María Adánez

10 / 10 / 2016 Hernando F. Calleja
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Actriz

“Un drama como el acoso escolar nos lleva a adquirir un compromiso más allá de la interpretación”

Cuando preparaba mi conversación con usted sobre El pequeño Poni, el telediario daba cuenta del suicidio de un niño en Londres por el acoso escolar que sufría. Un asunto duro que el teatro afronta con puntualidad.

La razón de ser del teatro ha sido siempre ser el reflejo de la sociedad. En tiempos de Shakespeare, la mayoría de la gente era analfabeta y acudía al teatro para saber de lo que ocurría en su entorno. El teatro nunca ha sido elitista, sino el lugar del pueblo, donde el pueblo ha podido reunirse, donde ha podido reflexionar y donde ha podido escuchar, a través de cada función, lo que les estaba pasando.

La temática de la obra, su impactante actualidad, ¿le obligan a cambiar su registro como actriz para esta función?

Llevo más de diez años haciendo teatro y más de la mitad de las obras que he representado han supuesto un cambio de registro que es verdad que la televisión o el cine no me han exigido hasta ahora. Pero en el teatro hice con Miguel Narros Salomé o La señorita Julia; con González Vergel, Las brujas de Salem...  Si alguien quiere conocer a la más auténtica María Adánez como actriz es a través de la carrera teatral.

¿El pequeño Poni descubre una nueva María Adánez?

La obra de Paco Becerra trae un caso real de acoso escolar en que los actores trabajamos sin artificios y desde el fondo, con el director Luis Luque. En el teatro asumimos un compromiso que va más lejos de la propia interpretación. Nos proyecta como seres humanos y, en mi caso, como mujer, claro. Nunca había hecho un trabajo así.

¿Esta función será un punto de inflexión en su carrera?

De alguna manera este es un primer trabajo de algo nuevo. A lo largo de mi carrera he ido contando los papeles que en cada momento creía que podía contar. A mi personaje, Irene, en esta función le aporto una sabiduría, una experiencia, una conexión con el dolor, que con 30 años no tenía. Desde que murió mi padre creo que soy mejor actriz, algo se modificó dentro de mí.

Diderot distinguía entre el actor, que se mete en la piel del personaje, y el comediante, que lo acoge dentro de sí. ¿En qué categoría se sitúa?

Yo soy quien va a buscar al personaje y me meto dentro de él. Debo a Miguel Narros que me sacara del encasillamiento y de la zona de confort. Cuando un director, como ahora Luque, me saca de la zona de confort es cuando noto que avanzo en la profesión. Tolcachir dice que un buen actor tiene que ser un buen detective, porque todas las pistas están en el texto. Los personajes piden cosas. El actor responde descubriendo los entresijos del alma humana. El buen actor es valiente, se desnuda, se entrega, no juzga.

 

¿Qué es lo mejor de teatro?

Superar la enorme vulnerabilidad que se siente al estar sobre el escenario.  

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