Isabel Benjumea

21 / 03 / 2016 Hernando F. Calleja
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Licenciada en Derecho y Militante del PP.

“En el PP el que se sale del guion establecido es tachado de desleal”

Es el alma mater de Floridablanca,un foro para el análisis y el debate sobre la política española desde una perspectiva liberal-conservadora que solo con su aparición en escena ha sembrado esperanza y pánico a partes iguales en el centro derecha.  

Floridablanca propone, en una lectura inicial, la democratización del PP, transparencia y catalogación de los derechos de los afiliados.

Nuestra propuesta descansa en tres elementos. Primero, la renovación del centro derecha español desde el ideario liberal-conservador, que es el que mejor representa a este espectro político. Un segundo elemento es hacer pedagogía del ideario y atraer talento para enriquecer ese ideario y las propuestas que se deriven de él. En tercer lugar, pedir dentro del PP que se ponga en marcha un profundo proceso de renovación de proyectos, equipos y estructuras. El punto de partida de ese proceso de renovación tiene que ser la democracia interna (un militante, un voto) y la celebración de un congreso extraordinario que dé la salida para ese proceso de renovación.

¿Dónde tropieza la participación de los militantes en el centro derecha?

El PP es un partido muy jerarquizado. Hemos dicho muchas veces que el partido está secuestrado por la dirección. No hay participación de la militancia ni en la elección de los líderes ni en lo más importante, que es el debate de las ideas.

Estas afirmaciones son muy fuertes...

Hemos planteado un decálogo para la renovación que va más allá de elegir al presidente del partido. Por ejemplo, cómo debe elegirse a los candidatos y cómo se forman las listas que, a día de hoy, se hacen a dedo. Nosotros proponemos que los militantes elijan a los candidatos, pero introduciendo mecanismos para reconocer la competencia y el mérito de los aspirantes...

Eso suena un poco tecnocrático, ¿no?

Todo lo contrario. Estamos diciendo que el talento hay que buscarlo en las bases. Actualmente parece que solo valen unos determinados perfiles, pero en el PP hay que dar oportunidad a que afloren nuevos talentos que puedan aspirar a los cargos directivos y que rindan cuenta ante los afiliados, con lo que conseguiremos una fiscalización de los cargos mucho más eficiente. Reivindicamos que se mire a la base, no a la cúpula.

El PP como partido ha sumado distintas corrientes de pensamiento político: conservadores, democristianos, liberales. Esa diversidad le resta coherencia ideológica, que se compensa con el ejercicio del poder.

José María Aznar unió a las familias del centro derecha. No estoy de acuerdo con que se unieron en la indefinición ideológica. Se unieron en unos valores básicos aceptados por todos: España y la libertad. Lo que ha ocurrido es que se ha renunciado a tener banderas que sean la base de ese gran partido de centro derecha, con las que todos estén de acuerdo. Cuando se renuncia a la defensa de esos principios básicos es cuando se queda uno en la indefinición y en riesgo de ruptura.

¿En qué parte de ese espectro ideológico se ancla Floridablanca?

En nuestro Consejo Asesor contamos con personas de todas las sensibilidades del centro derecha, pero desde el primer día nos hemos etiquetado dentro del ideario liberal-conservador.

Los partidos acaban siendo una superestructura y a quien se rebela contra ella le califican de disidente y lo fumigan. ¿Temen algo así?

A día de hoy, en el PP todo el que se sale del guion establecido es tachado de desleal. Y nosotros decimos que la lealtad es alertar de los problemas, advertir de que se van a perder votos y a perder apoyos. No es fácil hacer autocrítica y, además, se entiende mal. Se prima el alineamiento total con la dirección. Si no se acepta que tiene que haber autocrítica, el PP será relegado a ser un partido marginal. 

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