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Francesc de Carreras

03 / 07 / 2015 Luis Calvo/ Fotos: Jordi Roca
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Diez años después de firmar el manifiesto del que nacería Ciudadanos, Carreras prepara el grupo de expertos que desarrollará la reforma constitucional que el partido defenderá en las próximas generales.

De Carreras es de esas personas que no habla de forma gratuita. El catedrático mastica cada pregunta antes de empezar a contestar y habla despacio, saboreando cada reflexión. La entrevista tiene lugar en su despacho, rodeados de libros y con toda Barcelona a los pies, la misma ciudad que cada 11 de septiembre (la Diada) se hace irrespirable, confiesa, para gente como él que no comparte el “dogma” del nacionalismo.

 

¿Cómo le ofreció Rivera formar el grupo de expertos para la reforma constitucional?

Fue hace unas semanas, pero sin concretar demasiado. Luego llegaron las elecciones y los pactos. Tenemos aún una conversación pendiente para fijar las líneas de la reforma.

¿Ha buscado ya nombres para acompañarle en la redacción?

Los tengo pensados, pero no puedo revelar nada más, de personas o de ideas, que será un grupo reducido, de unas cinco personas, que podamos coordinarnos en los distintos temas. Pero todo se concretará más adelante.

¿Imaginaba C’s así cuando hace diez años firmó el manifiesto?

Pensé, sinceramente, que podía renovar la política catalana...

¿Solo catalana?

Sí, eso pensaba. Aunque nos dirigíamos a toda España. Hay que pensar que era el año 2005 y estábamos muy marcados por el Gobierno tripartito. Éramos gente fundamentalmente de izquierdas, votantes muchos del PSC, que nos habíamos quedado sin alternativa. Cuando presentamos la asociación, que aún no era partido, vimos que había gente del resto de España interesada. Y que había una necesidad de renovación que trascendía Cataluña.

Usted defendió una corriente dentro del socialismo, no un partido.

Sí, entonces solo Arcadi Espada y Teresa Giménez se inclinaron por crear un partido. Mi argumento era que montar un partido era muy difícil, y más en aquel momento. Además, en esa mesa había escritores, actores, poetas...

Faltaban políticos.

Sí. Yo, como estaba entre amigos, hubo un momento en que dije que si montábamos un partido alguien diría que yo, que soy profesor, era el único serio. Temía que la gente se echara a reír. Así que optamos por un camino intermedio: un manifiesto pidiendo un partido, para, si había adhesiones, promoverlo, pero nunca encabezarlo.

Y poco después llegó el partido.

Sí, y al formar el partido, al cabo de unos meses también vimos que podía llegar más lejos. Entonces buscamos a una persona capaz de encabezar esto más allá de Cataluña. Esa persona era Rosa Díez y ella llegó a decir que sí.

¿Cuándo se frustró el plan?

Se frustró en el primer congreso, en julio de 2007, cuando nos llegó que ella estaba preparando un partido para cuando dejara el escaño y, por sorpresa, un sector presentó un candidato alternativo frente a Rivera. Perdieron y poco después salieron del partido.

¿Conserva C’s las mismas ideas?

Yo hice la prueba hace un mes. Comparé con los documentos de aquella época para ver si había diferencias. Se identifican perfectamente con el programa. Esta es la posición que queríamos tener, en Cataluña y en España.

¿Es de izquierdas o de derechas?

Entonces ya traté en un discurso el tema de derecha-izquierda. Nosotros no negábamos que existiera, pero queríamos un partido pragmático que se atuviera a la realidad, que defendiera la economía de mercado, pero regulando la competencia y con impuestos capaces de sostener el Estado social. Se definía como liberalismo progresista y socialdemocracia.

¿Qué le parecen los pactos?

Yo creo que el partido estableció unos planteamientos y ha sido fiel. Dar preferencia al partido más votado...

Eso ha implicado frustrar el cambio en Andalucía o Madrid, por ejemplo.

Pero es que el cambio no es bueno por el cambio. Y no lo determinan los partidos, sino los ciudadanos. Hay que atenerse a eso, siempre que el partido que ha ganado con mucha ventaja acepte tus propuestas políticas y de regeneración, que no han sido pocas. Mientras se cumplan se podrá apoyar.

¿Habría preferido otras mayorías?

Yo creo que la solución política en España pasa por el pacto entre los dos partidos centrales, que son el PSOE y Ciudadanos. El cambio debe venir de ahí. Sobre todo si es un PSOE transformado, como parece que quiere llegar a ser. Pero no creo que el PSOE por sí solo sea una alternativa al Gobierno.

¿Ha existido un excesivo personalismo de Albert Rivera en el partido?

Hasta ahora Albert Rivera ha sido el único conocido de Ciudadanos en España, era la encarnación del partido. Eso cuando se lanzó el partido era bueno. Ciudadanos existe en gran parte gracias a su personalidad, dedicación y extraordinaria capacidad política. Ahora se deben compartir responsabilidades, pero es que eso lo van a provocar las elecciones. Juan Marín era alguien desconocido y en las andaluzas obtuvo un gran resultado. En Madrid, los dos candidatos también. El político crece como tal cuando los focos mediáticos se posan sobre él. Y los partidos. A Ciudadanos le ha venido bien salir de Cataluña para que se conozca. Aquí la prensa les trataba fatal. O les ignoraba o deformaba su programa tachándolos de extrema derecha.

Pero, ¿C’s no echará en las catalanas de menos a Rivera como candidato?

Pero es que Albert Rivera es un líder nacional. Tiene que presentarse en las generales. Otra cosa es qué lista debe encabezar. Yo creo que debería ser la de Barcelona, que es donde vive.

¿Qué cree que ocurrirá en Cataluña el 27 de septiembre?

Habrá que esperar al resultado, pero creo que ERC y Convergència no sumarán, quizá sí, muy raspados, con la CUP. Pero Artur Mas ya dijo que necesita una mayoría amplia, no ajustada. Si no suman será una derrota del independentismo. Si lo hacen, pero justos, habrá una fractura entre los dos partidos y el problema seguirá sin resolverse. Es curioso, porque los independentistas querían separarse de España y lo que están es separándose entre ellos.

¿Por qué dice que la izquierda ha sido cómplice de los nacionalismos?

La situación actual, con un planteamiento de secesión sobre la mesa, ha sido posible gracias a la connivencia del PSC con los nacionalistas. Ellos expulsaron al PP y a Ciudadanos del ámbito de lo que era correcto políticamente en Cataluña. La izquierda política catalana ha sido manejada por los nacionalistas, controlada por Jordi Pujol. Estaba acomplejada para que no la llamaran anticatalana. Tenía síndrome de Estocolmo.

¿Está de acuerdo con que C’s ha servido para detener a Podemos?

No. Ciudadanos existía ocho años antes que Podemos. Incluso antes que UPD. No tiene ningún sentido. Yo creo que hay un hueco para progresistas modernos, que creen en la libertad y la igualdad sin el igualitarismo del Estado subvencionador.

¿Y qué opina de Podemos?

Creo que supone un cambio peligroso no tanto por su posición ideológica, sino porque es un partido populista, un papel que hasta ahora habían desarrollado los nacionalistas. Es decir, no tienen programa, tratan solamente de ir más allá, con propuestas vaporosas... El programa es lo que diga el pueblo, algo que suena demasiado a épocas pasadas. Cuando se lo dices a ellos, responden que todos los partidos tienen rasgos populistas. Y es verdad. Pero una cosa es algún rasgo y otra serlo en esencia. Ellos aparecieron hace un año con un programa que retiraron rápidamente. No era un programa para gobernar, sino para situarse electoralmente. Hicieron algo parecido a Mas con la Diada, pero con el 15-M. Interpretaron que toda España pensaba como los indignados de 2011. Pero es populista en cuanto a que no hay una ideología definida, sino una estrategia política para llegar al poder. Su ideología es “lo que diga el pueblo”. Defienden una democracia directa con consultas continuas. Eso es una equivocación en una sociedad tan compleja como la actual.

¿Cree que puede haber un Frente Popular como promueve IU?

Podemos e IU son muy distintos. IU es un partido clásico, serio, con ideología clara y confesa. No populista. El problema es que Podemos se está comiendo a IU. Y luego se integrará en un magma más grande. Ya lo hemos visto en las autonómicas. Será probablemente hegemónico por su estructura muy centralizada, pero contará con otros grupos de izquierda en Galicia, País Vasco, Navarra, Valencia... Y ese es el riesgo del PSOE. Yo entiendo los pactos donde no tenía alternativa, pero no debe sumarse a ese magma y quedar desdibujado como partido socialdemócrata con aspiraciones a gobernar. Si en las generales Podemos adelanta al PSOE, se desestabilizará mucho la situación.

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