Javier Maroto
Con el escenario de fondo de la repetición de elecciones, defiende la estrategia de Mariano Rajoy, “que no ha engañado a nadie regalando libros o dándose la mano rodeado de cámaras”. Sobre el talón de Aquiles del PP, la corrupción, afirma que el partido “ha dado un giro de 180 grados en contundencia”.
Esta vez la izquierda no se ha puesto de acuerdo para desalojar al PP del poder.
Se han puesto de acuerdo en hacer una puesta en escena, puro teatro. Han sido cuatro meses de postureo del más barato. Nos reafirmamos en que nuestra posición ha sido la única política seria.
¿Se abre de nuevo la puerta a que el PP continúe gobernando?
Tenemos que ser capaces de explicar dos cosas: que nuestra propuesta de gobernabilidad era sincera y que lo que se va a discutir en esta segunda vuelta es la honestidad y capacidad para formar Gobierno. Jugar hasta el último minuto como han hecho va a decepcionar a mucho votante de la izquierda.
¿Cree que lo que no ha sido posible hasta ahora, esto es, un pacto PP-PSOE-Ciudadanos, sí lo será a partir del 26-J?
Depende de los propios votantes. Tienen una oportunidad extraordinaria de decir a las fuerzas que han estado jugando en este teatro de cuatro meses, que no les ha gustado: de decir, ya vale de jugar a un juego que no es el de los ciudadanos sino el de los políticos; de ver que algunos de sus líderes han estado solo pendientes de ellos mismos.
¿Ciudadanos sigue condicionando un futuro pacto con el PP a la dimisión de Mariano Rajoy.
El cuarto partido no puede decirle al primero a quién tiene que poner de candidato. No sería razonable que tras una segunda vuelta Ciudadanos exija al PP, que además crece en los sondeos, una medida así. Ha quedado de manifiesto en estos cuatro estériles meses que hace falta capacidad de entendimiento respetando la expresión de los ciudadanos que apoyan a una persona que es el candidato más votado.
¿Ha echado de menos que Rajoy fuera más activo en la búsqueda de pactos?
A Rajoy se le ha entendido especialmente al final del proceso. Él ha jugado a la política seria, que significa no engañar a nadie. Esto de pactar, consensuar, dialogar y entenderse está muy bien, pero no hay que engañar a nadie. ¿Qué ha significado el acuerdo PSOE-Ciudadanos?: generar una expectativa que se frustra por dos veces. Eso es una casa que tiene un tejado. Ciudadanos sería el tejado más bonito, pero va después de tener cimiento y paredes. Una vez que tenemos los cimientos hechos con el PSOE, podemos hablar con Ciudadanos, con el PNV y con otras formaciones, pero siempre que tengas un acuerdo que te da la mayoría. Pedro Sánchez se va a llevar a su epitafio político “no es no”, y es muy triste.
¿Por qué existe la sensación de que Rajoy jugó desde el principio a la repetición de elecciones?
No se ajusta a lo que tenía en la cabeza. Rajoy no ha estado en regalar libros, en darse la mano rodeado de cámaras ni en contraprogramar con ruedas de prensa. Él ha dicho sí al acuerdo, sin líneas rojas, en una serie de materias. Contar que tienes un acuerdo cuando sabes que no suma es lo más parecido a tomar el pelo a todo el mundo.
Los sondeos les siguen colocando como primera fuerza política incluso con los nuevos casos de corrupción.
Pese a los esfuerzos de algunos partidos, los ciudadanos han comprendido que la corrupción no es patrimonio de nadie. Cuando la gente ve que hay besteiros, pujoles, urdangarines, el tema de Ciudadanos con la financiación o los papeles de Panamá, la corrupción no se puede reducir a unas siglas. Lo que importa es la contundencia con la que se reacciona y el PP ha dado un giro de 180 grados en la contundencia y en las medidas legislativas contra la corrupción. Los casos que hemos tenido se han resuelto en horas: Granada, el caso Soria...
¿Valencia?
Una gestora en tres días...
Sí, pero ni los concejales ni Rita Barberá han devuelto sus actas.
Justo en ese tema he tenido alguna complicación. En el PP no hay uniformidad en las declaraciones contra la corrupción. Yo tengo mi manera de expresarme, distinta a la de los otros.
¿Es solo una cuestión de expresión o de actitud?
No hay uniformidad en las expresiones pero sí unidad en la contundencia. Se ha entendido el mensaje de forma clara y sabemos el daño que la corrupción nos ha hecho. La gente que ha perdido la confianza tiene argumentos para haberlo hecho.
No puede negar que hay dos discursos y usted es mucho más contundente.
He usado frases que, a lo mejor, no son habituales. Se da la paradoja, alucinante, de que el señor Bárcenas me ha puesto una querella criminal por decir que es un tío que me da un asco que no puedo ni verlo, y por mezclar en una frase delincuente y presunto delincuente. Digo ante los medios de comunicación lo que piensan miles de votantes del Partido Popular, de las bases y de la dirección del partido. Ese tipo de lenguaje no era el habitual, pero en el PP somos al menos 7.700.000 voces distintas para hablar de lo mismo. Si en algo hemos podido contribuir por usar palabras distintas a que exista esa percepción, me parece muy bien, me siento muy orgulloso.
¿Le gustaría que su partido le respaldara si le imputan por un delito que no ha cometido?
Es que yo no estoy imputado ni lo voy a estar nunca, espero, en un caso de corrupción, entonces, no me veo en ese escenario.
¿Está el PP en un proceso de descomposición interna?
No, la verdad que no. He visto mi nombre en muchos titulares de prensa asociado a supuestas diferencias internas. Uno de ellos, en relación a los vicesecretarios, se le atribuye a Soraya Sáenz de Santamaría. No sé si era cierto pero esa polémica duró exactamente un día. Yo he estado con Soraya. Es amiga mía, hablamos del asunto. Quedó perfectamente claro que éramos parte del mismo equipo con el mismo balón y el mismo entrenador.
¿Asumió la vicepresidenta esas declaraciones como propias?
La conversación es privada y yo tampoco le pregunté. Lo que hace falta es entender que somos del mismo equipo y cortar por lo sano cualquier descripción de fisura interna, que no la hay. Me siento muy cercano y muy vinculado a ella, como lo estoy a otros miembros de mi partido.
¿Hay fuego amigo?
Yo no lo sé, pero no lo he visto. A veces se trata de buscar un chivo expiatorio y se apunta fuera y otras dentro. Yo creo que no, yo no lo he visto ni lo he sentido.
¿Podría tener explicación a la luz de un debate sucesorio?
No me encaja en absoluto. Estamos a otra cosa, sobre todo cuando tienes unos estatutos en los que se dice que el candidato a las elecciones es el presidente del partido. Además, aprobamos por unanimidad que el congreso se celebrará una vez se conforme el Gobierno, pero si encima tu candidato es el que ha ganado las elecciones y sube en las encuestas, veo más titulares periodísticos que realidad.
¿Está legitimado José María Aznar para seguir siendo presidente de honor?
No lo estaría si hubiese habido el mínimo atisbo de que quería defraudar a Hacienda, de verdad. Si hubiese ganado un duro e intentado no declararlo, yo sería el primero en decir que debe irse, pero el caso es completamente distinto. Lo que ha hecho ha sido declarar todos y cada uno de los euros que ha ganado y, en ocasiones, cuando uno tiene una empresa, lo puede declarar como empresa o como ingresos personales. Hoy por hoy ha declarado el cien por cien de sus ingresos con total transparencia.
El caso Soria ha puesto de manifiesto la división en el Consejo de Ministros.
También se ha hablado de sorayos y genoveses pero no existe esa división.
En un escenario en el que el PP se viera desalojado del poder, ¿estaríamos hablando de un congreso abierto?
En cualquiera de los casos, integre quien integre el Gobierno, habrá un congreso nacional y, por tanto, será el momento de debatir ideas, propuestas y estructuras de organización con nombres y apellidos, pero cuando llegue ese momento hablaremos de eso.
¿Forma parte de la cantera popular Alfonso Alonso?
Por supuesto que sí. Ha sido alcalde, ha demostrado tener capacidad de consenso, tiene una oratoria reconocida por todos, ha ejercido con éxito su labor de portavoz en el Congreso y es ministro de una cartera muy difícil, en la que ha resuelto problemas como el de los enfermos de hepatitis C. Es un valor indiscutible.
¿Significa que no va a ser aspirante a lendakari? ¿Que se queda en la política nacional?
Cuando llegue el momento, hablaremos de ese asunto.
¿Si Alonso no fuera el candidato, lo sería Javier Maroto?
Sé que Alonso tiene toda la confianza puesta en mí y yo en él, pero sabemos que, afortunadamente, en el País Vasco hay mucha cantera.



