José Antonio Pérez Tapias

07 / 10 / 2016 Luis Calvo
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Miembro del Comité Federal del PSOE

“No es creíble que Susana Díaz pueda coser el partido”

En pleno fragor de la batalla socialista, cuando Pedro Sánchez puso las urnas de la discordia en el Comité Federal, José Antonio Pérez Tapias decidió abandonar la reunión. A pesar de defender las tesis del exsecretario general, el gesto le hizo comprender que ya no había espacio para el diálogo en el cónclave socialista. Los días, reconoce, han enfriado los ánimos, pero no han conseguido diluir el regusto a naufragio con el que se fue ese sábado de la sede de la calle Ferraz de Madrid.

¿Cuál es la situación del PSOE tras el espectáculo del Comité Federal?

Fue, efectivamente, un espectáculo. Y se pueden añadir calificativos: bochornoso, lamentable, etcétera. Después de eso, la situación es sumamente delicada. Cuando abandoné el Comité Federal ya hablé de un Partido Socialista roto y ahora lo veo perdido, desorientado y, si no se recompone, sin proyección. Puede acabar condenado a la irrelevancia, sufrir escisiones irreparables... es un momento sumamente difícil. Y eso no hace más que subrayar la irresponsabilidad de quienes nos han metido en una situación como esta.

Los críticos dicen que no era un debate ideológico, sino sobre un liderazgo funesto y acabado.

No estoy de acuerdo. Es una explicación sumamente superficial. Es verdad que el liderazgo de Pedro Sánchez estaba cuestionado y tenía problemas de funcionamiento interno. La comunicación no era fluida entre los distintos niveles. Todo eso era público, pero no se puede separar lo orgánico de lo político como si no tuvieran nada que ver. El detonante fue la posibilidad de que fraguara un pacto parlamentario que diese a luz un Gobierno alternativo con Unidos Podemos y los nacionalismos. Esa posibilidad desató la ira de un sector que se oponía explícitamente a ello.

¿Por qué parte del PSOE se niega a ese tipo de Gobierno?

La rebelión antidemocrática de los miembros de la Ejecutiva que dimitieron para forzar el cese del secretario general fue una conjura bajo coartada españolista. Se puso de forma insistente España por delante con el uso de expresiones grandilocuentes que contraponían el bien del país con el del partido. En el fondo, lo que hay es una posición que no es coherente con nuestra propuesta de reforma federalista de la Constitución. Se cierra al reconocimiento explícito de las nacionalidades que evidentemente existen en el Estado español como forma de resolver esa cuestión y tratar de cohesionar más el Estado.

Pero algunos barones hacen extensivo ese rechazo a Podemos.

Sí, hay sectores también muy reacios a cualquier pacto con Unidos Podemos. Es verdad que en las etapas anteriores se cometieron excesos verbales y gestuales, sobre todo entre las elecciones de diciembre y junio, que complicaron el pacto. Pero el PSOE también puso condiciones que de hecho suponían el bloqueo de esa vía. Algunos poderes mediáticos, económicos o empresariales se oponían y presionaron al PSOE respecto a planteamientos en torno al cuestionamiento de las políticas europeas o en torno a políticas económicas o sociales, donde el acercamiento sería fácil. De ahí que Pedro Sánchez se echara en manos de Ciudadanos.

¿Cree que la actual gestora está caminando hacia la abstención?

El partido, bajo la dirección de su gestora, quiere justificar lo que hasta ahora se había rechazado con mucho énfasis: esa abstención que permitiría un Gobierno del PP aunque fuese de forma pasiva. Hasta ahora el No a Rajoy de algunos dirigentes era una posición meramente tacticista, para ganar tiempo y cargar el peso de la decisión última al exsecretario general. Cuando él intentó una salida por otro lado, la situación se bloqueó. El problema es que ahora tienen que darle la vuelta de forma muy descarada a los mismos argumentos que con tanta fuerza defendían hasta ahora. Para ello apelarán al sentido de Estado, pero también a la catástrofe que unas terceras elecciones podían suponer en la posición de debilidad del PSOE. La paradoja es que esa debilidad hace que el PSOE no pueda negociar esa abstención, sino que es el PP el que pondrá condiciones si queremos evitar nuevos comicios.

¿Cree que el PP lo va a poner difícil?

Rajoy sabe que para evitar elecciones el PSOE necesita una abstención que pueda defender ante la opinión pública. Si fuera posible, incluso que otros, como el PNV, le resolvieran la papeleta. Es un planteamiento absurdo, de una notable cobardía política y un cierto parasitismo. Esa vía además no resuelve la situación. Yo desde luego seguiré defendiendo el No a un Gobierno del Partido Popular.

¿Pedirá una consulta a la militancia si la gestora aboga por la abstención?

Sí, ya lo he hecho en otras ocasiones. Cuando Pedro Sánchez propuso un congreso ordinario, yo pensaba que la consulta podía ser una salida mejor. Eso habría dado legitimidad a los órganos del partido para llevar su decisión hasta el final. Ahora la situación es más difícil. El presidente de la gestora no es muy favorable a consultar a los militantes, pero es que la gestora no tiene capacidad para tomar una decisión de ese tipo. En los reglamentos, la gestora está pensada para resolver cuestiones internas de una agrupación o federación a través de un congreso. Su competencia es gestionar la crisis, no tomar decisiones políticas de este calibre. Por honestidad política, la gestora debe convocar a la militancia para tomar esa decisión.

¿Hay riesgo de que el PSC u otras federaciones se nieguen a acatarla?

Una abstención para que gobierne Mariano Rajoy lo que hace es anunciar nuevas posiciones inmovilistas del Ejecutivo en cuestiones territoriales, con planteamientos muy centralistas, más si cabe por el apoyo de Ciudadanos en estos temas. En Cataluña eso supondrá más bloqueos, más obstrucciones, que se rompan definitivamente los diálogos con quien, nos guste o no, tiene una representación legítima en el Parlamento catalán y nacional. Cuanto más PP hay en España, más independentismo se crea en Cataluña. Ante esa situación, el PSC se queda en una posición muy difícil, de partido, pero también institucional. Tienen razones para negarse a ese tipo de decisiones.

Los críticos proponen a Susana Díaz para coser el partido. ¿Qué le parece?

No comparto esa opinión. Susana Díaz es quien ha provocado el descosido. Presentarse, junto a otras personas, como quienes pueden coser o remendar el partido no es creíble. Es cierto que hubo errores de Pedro Sánchez, pero la maniobra de acoso y derribo al secretario general que se orquestó consumando las presiones que venían desde hace mucho ha sido tremenda. Presiones que venían de fuera, pero que han encontrado dentro del partido los instrumentos para actuar. Dirigentes de ciertas federaciones, como Susana Díaz, Guillermo Fernández Vara o Emiliano García-Page, yo creo que no entienden, visto su comportamiento irresponsable, primero lo que se juega el PSOE en el futuro inmediato pero tampoco lo que ocurre en España y en Europa. Buscan soluciones mirando al pasado, a un modelo de partido o un paradigma político diferente, que añora las mayorías absolutas e ignora la pluralidad que hoy hay en las izquierdas. Las soluciones del pasado ya no funcionan. Su operación se ha zanjado con tanto éxito como daño al partido.

¿Apoyaría a Pedro Sánchez para que recuperara el liderazgo?

Tendrán que hablar antes todos los protagonistas. Susana Díaz, aunque lo ha dado a entender, aún no ha explicitado que se vaya a presentar. Va llegando el momento, y suscribo las palabras de Josep Borrell, en el que hay que definirse y no hurtar a la militancia las decisiones. Y todo eso empieza por la posible abstención. Sí o no. No se puede nadar y guardar la ropa. Y ya puestos, que aclare esa posible disposición o no a presentarse a las primarias. Hay muchos ojos puestos en ella. Algunos pensando en las ventajas, pero otros también en los inconvenientes. España no es Andalucía. Y si allí los resultados ya no son los históricos, quizá hay que ser cauto en el resto del país.

Sánchez sí se ha postulado ya.

Sí, pero tendrá que hacer su proceso de reflexión. Si lo hace, desde luego tendrá que presentar propuestas más claras y posiciones ideológicas más elaboradas que las que ha defendido hasta ahora si quiere concitar adhesiones.

¿Cuándo debe celebrarse el congreso pendiente?

Las gestoras están pensadas para resolver en el menor tiempo posible la situación creada. Su función es interina. El congreso extraordinario debe convocarse lo antes posible. El tiempo no cura las cosas.

¿Teme una huida de los militantes más progresistas?

Ya se está dando. No solo por los acontecimientos del sábado, que es verdad que han provocado que algunos militantes no vean ya ninguna posibilidad de que el partido se reconduzca en términos de democracia interna. La deriva que el partido puede tomar hacia la derecha empujado por la abstención a un Gobierno del PP puede acabar empujando a muchos militantes fuera del partido.  

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