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Jordi Sevilla

31 / 07 / 2015 Luis Calvo
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Responsable del programa económico del PSOE. Sorprendió a todos cruzando la puerta giratoria del sector público al privado, pero al revés.

Foto: David García

Las políticas económicas socialistas de los próximos años se fraguan en un pequeño despacho en el corazón de Ferraz, el mismo donde Jordi Sevilla nos recibe con un apretón de manos y una sonrisa. Pese a ser julio está en plena actividad. Al fondo, una pizarra esboza en un letra difícil de leer las próximas medidas que el PSOE impulsará en la pelea por hacerse con La Moncloa. Para él, la carrera hasta las generales ya es todo un sprint. 

Hasta hace poco defendía desde Foro + Democracia un cambio en los partidos. ¿Por qué vuelve al PSOE?

Bueno, porque creo que el PSOE es uno de los partidos que más ha cambiado su funcionamiento. Estamos celebrando el primer aniversario de la elección de Pedro Sánchez como secretario general. Por primarias. Ese era uno de los puntos fundamentales. Y desde entonces, Sánchez ha intentado introducir cambios importantes en el estilo y la manera de hacer del PSOE. Está renovando el partido y merece la pena echarle una mano.

¿No ha tenido que renunciar a otras medidas como las listas abiertas?

No, yo creo que no. De hecho, en el programa, en la parte de regeneración democrática, seguramente adelantaremos ideas en esa línea. En todo caso, mi experiencia es que el PSOE siempre ha sido el partido más sensible a esas medidas de democratización, participación y transparencia que demanda la sociedad civil.

¿Es el ingreso mínimo vital un guiño a los votantes de Podemos?

Yo creo que responde a una realidad objetiva de este país. Las ONG que se ocupan del tema advierten de que hay en España 13 millones de personas con riesgo de caer en la pobreza. Y 740.000  familias que, según el INE, no perciben ningún ingreso. Eso no se resuelve solo con la recuperación económica o creando empleo. Por eso, un partido como el PSOE, que en su momento universalizó la sanidad, que en su momento universalizó la educación, que aprobó las pensiones no contributivas, es el que debe poner en marcha una política eficaz de lucha contra la pobreza en España. Pobreza que, por desgracia, es la gran herencia que nos dejan estos años de Rajoy en el Gobierno.

Pero esas medidas hay que pagarlas.

Será el principal compromiso de gasto. Estamos elaborando un programa presidido por el objetivo de estabilidad presupuestaria. Eso nos obliga a priorizar los conceptos en los que queremos gastar. Y tenemos claro que, en este momento, la prioridad del PSOE es combatir la pobreza.

¿Subirán los impuestos si gobiernan?

No. No vamos a subir la presión fiscal de las rentas del trabajo. Haremos dos cosas: primero, un programa muy exhaustivo contra el fraude fiscal. Esa es la principal inequidad fiscal de este país. Quien paga impuestos, ya paga suficientes impuestos. El problema es quien no paga. Y, segundo, intentaremos que algunas rentas acostumbradas a encontrar vericuetos legales para pagar menos, lo tengan más difícil.

¿Tocarán sucesiones y patrimonio?

Yo creo que son impuestos que se tienen que poner en vigor. La Constitución habla de que todos los españoles tienen el deber de contribuir de acuerdo a su capacidad de pago. Parece claro que entre dos personas que ganan los mismo, quien tiene un fuerte patrimonio, tiene mayor capacidad de pago. Nosotros pensamos en evitar que se vacíen esos impuestos poniendo un mínimo exigible a nivel nacional. Eso ayudaría a garantizar la igualdad de los españoles vivan donde vivan.

No han presentado la moción para reformar el artículo 135. ¿Lo harán?

Sí. Yo estuve en contra de aquella modificación en 2011 y no porque estuviera en contra de la ley de estabilidad parlamentaria, sino porque no creo que deba ser un concepto constitucional y menos sin matices. En la nueva reforma constitucional en la que trabajamos, eso va a cambiar. Estabilidad presupuestaria, sí; reducción del déficit y deuda públicos, sí; pero no en la Constitución. O no, al menos, sin blindar otros gastos.

¿Será ministro si gana el PSOE?

Eso no lo sé. Yo no estoy en un cargo público. No he vuelto a la política sino a la campaña electoral de Pedro Sánchez, a ayudarle a ser presidente. A partir de ahí si el resultado es ese, escucharé con gusto cualquier oferta que quiera hacerme.

¿Y diputado? ¿Irá en las listas del PSOE al Congreso?

No. Eso lo pudo decir tajantemente. Yo no vuelvo a la política en ese sentido, vuelvo a la campaña de Pedro Sánchez. Si es presidente, ya veremos... si no, volveré al sector privado. La etapa de diputado es pasada.

¿Qué opina de que Rajoy vaya a dejar unos Presupuestos cerrados?

Ese es uno de tantos pequeños escándalos dentro de un país plagado de grandes escándalos. Nunca antes un Gobierno había anticipado los Presupuestos con el único objetivo de condicionar al siguiente, muy probablemente de otro signo político. Nosotros nos comprometemos a elaborar por decreto ley un presupuesto rectificativo. Eso evidencia aún más el absurdo del Gobierno: quien probablemente sea el nuevo presidente, ya le está diciendo a Rajoy que sus Presupuestos no servirán para nada.

¿Hay que reconocer al PP que termine con menos paro que el PSOE?

Bueno, hay que reconocer que el ciclo económico internacional es distinto al de 2011. Hay que reconocer que el BCE ha puesto en marcha medidas que antes no tomaba. El contexto es muy distinto. Hay que reconocer eso, mucho más que la gestión de Rajoy. El PP nos deja siendo el segundo país, tras Chipre, con mayor déficit; el país con más crecimiento de la deuda pública y el mayor en crecimiento de pobreza y precariedad laboral, algo que evidencia la pésima reforma laboral del PP. Esa es la herencia de Rajoy.

¿Derogarán la reforma laboral?

Nosotros estamos trabajando en la idea de hacer un nuevo Estatuto de los Trabajadores, que tiene ya 30 años. Pero algo habrá que hacer antes respecto a la normativa laboral. En todo caso, los tribunales ya se están encargando en parte. La Justicia ha tumbado una buena parte de esa reforma. Cuando analicemos qué queda, decidiremos qué medidas tomar. Aunque también creo que hay cosas que debemos mantener.

¿Como cuáles?

El impulso laboral que se dio en la época de Zapatero a la flexibilidad en la empresa. Esos mecanismos de ajuste que permiten no despedir, sino reajustar condiciones, son algo que todo socialista debe defender.

¿Qué le parece la propuesta de otros partidos de un contrato único?

Académicamente, muy potente, pero difícil de llevar a la práctica. Nosotros queremos simplificar el marasmo de contratos y dejarlo en tres o cuatro contratos. La realidad nos obliga a ir más allá del famoso contrato único. Aunque, tal y como algunos han planteado, en España, más que contrato único, es un despido único.

Hace tiempo decía que solo una reforma constitucional nos sacaría del callejón catalán. ¿Lo mantiene?

Sí, lo sigo creyendo. En un escenario en el que unos quieren la independencia y otros consideramos que no es viable, o vamos a un choque de trenes imprevisible o intentamos una tercera vía. Más allá de la irresponsabilidad de una parte de la clase política catalana, hay muchos catalanes que no están contentos con el encaje de Cataluña en el resto de España. A esa gente hay que darle respuesta. Yo no busco con la reforma constitucional responder a Artur Mas, sino a todas esas personas que quieren un mejor encaje. Yo creo, desde hace muchos años, que España es un Estado federal imperfecto. Para que funcione bien, debemos dar ese salto.

PSC y Unió, que defienden esa vía, son quienes peores sondeos manejan.

La opinión pública es cambiante. Hace cinco años opinaba de una manera, hoy así y, dentro de cinco años, quién sabe… Cuando la gente se dé cuenta de que la independencia no resuelve nada, sino que genera más problemas, buscará otro tipo de soluciones.

¿No ve a Cataluña fuera de España?

Bajo ningún concepto. No es una opción viable. Sería negativo para España y un verdadero desastre para Cataluña.

¿Qué opina del tercer rescate griego?

Yo creo que se ha dado un paso importante. No se han valorado lo suficiente dos aspectos: uno, que Tsipras ha reconocido que la alternativa era peor. Ha sido un golpe de realismo a quienes desde los ámbitos académicos, desde la izquierda exquisita, Krugman o Varoufakis, estaban jugando irresponsablemente con sacar a Grecia del euro. Y en segundo lugar, este rescate es distinto. Incorpora más reformas que recortes y compromisos de inversión y reestructuración de la deuda.

¿Ha habido polémica en el PSOE sobre si apoyarlo o no?

Yo no la he vivido. Sánchez ha estado en contacto con otros líderes europeos. Curiosamente, con el único que no ha hablado es con Rajoy, que no tiene interés en consensuar una posición común española con el jefe de la oposición. 

UN NOVELISTA FRUSTRADO

Jordi Sevilla (Valencia, 1956)

“Si pudiera vivir de la literatura, nunca me habría dedicado a la economía o a la política”. Es una frase que el nuevo asesor económico de Pedro Sánchez repite cada vez que alguien le pregunta por sus novelas. Ha publicado dos y estaba a punto de terminar la tercera cuando tuvo que aparcarla para hacerse cargo del programa socialista. Desde entonces, solo se dedica fundamentalmente a leer y escribir papeles, aunque dedicará algunos ratos de su verano a leer la tetralogía de Thomas Mann José y sus hermanos. Hasta que aceptó la oferta de Pedro Sánchez, trabajaba en la consultora PricewaterhouseCoopers e impulsaba el Foro + Democracia, una plataforma para fomentar un cambio en la clase política española.

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