Óscar Terol

01 / 02 / 2016 Kartmentxu Marín
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Guionista y actor

“Veo estreñidos a los líderes políticos”

Publica El ADÑ: el trabalenguas de España, brújula para desorientados. El guionista de Vaya semanita
 y Allí abajo analiza la españolez, esa característica variopinta y pluriforme.

Hay que ver lo que le está cundiendo la vasquez.

La vasquitud, sí. Muy a mi pesar, ¿eh? Porque yo creía que esto era una cosa que nos importaba a los del norte y resulta que todos los libros que he escrito me los encargó un editor madrileño, y la serie, Allí abajo, también un productor madrileño.

A ver si va a ser un complot para hundirle.

No tengo ninguna duda. Ahora interesa enseñar un poco los colores de las periferias [risotada], y nos hacen sentir importantes.

Dice que a Unamuno le dolía España  “en los cojones”. ¿A usted qué le duele en esa zona?

Lo de los cojones lo añado yo. Y a mí en la zona no me duele España, porque España es una palabra que tiene muchos significados, pero sí me duele el interés que hay sobre la gestión de la idea de España, que hace que los políticos no quieran ponerse de acuerdo y que los conflictos se cronifiquen y amplifiquen.

Habrá quienes le digan en su tierra que está hecho un españolazo.

No me da miedo, porque yo sé lo que soy. Y no soy un españolazo. ¿Qué es ser un españolazo? Soy una persona que quiere entender qué hay dentro de esa carpa de circo que es España –y España no quiere decir ¡Viva España!–. Llevo un DNI, he nacido aquí y tengo el mismo derecho que un italiano a decir dónde vivo sin más.

¿Por dónde se pasa el derecho a decidir?

Por la inteligencia, porque creo que es una entelequia. Hablan de un derecho a decidir teórico, que es real, pero no del derecho que todos ejercemos cuando decidimos lo que somos con nuestros actos. Con los hábitos de consumo muchos catalanes están decidiendo ser españoles, y muchos vascos, también. Simplemente por el zapping que hacen viendo la televisión.

Se tardó bastante tiempo en poder hacer humor o autoironía en Euskadi.

Porque el humor es sufrimiento más distancia. Pero esto pasó con algunos temas, porque humor se ha hecho siempre. Cuando entendimos que había cierta distancia temporal emocional lanzamos pequeñas pruebas. En Vaya semanita los guionistas hablábamos siempre del sketch bomba...

...Vaya nombrecito.

...Pero era de uso interno [ríe]. Disimulado entre treinta sketches lanzábamos uno un poquito más osado, y veíamos cómo caía. Si colaba, a la siguiente semana íbamos un poquito más allá.

Habla de la era del estreñimiento. ¿A quién ve en España con ese problema?

A los líderes políticos. Los veo estreñidos, porque no quieren ceder parte de su trono ni que tenga sentido nuestro derecho y nuestra obligación de votar.

Recomiende laxante a tres.

A Pedro Sánchez, a Susana Díaz y a Rajoy.

Afirma que Dios es vasco. ¿La Conferencia Episcopal también?

No, porque no tiene identidad. Lo que creo de la Conferencia Episcopal es que es del siglo XIX.

Segunda temporada de la serie Allí abajo. Ya no hay vascos yendo a Sevilla, sino andaluces en Donosti. ¿No está el tema un poco manido, tras las dos películas de los apellidos vascos y catalanes?

Mi creencia en ese aspecto es irrelevante. Mi misión es seguir con la temporada, y creo que es el público el que tiene que decir “hasta aquí”. La primera temporada tuvo una audiencia espectacular. Y no tiramos del tópico como primer argumento, sino que estamos contando una historia de amor, evidentemente con la guarnición del tópico.

¿Realmente en Euskadi se comen pocas roscas o es que están mal repartidas?

Están mal repartidas. Cada vez se comen más, pero no lo decimos. Sigue siendo más difícil que follar en Andalucía o en Madrid, pero se folla un poco más.

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