Paula Farias
Coordinadora de la operación rescate de Médicos sin fronteras en el Mediterráneo
Su novela Dejarse llover ha inspirado el último filme de León de Aranoa. Expresidenta de Médicos Sin Fronteras, le gusta iniciar proyectos, y lo que más la estimula es un ¿a que no…?
Así que “no hay trabajo mejor en el mundo” que ser cooperante, trabajadora humanitaria.
Es una verdad absoluta. Yo no lo cambio por nada. La gente tiene la sensación de que hacemos un trabajo sacrificado, pero para mí es un lujo estar donde se cuecen las cosas, con la cantidad de energía que va y viene.
¿Ser médica añade a su trabajo papeletas para vivir el dolor?
No creo que sume a lo que te expones al estar sobre el terreno. Tengo muchos compañeros de otras ramas a los que les pasa igual. El dolor está ahí y hay que saber manejarlo. Quizá los médicos ya vienen con eso aprendido de casa.
El bisturí no añade dramatismo.
No, al revés. El poder coger un bisturí, el poder hacer cosas te pone en otro plano, en el buscar soluciones. Es más doloroso ser espectador, como mis compañeros fotógrafos o reporteros de guerra. A nosotros no nos da tiempo a tener sensación de impotencia.
Dejarse llover ha inspirado a Fernando León de Aranoa su película Un día perfecto, recientemente estrenada.
Ha sido un proceso largo, porque mi libro es de 2005, y hemos estado todos estos años guion para arriba guion para abajo, trabajando juntos, porque un libro y una peli son formas distintas de contar lo mismo. Está bien contarlo desde sus gafas.
¿Vivir los conflictos armados no hace que lo de casa parezca más pequeño? Por ejemplo: ¿a qué le suena Cataluña o elecciones generales?
Me suena a mucha pereza. No quiero quitarle importancia, porque para mucha gente la tendrá. Pero yo tengo el eje en otro sitio y no puedo moverme ni conmoverme ni indignarme ante ciertas cosas porque me parece que no lo merecen. Hay otras que me revuelven las tripas.
Las bombas recorren su libro como música de fondo. ¿Cuáles son las minas antipersona con las que convivimos?
La gran mina que tenemos en estos momentos es la indiferencia ante el sufrimiento, cómo somos capaces de abstraernos de las cosas que pasan, de llevarlas a la retórica, de hacer un discurso en un despacho y dejar que sigan ocurriendo.
¿Con qué ojos ve la crisis de los refugiados?
Yo estoy coordinando la operación de rescate de Médicos sin Fronteras en el Mediterráneo y veo con perplejidad cómo Europa está permitiendo que ocurra todo esto mirando para otro lado; cómo son capaces de discutir ciertas cosas y desentenderse de sus responsabilidades. Que tengan la llave para solucionarlo y en cambio llenen todo de retórica me parece lamentable.
Como médica, ¿de qué operaría a la UE?
Creo que lo que necesita la UE es ponerle nombre, apellido, cara a los dramas.
Habrá que hacerle un trasplante.
Necesita un buen injerto de empatía, de poner nombre a esos problemas que ellos llevan a las estadísticas y a las luchas por las cuotas. La UE necesita ponerse unas gafas para ver a la gente por debajo de sus papeles.
¿Cuáles son las prioridades personales de alguien que toca a diario el desarraigo y el drama?
Intentar darme cuenta de todo lo que tengo y disfrutar de la vida, de mis tres niños. Atrincherarme en el sentirme bien, en no bajar los brazos y no perder la indignación.
¿Con qué es capaz de bromear?
Con casi todo, pero sobre todo conmigo misma. Creo que la llave de la felicidad es no tomarte demasiado en serio, desmitificarlo todo y dejarte en paz. Como el título del libro, dejarte llover.
¿A usted le llueve mucho?
Intento que me llueva e intento que me moje la lluvia.



