Óscar López
El número tres de los socialistas espera que la conferencia política del próximo mes les sirva como revulsivo para volver a armar un proyecto con el que recobrar la confianza de sus votantes. Respecto a la relación con el PP, no duda: no se puede hablar de corrupción o transparencia con quien destruye discos duros y miente en el Parlamento.
“El PP recorta a los partidos y, mientras, se financia en B”
Han situado la conferencia política como fecha clave del proyecto socialista. ¿Qué va a cambiar?
Después de ocho años en el Gobierno y, sobre todo, de dos años de Gobierno del PP en el que están desmantelando el sistema que habíamos construido, entendemos que hace falta una reforma profunda. En la conferencia política vamos a tratar asuntos que no habíamos abordado nunca: la laicidad del Estado, una reforma fiscal profunda, reformas políticas de calado que afectan a la ley electoral, al funcionamiento parlamentario o al propio partido... Vamos a llevar una propuesta profunda para la España de la próxima década.
Respecto a la Constitución, ¿qué proponen cambiar?
La reforma de la Constitución debe servir para adaptar la norma básica a la realidad actual de nuestro país. Cuando se promulgó ni siquiera estábamos en Europa. Eso ya lo cambia todo. A partir de ahí, queremos avanzar en un modelo territorial que garantice que seguimos viviendo juntos, es decir, que Cataluña siga formando parte de España. Y hacer un Estado moderno. El modelo del que nos dotamos, de las autonomías, está muy bien, pero se puede completar en un sentido federal.
Pero es imposible sin el respaldo del PP.
Hay que recordar que el PP siempre llega tarde a estas cosas, pero acaba llegando. Lo hizo con la actual Constitución y hay muchos más ejemplos. No podemos parar por que ellos tarden en llegar. ¿Es necesario hacer la reforma? Es necesario.
¿Comparte que es necesario discutir un nuevo modelo de financiación?
El modelo se discute cada cinco años, así que ya toca. Y la financiación debe conciliar varias cosas. No son los mismos los problemas de una comunidad como Madrid o Valencia, que han crecido en población, que los de una como Castilla y León, que tiene poca población, envejecida y muy dispersa. Eso encarece la prestación de servicios. Hay que tener en cuenta esas especificidades. En todo caso, hasta la fecha se han hecho las reformas estatutarias sin haber abordado la constitucional. No tiene sentido. Una reforma de la Constitución puede ayudarnos a clarificar competencias, a configurar la financiación y, algo básico para el socialismo del siglo XXI, a garantizar la igualdad.
José Bono piensa que el PSOE debe alejarse del independentismo. ¿Está cerca?
No. El PSOE está muy distanciado de los independentistas. Y si Bono se refería al PSC, ellos tampoco tienen nada que ver con independentistas. Con el PSC, es verdad, discrepamos en torno al derecho a decidir, pero se diferencian del señor Mas en que proponen una consulta después de una reforma constitucional, es decir, legal. E incluso, llegado el momento, el PSC defendería el No. No, ni siquiera el PSC está cerca de los independentistas.
¿Esa discrepancia no es fundamental?
Son muchas más cosas las que unen al PSOE y el PSC que las que les separan. Compartimos una propuesta de reforma constitucional para hacer una España federal que estoy convencido de que se va a abrir paso. Cada vez hay más gente que escribe y opina a favor de esa propuesta, que, además, es la única viable. El camino de Mas no lleva a ninguna parte y el de Rajoy, el inmovilismo y esconder la cabeza, tampoco va a solucionar el problema.
¿No hay en el PSOE algunos sectores que comparten ese planteamiento?
No. Si este partido ha sido algo siempre, ha sido cambio. Socialismo e inmovilismo es un oxímoron.
Quizá no el inmovilismo, pero ¿mantener el statu quo actual?
No, tampoco lo creo. Este partido tiene un alma reformista y la ha tenido siempre. Es verdad que el PSOE estuvo y está en la defensa de la España autonómica, pero es absurdo negar que ese modelo se puede mejorar y que eliminar duplicidades tiene sentido.
Susana Díaz culpaba al PSOE de la situación actual en Cataluña.
Ese debate viene de muy atrás. Podemos mirar al pasado o mirar al futuro. Hay un asunto muy importante que tenemos que resolver entre todos. El intento de Zapatero fue en positivo, trató de dar salida a una reivindicación en Cataluña que luego tuvo varias complicaciones. No solo la del Tribunal Constitucional. Esquerra Republicana de Catalunya [ERC], que formaba parte del Gobierno, no respaldó la reforma.
¿Les molesta que Díaz ofrezca pactos al PP cuando ustedes se niegan a ello?
Una cosa es la posición del partido que, es cierto, nos impide pactar sobre transparencia con quienes destruyeron el disco duro de Génova. O de corrupción con el presidente que mintió al Parlamento sobre el caso Bárcenas. Otra, que haya una relación entre administraciones, entre el Gobierno de Andalucía y el Gobierno de España. Ojalá Rajoy hubiera movido ficha, pero prefirió sentenciar que “todo es falso”. Eso fue un error que le ató a la suerte de Bárcenas y que evidentemente dificulta que haya acuerdos.
Las encuestas no reflejan ese desgaste del PP. ¿La corrupción sale barata?
Yo, a pesar de episodios como el del señor Fabra en Castellón, quiero creer que no. La corrupción es el cáncer del sistema democrático y hay que combatirla. Algunos lo hemos hecho siempre. Pero permítame que vaya un momento al caso Bárcenas. El caso Bárcenas no es un asunto aislado, es corrupción institucionalizada durante 20 años en la cúpula de un partido y que ha afectado desde al nivel local hasta al propio tesorero. Hablamos de un caso en el que el nexo de unión entre Bárcenas y el PP era Rajoy. Es él quien mandaba mensajes diciéndole “aguanta, Luis, hacemos lo que podemos”. Eso es terrible. El caso Gürtel, luego caso Bárcenas, ha provocado una metástasis dentro del PP.
¿Cuál es la solución? ¿Más controles?
Nosotros ya hemos hecho algunas propuestas importantes. Por ejemplo, que los casos que afecten a políticos se juzguen en la Audiencia Nacional. O algo de lo que nunca se habla: cuando alguien se corrompe, también hay alguien que le ha corrompido. Debemos lanzar un mensaje a las empresas implicadas para decirles que no podrán volver a contratar en una administración pública. De todas formas, el problema es que todo lo que ha pasado en el PP es en B. Y eso requiere mejorar los organismos de control. Por mucho que legisles sobre el A, el problema está en el B. Yo me quiero revelar ante la hipocresía de que un partido hace un discurso contra la política, recortando la dotación de los partidos y, mientras, se financia en B. En el PP ha habido caja B, sobresueldos en B y financiación irregular. Compite dopado.
¿El caso de los ERE no resta credibilidad al PSOE para hablar sobre corrupción?
Es evidente que todos los escándalos erosionan, más en este momento. Y todos sabemos que a la izquierda nos perjudica más que a la derecha. Dicho esto, hay que subrayar que en Andalucía hubo una comisión de investigación en el Parlamento y que se tomaron decisiones que no se han tomado en relación con el asunto de Bárcenas.
¿Ante el aumento de peticiones podrían debatir la fecha de las primarias?
No. Y no solo mantenemos nuestro calendario, sino que a mí me parece un discurso menor al lado de la tarea que tenemos de reconstruir todo un proyecto socialista en este país y recuperar la credibilidad que se perdió en 2011. La tarea es tan apasionante, tan ingente, que lo otro me parece secundario.
Pero ese debate oculta todo lo demás.
Sí, y en ese sentido hago autocrítica de partido. Quienes se dedican a alimentarlo cometen un error. El PSOE tiene que dedicarse a reconectar con la sociedad. No a montar una subasta pública sobre la fecha de las primarias.
No es un sector pequeño. Cada vez son más voces las que reclaman primarias.
Yo lo respeto, pero, según mi experiencia, lo que la gente quiere escuchar del PSOE no es eso, sino que va a desmontar la reforma laboral; o que va a impedir la privatización de la sanidad pública; o que tumbaremos la Ley Wert o la reforma del aborto. Eso es lo que la gente quiere escuchar del PSOE.
¿Se ha debilitado la posición de Rubalcaba desde el último congreso?
No se puede criticar a los partidos por ser monolíticos, por no permitir el debate, y criticarlos cuando sí hay debate. En este partido hay democracia interna. Al señor Rubalcaba no le puso nadie a dedo, como Aznar al señor Rajoy. Rubalcaba fue a un congreso que ganó por 22 votos. Tiene la legitimidad y estoy convencido que solo alguien de su solvencia, de su trayectoria, de su fondo, puede llevar a cabo esa tarea.
Antes hablaba de la Ley Wert. ¿Mantienen que la cambiarán cuando ganen?
Sin ninguna duda. Hay un compromiso firmado. La sociedad española demanda que no haya cambios educativos cada vez que cambia el Gobierno. El PP dijo que no haría una reforma y no solo la ha hecho, sino que ha impulsado un tridente maldito: la Ley Wert, bajada de becas y subida de tasas. Es letal para la igualdad de oportunidades que, al fin y al cabo, es la esencia del socialismo. Y para garantizar la igualdad la mejor herramienta posible es la educación.



