Javier Gurruchaga

27 / 06 / 2016 Hernando F. Calleja
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Músico y actor. 

“Cuando era botones de un banco soñaba con ser como David Bowie”

La Orquesta Mondragón cumple cuarenta años y los celebra con un disco de duetos, ‘Anda suelto Satanás’, que presenta en Madrid y girará este año por España y México.

En 1976, si se decía Mondragón, la mayoría lo asociaría con un electrodoméstico y los guipuzcoanos, acaso, con un psiquiátrico. Hoy dices Mondragón y el cien por cien lo asociaría a una orquesta.

Efectivamente, Mondragón se asociaba con Fagor y también con un sanatorio psiquiátrico. Nosotros nos propusimos hacer algo muy loco, muy feliniano y relacionado con el glam rock, con Bowie, que ha sido uno de mis ídolos. No nos partimos la cabeza buscando el nombre.

Cuarenta años, la edad de la crisis, los cuarenta años de Franco. Es una cifra con mala prensa y que da un poco de vértigo, ¿no?

No hombre, los cuarenta años de democracia. Cuarenta años de recorrer frontones, plazas de toros, teatros en España y en América. Da un poco de vértigo, pero es la mayor parte de mi vida y ahí está.

Cuando era botones de un banco y repartía sobres por San Sebastián, ¿intuía que algo así podría pasarle?

Yo estudiaba saxofón por las tardes y pensaba que sería bueno hacer un grupo como mis admirados Beatles o los Rolling. Todo surgió en un programa de radio en el que se organizó una jam session, un cóctel de humor y música que salió bien y me dije, esto hay que hacerlo en un escenario. Así nació ese gran carnaval que empezó siendo la Orquesta Mondragón.

En esa historia de cuarenta años he contado no menos de una treintena de componentes de la Mondragón. Solo Gurruchaga parece insustituible.

En realidad era una idea mía y podía haberse llamado Gurruchaga, pero el grupo era imprescindible para el tipo de música y de conciertos abigarrados, coloristas, felinianos que yo quería hacer. Popotxo Ayestarán también ha sido fundamental. Pero todos han sido grandes músicos y que han aportado mucho al grupo.

Desde muy pronto, esa aparente frivolidad contrasta con el interés por dotar sus canciones de letras de calidad. Eduardo Haro Ibars, Luis Alberto de Cuenca, Moncho Alpuente, Joaquín Sabina, Manolo Tena. Una nómina interesante.

No nos queríamos quedar en un grupo de variedades. Había que dotar nuestros conciertos de un esqueleto, un guion. En encuentro con Eduardo fue fundamental en ese sentido, ahí están Ponte la peluca, Muñeca hinchable, Bon voyage, Gordas, cuyas letras son puro Amarcord, humor negro, con cierta inclinación satánica.

Esa simpatía con Satanás, que les emparenta con los Rolling Stones, tiene su presencia en la efemérides cuarentona.

Cierto. El disco de duetos que hemos grabado para la celebración se titula significativamente Anda suelto Satanás, que es una canción de Luis Eduardo Aute que desde hace años quería grabar. Ahora la cantamos Aute y yo a dúo.

Su dedicación al teatro como actor, ¿ha perjudicado o ha beneficiado a la Orquesta Mondragón?

En algún momento ha podido beneficiar, pero creo que mi dedicación al teatro desconcierta un poco, porque somos muy de clichés, y el público de la música, especialmente. Pero yo me siento el mismo.

Grupo Zeta Nexica