Rosa Lladró
Presidenta de Lladró.
Pertenece al Círculo Fortuny, de marcas de lujo. “Soy la presidenta, no la jefa. Hago lo que nadie quiere hacer”, dice de su papel en la empresa. Cree que la política es a veces “más chisme que contenido”.
Con la crisis, los ricos han aumentado un 40% en España. ¿Se gastan mucho en Lladró?
Yo no me he hecho más rica. Pero no me quejo. Creo que los ricos españoles ya tienen las piezas nuestras que tienen que tener. Lo bueno es tener dinero y criterio a la vez.
Supongo que tendrá en su casa La carroza de Cenicienta y todos los elfos del bosque.
Justo esa, no, pero tengo muchas piezas, algunas más raras y menos populares: varias madres con distinto tratamiento, y un poco de todo. También me gustan las piezas más románticas. Y cosas muy modernas.
Michael Jackson coleccionaba los enanitos de Lladró. ¿Cree que eso pudo llevarle a pasarse con las pastillas?
No creo. Las piezas hacen que la gente se sienta bien, no lo contrario. Yo creo que él ya era así. Musicalmente ha sido un genio, y en su vida privada, que hiciera lo que quisiera. Tenía piezas variadas. Es fácil que también la carroza de la Cenicienta.
¿Le gusta lo que fabrican?
Todas las piezas no son para mí, porque hay mucha variedad de estilo. Se nos reconoce valor y calidad. Por ejemplo los chinos, que entienden muchísimo.
Quiere decir que no se arrepiente de nada.
Yo no. Además, tener trabajando a 700 personas me parece hoy en día un privilegio.
¿Qué pieza le regalaría a su peor enemigo?
Pues una que sea muy difícil de limpiar: ¡la carroza! [ríe].
¿Se considera marca España?
¿No le faltan toreros y flamencas y le sobran bailarinas y pajes?
Nosotros somos made in Spain desde el primer día. Y tengo muchos toreros y flamencas, y la temática española tratada con mucho respeto y cariño, con la misma calidad que hacemos los pajes. Y a mucha honra.
¿Qué daría por que le cundiera Lladró tanto como Porcelanosa a Isabel Preysler?
Yo no tengo nada que ver con Isabel Preysler. El mercado y el tipo de público son completamente distintos. Me alegro mucho de que les vaya muy bien. Para mí es una empresa superrespetable. Y me hace gracia, porque me ha pasado que alguien me presentara: “Esta es Rosa Lladró”. Y preguntaran ¿la de Porcelanosa?
¿Pondría un botijo de barro en su casa?
Sí. Yo de esto del minimal no me he enterado, y tengo una casa muy ecléctica, muy mezclada en estilos y en todo, llena de todo tipo de cosas. No sé dónde lo pondría, pero lo pondría.
¿Cuál es su guerra?
Que esta empresa, que creo que es una joya, continúe. Me hace suficientemente feliz como para no buscar otra cosa.
Pablo VI recicló los tres Reyes Magos que ustedes le ofrecieron y se los regaló a los astronautas Armstrong, Aldrin y Collins. ¿Un poco borde?
Lo comprendo, porque si el Papa se tiene que guardar todo lo que le llevan... Siempre que dijera que se lo habían regalado y que él lo daba, me parece bien.
Lo diría. No creo que los astronautas pensaran que lo había comprado en Valencia.
Pues tuvo gracia. Fue bonito el mensaje.
¿Qué pieza le llevaría al papa Francisco?
Un San Francisco que acabamos de hacer y que ha salido muy bonito. Tiene una paloma y representa la ecología, la naturaleza. San Francisco era así. Para nosotros es un personaje fotogénico.
¿Qué lujos tiene en su vida?
Muchos. Tengo un amigo que me manda huevos de dos yemas. Eso me parece un lujo. Y Valencia es un lujo como ciudad.
Si en las Fallas tuviera que quemar una pieza de Lladró...
Sí que hay una, sí. Es una señora en una barca con unos angelitos al lado que es que no puedo con ella. Creo que se llama La diosa del amor. Una que va como en góndola. No es para nada mi estilo.



