Jürgen Donges
Donges cree que la economía de España sigue en la UCI y teme que la inestabilidad política o el ascenso de un Gobierno alejado de las tesis europeas provoque una recaída. En su opinión, la crisis de deuda de los países del sur de Europa aún no es cosa del pasado.
Le preocupa que España haya alcanzado el 100% de deuda pública?
Una deuda del 100% sobre el PIB no es sostenible. Hay que pagar intereses, que ahora son bajos, pero no será siempre así, y devolver esa deuda, refinanciarse... Es un nivel insostenible. Para que se haga una idea, Maastricht establece un 60%. Deberían haber saltado hace mucho todas las alarmas.
Se habla de un recorte adicional de 8.000 millones de euros. ¿Le parece probable?
Los cálculos siempre tienen una parte de imprecisión. Si se pasan de optimistas u ocurre algún choque imprevisto, la recuperación se ralentiza y las previsiones se vienen abajo. Más importante que la cifra, hay que tener claro lo que se quiere hacer. Es esencial el control del gasto público y una recaudación tributaria efectiva.
Rajoy ha dicho que bajará impuestos.
Es posible que lo que haya que hacer sea subirlos. No es el momento de hablar de bajar impuestos. Una idea así no creo que produzca demasiada alegría en Bruselas. Bastante tienen con fiarse de si España cumplirá los propósitos de déficit. Y ahora dice Rajoy que quiere bajar impuestos. Probablemente no lo podrá hacer. A lo mejor los que quiere es comprar votos.
¿Se hacen promesas irreales por la cercanía de las elecciones?
La evidencia es que sí. Piensan que se puede prometer y que se acabarán saliendo con la suya. No es así. Es lo que pasó en Grecia con las promesas de Tsipras. Ya vemos cómo ha terminado. Hablar de bajar impuestos cuando se está discutiendo sobre si multar a España es como decirle a Bruselas que nos da exactamente igual lo que diga. Eso convertiría España en un país de riesgo.
¿Habrá multa a España?
Me temo que no habrá multa. Digo esto porque las multas tienen un efecto disuasorio. Igual que en el tráfico. Tratan de corregir una conducta perjudicial. Si dejas de ponerlas por circunstancias políticas, entras en una escenario tremendamente grave. Si no se aplica a España y luego a Portugal no se podrán aplicar al resto. Ya lo vivimos en 2003 con Alemania y Francia. Si al comisario Solbes no le dejaron poner en marcha las sanciones contra ellos por el exceso de déficit. ¿Por qué lo va a respetar el resto? Sería sensato que se multara a España, pero no lo harán.
El PSOE propone un impuesto para pagar las pensiones. ¿Qué le parece?
El sistema de pensiones en España está en mala situación. No se han tenido en cuenta los cambios demográficos o el envejecimiento de la población. Hay que cambiar de sistema para que sea sostenible. Pero incluso aunque se pusieran de acuerdo los políticos, a corto plazo no se puede reducir el déficit de la Seguridad Social. Los políticos tendrán que decir a la ciudadanía que se han equivocado, que lo han hecho todos muy mal y que ahora toca pagar a los ciudadanos. No le va a quedar otra posibilidad al Gobierno, sea el que sea, que echar mano de los impuestos para mantener las pensiones.
En Alemania hubo consenso para las reformas. ¿Ve una gran coalición?
Una gran coalición siempre facilita las cosas. Elimina temas de la lucha política. Hablar de pensiones es muy sensible y si todos lanzan el mismo mensaje a la población este es creíble. Pero por lo que he visto en los últimos meses, este país no está preparado para una gran coalición.
La otra alternativa, un Gobierno de izquierda, ¿qué le parece?
Un Gobierno de izquierda, y más si está liderado por Podemos, sería un desastre. Una cosa es la competencia entre ideologías y otra hablar de un partido que se declara abiertamente antisistema, que no comparte los principios fundacionales de la Unión Europea, no comparte las libertades individuales... Ellos mismos, Pablo Iglesias, dicen que son leninistas. Lo único que les diferencia de los comunistas del siglo pasado es que usan un lenguaje más suave, más amable. No quieren poner nerviosa a la gente. Pero el pensamiento de Pablo Iglesias es totalmente totalitario. Y eso hay que decirlo. Ya veremos las consecuencias. Fíjese lo que ha pasado en Grecia con Syriza, que también son muy de izquierdas, pero nada comparado con Podemos. Serán los españoles los que decidan quién les gobierna, pero al menos que sepan lo que deciden. Nosotros en Alemania también tenemos un partido de izquierdas, aunque no tanto como Podemos, que comparte la salida de la OTAN o de la Eurozona. Nadie le considera un partido con el que poder hacer una coalición. Gracias a eso, Merkel es canciller. La mayoría es de izquierdas, pero con este partido la socialdemocracia ni habla, al menos mientras tengan ideas del siglo XIX.
¿En Alemania y Bruselas hay preocupación por España?
Lo que más preocupa es la incapacidad de formar Gobierno. Y los debates continuos pero con poco contenido, centrados en nombres. Llamó la atención que en el debate de investidura no hubiera propuestas sino un cruce de ataques. Y llama mucho la atención que Rivera diga al PP lo que hay que hacer con Rajoy. En Alemania sería impensable. Incluso en las coaliciones se discuten los programas, se reparten los ministerios y cada partido designa sus ministros con total libertad.
¿Y económicamente? Antes ha dicho que podíamos ser un país de riesgo.
De momento no. Las reformas y los ajustes fiscales que se han llevado a cabo han dado sus frutos. La esperanza es que sigamos por ese camino. Hay que sanear el país. La preocupación empieza si alguien decide abandonar esa senda, por inestabilidad política o por ir abiertamente contra la reglas que hemos establecido en la Eurozona. Eso sí preocupa mucho.
¿Cuándo terminará la crisis en los países periféricos?
Eso es muy importante. Mucha gente piensa que la crisis de deuda está zanjada. No es así. Hay un riesgo de alargar el proceso de saneamiento con el nuevo debate de relajación fiscal. Renzi en Italia dice que tiene que haber más déficit. Y pone como ejemplo a España. Dice que gracias a no haber cumplido con el objetivo ha podido crecer más. Y Margallo aquí pide más flexibilidad y dice que nos hemos pasado de austeridad porque la gente ha sufrido mucho. Eso es tremendamente peligroso.
Es que la gente ha sufrido mucho.
Sin duda. Pero yo siempre digo que si vas a un hospital puedes ver a muchos pacientes que llevan semanas o incluso meses recuperándose de una operación. Se tarda y se pasa muy mal hasta que se puede hacer vida normal. España, pero también Francia y otros, siguen en convalecencia. Y eso tarda. A Alemania nos llevó diez años. Es como si a un exdrogadicto le dicen que es mejor darle algo de coñac para que se alegre. La recaída está cantada. Yo soy el primero que quiere que todo el mundo sea feliz, pero la economía es la economía. Si abrimos el grifo del gasto público o bajamos impuestos está garantizada la recaída. Los años de sufrimiento habrían sido en vano.
Pero existe contestación social. ¿No hay que escuchar a la ciudadanía?
Las protestas existen. Es natural que cada uno se agarre a sus derechos. Lo que hay que hacer es explicar las reformas necesarias. Yo recuerdo que eso pasó durante la Transición, con los Pactos de la Moncloa. Y lo entendió todo el mundo. Hay que explicar las cosas. Y no echar la culpa a Bruselas o a la señora Merkel. Existe la tentación de buscar el malo fuera. Y la gente, como no está muy informada sobre economía, se lo cree. Eso es un fallo de los responsables políticos.
¿Qué opina del tratado que negocian Estados Unidos y la Unión Europea, el TTIP?
Ese tema me pone los nervios de punta. Se ha formado en Europa una alianza entre sindicatos, ecologistas radicales, ONG intransigentes y otros grupos de interés para arremeter contra este tratado con argumentos injustificables. El más divertido es que no quieren transgénicos. Nadie se ha muerto comiendo durante una visita a EEUU, ¿verdad? O los estándares de medio ambiente. Si son tan buenos los estándares europeos, sus productos serán más competitivos. Y como yo soy partidario de la economía de mercado, que cada uno decida los productos que quiere comprar.
¿A qué viene el secreto de la negociación? ¿No hace falta luz?
Eso es cierto. Yo tampoco lo entiendo. He participado en muchas negociaciones de acuerdos bilaterales y siempre ha sido abiertamente. No entiendo por qué se mantiene bajo secreto. Da lugar a sospechas, dudas...
¿Cree que habrá Brexit?
Creo que no, que se impondrá el sentido común. Pero si se produce, todos los cálculos que conozco dicen que el más perjudicado sería el Reino Unido. Se estropearían muchos vínculos comerciales, financieros, inversiones, incluso el turismo... Sin contar con una devaluación de la libra. Todos saldríamos perdiendo. Pero creo que sería más duro en el Reino Unido que en la UE.



