Eugenio Martínez
Las negociaciones entre EEUU y Cuba para el establecimiento de relaciones diplomáticas entre ambos países han puesto de moda este país caribeño.
“Estados Unidos no va a destruir nuestros valores”
Energía, construcción e industria agroalimentaria son tres sectores en los que empresas españolas podrían aprovechar la apertura de Cuba a nuevas inversiones extranjeras, hasta ahora muy centradas en el turismo.
¿Cuánto tardará en estar listo el acuerdo final y completo con EEUU?
A nuestro canciller le hicieron esa misma pregunta y respondió que “pronto, tan pronto como sea posible”. Cuba y EEUU estuvieron negociando durante más de un año, en secreto, la liberación de tres cubanos en EEUU, de un cubano en Cuba y de un norteamericano en Cuba. Y la negociación del restablecimiento de relaciones diplomáticas comenzó en diciembre. Ahora eso se sabe y hay mucha gente que siente impaciencia. Pero a mí me gusta siempre recordar que la diplomacia no es como el café instantáneo, que se le añade agua y ya está hecho.
Pero hay continuas noticias de reuniones y contactos...
En diplomacia todo lleva un proceso. Lo interesante, de cualquier manera, es que aunque las relaciones diplomáticas no estén formalmente restablecidas, van avanzando lo que podríamos llamar diálogos paralelos en otros temas, que son los que al final componen las relaciones diplomáticas. La relación diplomática es un hecho formal que permite elevar la categoría de sección de intereses a embajada, pero estamos hablando de otras cosas.
¿De cuáles?
De rescate y salvamento de buques, de temas migratorios, de comunicación, para lo que ha viajado una delegación del Departamento de Estado de EEUU a Cuba para mejorar las comunicaciones entre ambos países, de temas de transporte aéreo o marítimo, de cooperación... de todo esto se está hablando aunque aún no haya relaciones diplomáticas formalmente restablecidas. Y esto es muy importante porque es lo que finalmente da la sustancia al acuerdo formal.
¿Cree que va a buen ritmo?
Creo que se han ido removiendo algunos de los obstáculos que impedían el avance, como la presencia de Cuba en la lista de países terroristas y que nuestra embajada en EEUU tuviera acceso a una cuenta bancaria como la que tiene cualquier ciudadano o embajada. Pero en las dos delegaciones negociadoras hay una gran profesionalidad y yo soy optimista. Pronto acabará esta fase.
De cualquier manera, ¿no le parece que las expectativas eran un poco exageradas?
Este es un hecho histórico que tiene una gran connotación. La tiene. Pero nosotros ya dijimos desde el principio que a pesar de ser un paso muy importante en la dirección correcta, los principales obstáculos para la normalización no se habían superado, como la eliminación del bloqueo, o el embargo, como lo llaman en EEUU. El presidente Obama dijo que iba a trabajar para eliminarlo, porque no había funcionado para lograr los objetivos que se marcaron con su implantación y porque le hace daño al pueblo cubano, cosa que nosotros y el mundo entero siempre hemos mantenido, pero ahora también lo dice el presidente de Estados Unidos.
Pero este es un cambio importante...
Efectivamente, existe la percepción de que hay un gran cambio. Nosotros creemos que es un gran paso. Pero todavía no es un gran cambio, porque no se han eliminado los obstáculos. Dicho eso, creo que esto ha ayudado a Cuba. Ha disminuido su riesgo-país. Ha aumentado el interés de los hombres de negocios por acercarse a Cuba, se ha facilitado el crédito internacional y se abren muchas posibilidades que están por concretarse, porque aún hay disposiciones norteamericanas que impiden la normalidad.
Hablando de negocios, ¿cómo están las relaciones económicas entre España y Cuba?
Son buenas. España y Cuba son dos pueblos que tienen la mejor comunicación posible. No solo hablamos el mismo idioma, sino que además nos entendemos. Se puede hablar castellano y no interpretarse bien. Nosotros nos entendemos bien cuando hablamos. Y esa relación tiene un componente económico muy fuerte. Posiblemente también porque un español confía en un cubano y un
cubano confía en un español. La reciente visita del secretario de Estado español Jaime García Legaz con más de cuarenta empresarios fue muy productiva y se identificaron una cantidad importante de proyectos de colaboración e inversión.
Pero, eso, ¿cómo se define?
España es el tercer socio comercial de Cuba y es el destino principal de las exportaciones cubanas a Europa, que son fundamentalmente ron y tabaco. El Gobierno de España ya tomó una serie de medidas importantes, como la apertura del crédito a la exportación para operaciones con Cuba que había estado cerrado más de quince años, así como reducir los requisitos que se exigían para otorgar un crédito bancario a Cuba. Yo soy optimista, porque aunque ya estamos a un nivel alto de cooperación, vamos a ir a más. El 40% de las plazas hoteleras de Cuba las administran cadenas españolas.
Aparte del turismo, ¿qué otros sectores se han identificado para una posible participación de empresas españolas?
Energía, construcción e industria agroalimentaria. Ya tenemos una gran relación. Cuba importa de España todo lo que alguien pueda imaginarse que se vende en un centro comercial. Pero si me pregunta por sectores concretos donde pueda crecer la inversión española, creo que el de las energías renovables, en el que ya hay conversaciones con empresas de España; el de la construcción, porque en Cuba construyen aún más las empresas francesas que las españolas, y el agroalimentario, donde nosotros tenemos un serio problema de productividad y hay experiencias españolas en ese terreno que nosotros podemos aprovechar.
¿Cree usted que esta apertura de las inversiones extranjeras en Cuba es irreversible?
Sí. Yo estoy convencido de que así es. Nosotros estamos revisando y actualizando el modelo económico cubano. Y dentro de esa actualización es un hecho demostrado la necesidad de la inversión extranjera como complemento al desarrollo del país. Creemos que es necesario que un 10% de nuestro producto interior bruto venga cada año de la inversión extranjera. Y por eso se aprobó una ley que da más seguridad jurídica y más garantías a esas inversiones, además de exenciones fiscales. Tenemos identificados 246 proyectos de inversión en los que tendría entrada el capital extranjero.
Hay muchas voces que hablan de falta de paralelismo entre la apertura económica y la política.
Realmente nosotros nos hemos planteado una actualización del modelo, siendo conscientes de que hay que hacer modificaciones en muchas áreas. Pero existe el convencimiento de que la estructura política que hoy tenemos en Cuba es la que ha permitido que los cubanos seamos libres por primera vez. Y ese es un consenso muy amplio.
¿A qué reformas se refiere?
Nuestro presidente ha dicho que la falta de unanimidad no nos interesa. Todos no pensamos igual, pero a la hora de expresar un voto en un cónclave político surge una unanimidad que es falsa. Hay que discutir y no discriminar al que piensa diferente. En el próximo congreso del Partido, que será el año próximo, se va a revisar el sistema de elección. Por ejemplo, en nuestras provincias, equivalentes a las comunidades autónomas españolas, el presidente del Parlamento es también el presidente del Gobierno. Para que el presidente pueda estar fiscalizado por el legislador ya no podrán recaer los dos cargos en la misma persona.
¿No temen que este proceso acabe en una invasión económica de Estados Unidos en Cuba?
Nosotros tenemos relaciones diplomáticas con 189 países y comerciales con más de 150. Recibimos tres millones de turistas y los cubanos viajan fuera. Tenemos 60.000 médicos trabajando fuera. Estamos muy vinculados al exterior. Es verdad que nuestro contacto con EEUU ha tenido su influencia en nuestras tradiciones, aunque tenemos muchas más procedentes de España. Pero yo no temo esa influencia americana. En Cuba siempre se vieron películas norteamericanas y se oyó música de allá. Nosotros no odiamos a los estadounidenses. No les llamamos gringos. Pero EEUU no va a destruir nuestros valores.
Pero fuera de la influencia cultural, ¿no temen al capital estadounidense?
Este es un temor difundido internacionalmente. Existe el peligro de que ciudades tan lindas como La Habana se llenen de McDonald’s. Pero nosotros tenemos una cultura muy enraizada que no permitirá eso. Que vienen los norteamericanos, pues sean bienvenidos. Hay empresarios extranjeros que ahora temen que nosotros demos prioridad a las inversiones estadounidenses. Pero eso no va a ser así. Mantenemos la lealtad y después favoreceremos el mejor negocio.



