Ion Arocena

12 / 09 / 2016 Hernando F. Calleja
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Director General de Asebio.

“Hay grupos que crean un ambiente hostil injusto contra

En biotecnología parece que no rige el clásico y bárbaro “¡que inventen ellos!”.

Las empresas biotecnológicas consumen mucho capital-inversión y necesitan periodos largos de maduración de sus proyectos. El esfuerzo inversor realizado, tanto privado como público, empieza a alumbrar resultados ahora. La crisis nos ha afectado, pero hemos seguido trabajando y en los dos últimos años es cuando han madurado proyectos, algunos iniciados antes de la crisis.

No deja de sorprender que en su informe anual destaquen el apoyo financiero de las administraciones y los cambios regulatorios favorables a las biotecnológicas. Casi nadie reconoce estas cosas.

A partir de 2015 las empresas reconocen que las administraciones han vuelto a tener un papel muy activo. Han sido muy importantes, por ejemplo, las medidas de continuidad empresarial.

Aunque el sector es muy dinámico en el ámbito de la industria tecnoalimentaria y de ciencias de la salud, se trata de una estructura minifundista.

La mayoría son pymes que suman 177.000 empleos. Pero ahora se están produciendo operaciones corporativas y crecimientos orgánicos que van aumentando el tamaño medio.

He leído de un empresario de la biotecnología: “Tenemos buena ciencia, pero nos falta transferencia”.

Somos muy competitivos en resultados científicos, pero a la hora de transferir resultados al tejido productivo no somos tan buenos. Hay un cuello de botella al convertir ciencia en tecnología y en innovaciones que lleguen al mercado. Es un problema crónico español que se manifiesta en que las patentes no se corresponden con el nivel de investigación. Aun así, la biotecnología está en una situación privilegiada.

Juegan en campos muy seguros como la alimentación y la salud.

Las empresas puramente biotecnológicas están preferentemente en la salud. En la industria alimentaria, la biotecnología es una herramienta necesaria o una línea de actividad secundaria.

Ustedes mismos reconocen que hay una opinión pública recelosa con su actividad. Acaso porque están en sectores vitales. No voy a citar a algunos de los promotores.

Hay grupos muy beligerantes que crean un ambiente hostil contra la biotecnología. Reconozco que no hemos sabido explicar nuestro trabajo, nuestros resultados y su transcendencia en la mejora de la salud o en la lucha contra el hambre. Creemos que esas campañas son infundadas, falsas e interesadas y nunca demuestran nada de lo que denuncian.

Mencionaba antes que son competitivos.

Es algo que está en los genes de las empresas biotecnológicas. El 79% en su origen ya reconocen que la internacionalización es imprescindible y el 86% realizó en 2015 alguna actividad internacional. 

Grupo Zeta Nexica