Emilio Lledó
Pensador. Catedrático de Historia de la Filosofía y académico de la RAE, es premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2015 y uno de los intelectuales más respetados de España
Cree que los intelectuales como usted deberían manifestarse con más frecuencia y contundencia sobre la convulsa actualidad?
Soy profesor de Historia de la Filosofía y mi profesión es estar en contacto con ese mundo fecundo e interesantísimo que es la filosofía, que es la conciencia crítica de una época, pero intelectuales somos todos.
Su apuesta por el diálogo ante cualquier situación de enfrentamiento en el mundo es proverbial...
Sin ninguna duda. Pero hay que contar con dialogantes que entiendan. El diálogo es una racionalidad que fluye. Por eso es fundamental la educación. Hay un “yo” en cada una de nuestras vidas que fluye y confluye con los otros. La vida es una confluencia.
Posiblemente, esa educación fluirá muy mal si existen Gobiernos que aparten las humanidades de la enseñanza universitaria...
Lo grave es que puedan decidir sobre nuestras vidas unos ignorantes. Me inquietan esos políticos que tienen poder para eliminar de los estudios las humanidades.
¿Qué esperanzas nos quedan?
Las que vayan por los conductos de la solidaridad, el diálogo, la esperanza y la lucha por la igualdad...
Usted recibió la base de su formación filosófica en la Alemania de los años 50. ¿Qué le parece el papel de ese país en la actualidad presidido por Angela Merkel?
Ahí tengo mis dudas, porque no soy muy merkeliano... Alemania no solo es poderosamente industrial, sino que es poderosamente cultural.
Ha afirmado: “La riqueza de un pueblo no es la del suelo, sino la del cerebro”. ¿Cómo ve el electroencefalograma de España?
Muy delicado. Yo creo lo que dice Antonio Machado en Juan de Mairena, que este es un pueblo maltratado, de una sensibilidad y una inteligencia excepcionales; lo que pasa es que está entontecido, como se dice en el libro, por una oligarquía “estupidizada” que cultiva la ignorancia.
¿Le duele lo que está pasando en Cataluña?
Mucho. Porque, por mi propia biografía, no soy nada nacionalista. Además, si quieres destrozar un país, divídelo. Lo debilitas. Y yo no creo en una España debilitada.
Usted fue presidente de la comisión de sabios de la televisión pública que creó José Luis Rodríguez Zapatero. ¿Qué papel debe jugar la televisión en la política educativa?
No sé si por suerte o por desgracia los educadores de nuestro tiempo pueden ser eso que se llaman “los medios de comunicación”. La radio o la televisión son fundamentales en la educación, por eso es tan importante que los políticos tengan medios para mediar en esos medios, pero, ¿quién mediatiza a los políticos?
¿Por qué ellos no median?
Porque están mediatizados por intereses partidistas, etcétera. Pero hay un aspecto de esa televisión que puede ser muy fecundo y yo no pierdo la esperanza de que los políticos se den cuenta de que la política es algo que nos da informaciones y posibilidades de ser seres humanos de verdad. El día que perdamos ese horizonte no merecerá la pena vivir.
Para usted, la “palabra” es la base de todo... ¿Qué cree que será de la generación digital que se expresa vía WhatsApp?
Hace poco que tengo WhatsApp, pero lo que somos los seres humanos es comunicación: palabra. Y no podemos trivializarlo, por eso es tan importante que los profesores hagan amar la lectura.
La vicealcaldesa de Oviedo, del partido Somos, ha declarado que los premios Princesa de Asturias están pasados de moda...
Me parece que no soy yo la persona adecuada para responder a esa cuestión.



