Guillermo Fernández Vara

04 / 12 / 2006 0:00 Carolina Martín
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Asegura que el relevo en Extremadura “no va a ser tutelado” y está orgulloso de haber llegado a candidato “sin dar codazos”. Está dispuesto a ganarse a los ciudadanos.

J. Morales

02/10/06

—Su primera reunión con José Luis Rodríguez Zapatero como candidato oficial se celebra esta semana. ¿Tiene preparado el temario?

—Primero, quiero agradecerle la confianza y el afecto que me ha demostrado desde el primer momento.Voy a entregarle un sobre cerrado con el compromiso de escaños que vamos a sacar en las próximas elecciones.También vamos a hablar de las cuestiones básicas para nosotros como el AVE. Y quiero decirle que iré a Madrid no sólo a pedir sino también a ofrecer.

—¿Qué compromiso de escaños se ha fijado?

—Me comprometo como mínimo a repetir los mismo resultados de Rodríguez Ibarra, pero aspiro a más.

— “Lo que me falta a mí lo tendrán otros”, ha dicho para referirse al equipo que tendrá en la campaña electoral. ¿Cómo político de qué carece?

—Puede haber gente que piense que me faltan cosas como, por ejemplo, muchos años de militancia, sólo llevo once. Después de diez años en el Gobierno de la Comunidad dedicado a la Sanidad, aunque conozco otras áreas, puede que tenga determinados puntos débiles que reforzaré en los próximos meses. El mensaje que quise trasladar al Comité Regional es que cuando estaba Juan Carlos [Rodríguez Ibarra] éramos todos necesarios y ahora que no va a estar somos todos imprescindibles.

—¿Y qué rasgos definen su forma de hacer política?

—Las relaciones con las personas, llámense sindicatos, profesionales o funcionarios tienen que basarse en la confianza, el respeto y la proximidad. Es lo que intento cada día. Me gusta mucho el contacto con la gente y una máxima imprescindible para mí es intentar no trasladarle mis problemas a los ciudadanos, sino que los problemas de los ciudadanos me lleguen a mí. Creo que hay que escuchar mucho y practicar la política del 2x1: tenemos dos oídos y una lengua, para escuchar el doble de lo que hablamos.

—¿Cree en los relevos tutelados?

—Desde el primer día, Rodríguez Ibarra me ha demostrado que no va a ser un relevo tutelado. Me ha dicho que diga lo que yo crea y que no me sienta vinculado por las cuestiones que en el ámbito personal haya dicho o hecho. No me siento nada tutelado. Ha- ce once años, el presidente me dijo: “Te nombro miembro de mi gobierno, lo que vayas a hacer en política es cosa tuya. El sitio se lo busca uno”.Y yo he intentado buscármelo sin pegar codazos.

—¿No hay ni un damnificado en su carrera política?

—La política es el arte de priorizar y si te pasas la vida priorizando tus decisiones pueden molestar a alguien. Pero en el terreno personal no tengo conciencia de haber dañado a nadie. Es posible llegar a las metas sin necesidad de dar codazos. Una de las cosas que más me alegran es haber podido llegar de esta forma a candidato a la presidencia de la Junta por mi partido.

—¿Es hora de dejar de ser consejero de Sanidad para centrarse en la candidatura?

—Es un momento de duda. Tengo un compromiso con el presidente de la Junta de Extremadura: me eligió para ser consejero durante cuatro años. A mí me gustaría acabar los deberes y que los ciudadanos pusieran la nota en mi libreta en mayo de 2007. Es difícil, pero no me permitiría que los ciudadanos pensasen que estoy restando tiempo y energía de la Sanidad para dedicarlo al partido. Me seguiré entregando en cuerpo y alma si esa es la decisión y si toma otra, también lo entenderé. Rodríguez Ibarra está conformando su opinión y tomará una decisión.

—¿Cuál va a ser el eje de su campaña?

—Extremadura es ya una casa habitable donde viven 1.083.000 personas, pero esa casa necesita que venga gente de fuera. Para eso hay que seguir apostando de forma notable por las infraestructuras. Como no tiene una gran ciudad que tire del PIB regional, pero sí tiene ciudades como Badajoz y Cáceres que juntas sí suman los habitantes de una gran ciudad, intentaremos producir una “ciudad de ciudades”. También hay que trabajar en el ámbito de la seguridad. No se trata de encorsetar libertades, sino de actuar en positivo para poderlas ejercerlas.

—Los Presupuestos Generales del Estado para 2007 no han gustado a nadie. ¿Y a usted?

—Creo que es un presupuesto razonable en cosas que para nosotros son fundamentales. Además de ver cuántos millones de euros son, me interesa saber para qué sirven, el alma de los presupuestos. A nosotros nos permiten terminar la autovía de la Plata, iniciar los trabajos para la autovía de Levante y los trabajos del AVE... Lo más importante de los presupuestos es que para nosotros ya son un acompañamiento, porque en Extremadura va a haber por un lado 588 millones de euros, pero va a haber otros 1.200 millones nuestros de la financiación autonómica. Quiero que esto sirva de reflexión: no todo lo que aquí se hace lo tiene que hacer el Estado. Pero sí nos acompaña.

—¿Se pueden normalizar las relaciones entre PP y PSOE?

—Espero que sea así tras las próximas elecciones. En cierta manera, el Partido Popular no reconoce la derrota electoral de marzo de 2004 y creo que las próximas elecciones pondrán las cosas en su sitio. Zapatero revalidará una amplia mayoría y aparecerán caras nuevas en el PP que permitirán normalizar las relaciones entre los dos partidos.

—¿España es un Estado plurinacional?

—La definición la da la Constitución,“ España es un Estado social y democrático de derecho”. Ahora es un país donde el PSOE está intentando que cada uno pueda sentirse español a su manera y creo que eso es bueno. Sólo hay un límite, que el sentirse español de una determinada manera no le dé más derechos que a mí.

—Respecto al fenómeno de la inmigración, ¿hay capacidad para admitir más inmigrantes?

—Creo que sí. Basta con ver la relativa prontitud con la que los inmigrantes encuentran trabajo. Y no podemos aceptar como una realidad que hayan venido a quitar trabajo a los españoles, porque realizan trabajos que los españoles no quieren. Es una tarea de concienciación a medio plazo del mundo desarrollado que mientras la brecha social siga creciendo, la gente seguirá saliendo de los países pobres.

—¿Extremadura admite más inmigrantes?

—Estamos recibiendo inmigrantes en varios centros de la región proporcionalmente por encima del peso que representamos en el conjunto del Estado, pero en ese sentido todos deberíamos hacer el esfuerzo.

—¿Se están mostrando algunas comunidades insolidarias en el tratamiento de la inmigración?

—Las comunidades que se nieguen a recibir inmigrantes son profundamente insolidarias. No puede ser que queramos solidaridad para los euros y no para la distribución de inmigrantes dentro del territorio español.

—Una vez iniciada la carrera de reformas estatutarias, ¿le llegará el turno al extremeño?

—La gente no está por las calles pidiendo una reforma del Estatuto. Si llega el momento en que necesitamos modificarlo para asumir competencias que el Estado desarrolla ahora, perfecto. Pero debe ser consecuencia de una reflexión y un debate previo. A veces uno tiene la sensación de que las modificaciones estatutarias se hacen pensando más en los políticos que en los ciudadanos. Igual habría que reformar los Estatutos para que alguna competencia que las comunidades tenemos ahora no la tuviéramos.

—¿Cuáles son los mínimos del Estado?

—El Estado no es la suma aritmética de 17 partes y debe tener aquello que nos identifica y que garantiza la cohesión. Tiene que tener unas capacidades como instrumento de racionalidad y sentido común.

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