José Luis Bonet

25 / 09 / 2015 Luis Calvo
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PRESIDENTE DE FREIXENET. Fue una de las voces de empresarios catalanes que se levantó contra los nacionalismos excluyentes, cuando hablar contra el proceso catalán suponía que te señalaran. Aunque cada vez más se unen a él, Bonet no ha parado de denunciar las consecuencias que tendría una secesión

José Luis Bonet divide su tiempo y su alma entre Madrid y Barcelona. Compatibiliza la presidencia de Freixenet con la de la Cámara de Comercio de España, igual que se considera catalán y español. Contesta preocupado a la entrevista en su despacho madrileño poco antes de que los catalanes acudan a las urnas en una cita decisiva. Su obligación, sostiene, es que su gente sepa las consecuencias de su voto.

Ha pedido transparencia en la campaña. ¿Se engaña a los votantes?

Yo creo que se está hablando poco. Los políticos tienen la obligación moral de explicar claramente las consecuencias de sus propuestas. Pero para mí es más importante todavía que los empresarios, que tienen una visión de las consecuencias de las distintas modificaciones del marco en el que se desenvuelven, hablen de esto con sus trabajadores y sus colaboradores. Es necesario que la gente sepa lo que piensan los expertos de cosas que van a afectar directamente a su futuro. Luego evidentemente, votarán lo que les dé la gana, pero tienen que saber a qué se enfrentan. Eso es fundamental.

¿No es esa la función de los políticos?

Un empresario, como líder, debe explicar a sus trabajadores todo lo que afecta a la marcha de la empresa. Y en este caso concreto, la propuesta de secesión, debe explicar qué va a pasar si triunfa una propuesta o triunfa la otra. Y transmitírselo a su entorno: clientes, trabajadores, proveedores... Para mí, repito, es una obligación moral del empresario. La gente depende de esto.

¿Cuáles serán esas consecuencias?

Mi posición personal es bastante conocida. Yo soy catalán, español y europeo. Y quiero seguir siéndolo. Esto por un lado. Pero está claro que también hay consecuencias económicas. En el artículo que firmé con Joan Rosell [presidente de la CEOE] explicábamos lo que vemos venir en un proceso de secesión. Desde nuestro punto de vista, en el mismo momento en que Cataluña se separe quedará automáticamente fuera de la UE. Por tanto, tarifa exterior común, por un lado. Desaparecerá también todo el marco de tratados que se están utilizando hasta que se vuelvan a negociar... Todo esto sería francamente malo. Yo respeto a quien dice que se quiere separar aunque yo no lo crea, pero está claro que la independencia supone una serie de descalabros económicos tanto para Cataluña como para España y Europa misma. No hay que olvidar que una parte importantísima del mercado de las empresas catalanas está en España.

¿Se perderá ese mercado?

Alguien puede pensar que no pasará nada y seguirán comprando los mismos productos... Oiga, o no. ¿O es que no va a haber reacciones? Hay quien dice que todo irá a mejor. Yo, desde luego, creo que no.

¿Qué haría Freixenet si llega la independencia?

Yo es que sigo sin contemplar una secesión. Si se llegase a producir no tendremos más remedio que adaptarnos, como le pasa a la empresa siempre. Pero dejándonos muchas plumas en el camino.

Junts pel Sí sostiene que la independencia sería buena económicamente.

Es que esa es su opinión. Yo la respeto, pero no la comparto. Cataluña iría a peor, España iría a peor y Europa iría a peor.

Pero, más allá de las opiniones, habrá hechos constatables, ¿no?

Nosotros exportamos mucho a Europa. A unos determinados precios. Si tú tienes que asumir un arancel, el precio sube. Y con eso puede que pierdas el mercado. Es evidente que eso es un riesgo. Pero hablamos de riesgo. Daño, por el momento, aún no ha habido. Pero si tú pierdes mercados, dejas de producir para esos mercados, lo que implica no necesitar el empleo que utilizabas. Es más, es que no lo podrás pagar. Eso yo lo tengo que decir.

¿Qué espera que ocurra el 27-S?

Yo creo que la mayoría quiere seguir siendo español y europeo. Aunque haya también gente que solo quiere ser catalana. Y confío en que esa mayoría vote en contra de la secesión.

¿Se debe seguir dialogando y ofrecer una solución a Cataluña?

Ese es el tema. La situación puede mejorarse. Y hay cosas en Cataluña que debemos arreglar. Pero eso no justifica que se quiera romper.

¿Conoce empresarios dispuestos a irse si hay independencia?

Yo no puedo dar nombres, pero hay empresarios que tienen un plan B, sin ninguna duda.

¿Ha echado en falta más implicación pública de los empresarios?

Bueno, a día de hoy ya está claro lo que pensamos los representantes del empresariado. Aunque hay que recordar que otro grupo de empresarios aprobó un manifiesto defendiendo el derecho a decidir, no a la independencia. El derecho a decidir, si es consensuado y de acuerdo a la ley, es inatacable.

A usted le han boicoteado por su posición. ¿Teme que vaya a más?

Eso es inevitable. Siempre hay gente que te dice que te va a hacer boicot. Evidentemente no es algo que me guste. Igual que yo siempre respeto la opinión de los demás, espero que la gente respete la mía. Que se utilice un instrumento de coerción y además que amenacen con ello... Pero, ¿qué le voy a hacer? Yo cumplo con mi obligación de explicar lo que pienso a mi gente. Y además, ¿por qué no voy a poder decir lo que pienso?

¿Nota que haya aumentado la presión social independentista?

Si cuando dices que no estás de acuerdo con la secesión alguien te amenaza con el boicot, es evidente que hay presión. Ahora, ¿es insostenible? No. Yo he dicho siempre lo que pensaba.

¿Qué le parece que se hayan planteado las elecciones como plebiscitarias?

Las elecciones son elecciones autonómicas, pero hay una significación que traspasa los comicios. Se han planteado como un plebiscito y tendrán una lectura en este sentido, pero bastante extraña: sostienen que es un plebiscito, pero por escaños, no por votos. Parece lógico que un plebiscito sea por votos, ¿no? Es una anomalía.

¿Cree que pueden volver a tender puentes entre los dos frentes?

Yo es que no creo que haya dos frentes. No es lo mismo lo que defiende Junts pel Sí que lo que defiende la CUP o lo que defienden Unió y PP.

Pero, ¿cree en una tercera vía?

Si la tercera vía significa discutir las cosas, a mí que me apunten. Hay que hablar para buscar soluciones.

¿Por qué bajan en las encuestas quienes proponen esa tercera vía?

¿Qué encuestas? Decía Churchill que no le gustaba ninguna encuesta salvo las que él mismo había manipulado. Yo soy escéptico. Creo en los resultados de la votación.

¿Ha faltado diálogo por parte del Gobierno?

Por unos y por otros. Y sigue faltando. Hay mucho de lo que hablar.

¿Qué se puede hacer para que los catalanes estén cómodos en España?

Eso es un tema político que se me escapa. Yo no soy un político. Por supuesto que estoy interesado en la estabilidad social. Sin eso, las empresas, que son la clave del progreso, no pueden trabajar bien. Ahora, el diálogo es político. Y se echa en falta, sinceramente.

¿Hay que reconocer una mayor singularidad de Cataluña?

Lo que hay que hacer es reconocerla cuando existe. Si Cataluña la tiene, habrá que reconocerla. ¿De qué manera? No lo sé. Habrá que llegar a acuerdos.

¿Afecta el proceso a la recuperación?

De alguna manera seguro que sí. Si me dicen que me hacen boicot, a mí me está afectando. ¿Es grave? No.

Pero, ¿hay recuperación? ¿La notan las empresas?

Sí. Y el objetivo debería ser subirse a ese carro y aprovecharlo a fondo. Tenemos que tirar para adelante durante los próximos diez años, impulsar a las pymes para que salgan al exterior. Ese es el objetivo número uno. La recuperación es evidente, aunque está claro que no ha llegado a todo el mundo. Seguimos teniendo un paro del 23%.

¿Funciona la marca España?

Sí, igual que funcionan la marca Europa y la marca Barcelona, no son incompatibles. Lo que hacemos en buena parte se apalanca en eso. Si mira hacia atrás y ve lo que pasaba hace cincuenta años, es evidente que mucho ha cambiado. Esto va en una buena dirección y sirve para cosas que antes no servía.

¿A qué se refería con que Podemos no era conveniente para España?

Yo pienso que el país está jugando la Champions. Y, ¿cuál es el sistema menos malo que hay en el mundo para ello? Pues la economía social de mercado, como en toda Europa. Unos más, otros menos, pero todos estamos ahí. Yo no veo ninguna alternativa seria a lo que tenemos. Hay que mejorarlo y rechazar los abusos, pero ¿cambiar el sistema? Yo a eso no me apunto.

ENTRENADOR, PROFESOR Y PADRE DE DOCE HIJOS

JOSÉ LUIS BONET (BARCELONA, 1941). La empresa no es la única pasión de José Luis Bonet. El presidente de Freixenet, cargo al que llegó sustituyendo a su tío, José Ferrer, ha desarrollado multitud de facetas lejos de las bodegas. Licenciado y doctor en Derecho por la Universidad de Barcelona, dio clases hasta hace pocos años como profesor titular de Economía Política y Hacienda Pública. No le debió de resultar duro lidiar con universitarios después de haber educado a sus 12 hijos. Futbolero y culé reconocido, con algunos de ellos incluso montó su propio equipo de fútbol, en La Palma de Cervelló, al que entrenó. La hijas optaron por el baloncesto. Además, es un buen amante de la música y el cine.

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