés...
¿España tiene futuro?
Sí, claro, pero lo que no tiene es un futuro como su pasado. Europa ha vivido a lo grande y no es competitiva. El mundo se está volviendo muy raro, pero yo creo que en el futuro el mundo será más justo.
Dios le oiga.



