María Blasco
Es una de las más eminentes oncólogas españolas y dirige un centro de referencia mundial, que ha obtenido sólidos avances contra varios tipos de células tumorales.
Se ha referido alguna vez a que la longevidad es modulable. Explíqueme ese concepto.
La velocidad a la que envejecemos los humanos está ligada a diferentes rutas moleculares y una de ellas es la longitud de los telómeros, que son unas estructuras que protegen los extremos de los cromosomas, que se van erosionando con el paso del tiempo y es una de las razones por las cuales enfermamos, envejecemos y, en última instancia, morimos. Su longitud puede variar en función del individuo. En el grupo que dirijo en el CNIO demostramos hace unos años cómo modulando la longitud de esos telómeros en ratones podemos alargar la vida de forma significativa, aumentando el tiempo de juventud y retrasando las enfermedades asociadas a la edad.
¿Por qué se dice que las células tumorales son más fuertes que las sanas?
No se trata solo de que sean más fuertes, sino de que, de hecho, son inmortales. Las células tumorales han conseguido mantener sus telómeros siempre jóvenes gracias a una enzima, la telomerasa, que es una especie de fábrica de telómeros, que es capaz de alargar los telómeros y confiere así vida adicional a la célula. Las células sanas tienen el gen de la telomerasa silenciado y, por tanto, envejecen y mueren. Pero las células del cáncer han aprendido a ser inmortales alterando los genes de la telomerasa y activándola de manera aberrante. De esta manera tienen la capacidad de dividirse de forma indefinida.
¿Estamos más cerca de que las células tumorales dejen de ser inmortales?
Cada vez hay más aproximaciones en ese sentido, precisamente una de las últimas investigaciones de mi grupo ha logrado detener la división descontrolada del cáncer en modelos animales de cáncer de pulmón. En lugar de trabajar con la telomerasa, bloqueamos TRF1, una proteína que está presente en los telómeros. Este bloqueo destruye los telómeros de las células cancerosas y causa su muerte inmediata sin efectos secundarios graves para el organismo.
Investigaciones del CNIO avanzan con solidez en la lucha contra el cáncer de pulmón. ¿En qué se funda ese avance?
Algunos de nuestros grupos de investigación básica emplean modelos de cáncer de pulmón. En el estudio de mi grupo, que acabo de mencionar, hemos trabajado sobre un tipo de cáncer de pulmón de crecimiento muy agresivo para el que actualmente no hay dianas farmacológicas. TRF1 es la primera diana que demuestra eficacia en estos tumores. Por otro lado, el Grupo de Oncología Experimental, que dirige Mariano Barbacid, también ha reducido en ratones el cáncer de pulmón.
¿Las dotaciones económicas del centro permiten avanzar o necesitan refuerzos?
Acabamos de renovar nuestro distintivo como Centro de Excelencia Severo Ochoa, que nos garantiza un presupuesto muy importante en los próximos cuatro años para seguir avanzando en el estudio del cáncer. Pero todos los esfuerzos son necesarios y bienvenidos. A finales de 2014 lanzamos una plataforma de apoyo filantrópico llamada Amigos del CNIO, que permite que toda persona anónima, empresas, pymes y otras organizaciones puedan colaborar con nosotros.



