Emiliano García-Page
Presidente de Castilla-La Mancha. Casi recién llegado al cargo, Emiliano García-Page se ha plantado frente a dos de las medidas incuestionables para su antecesora, Dolores de Cospedal: el cementerio nuclear de Villar de Cañas y el trasvase del Tajo. Y espera a que el Gobierno central cambie para reformar el Estatuto
Cuál es su análisis de las elecciones catalanas?
Yo creo que han sido buenas para el Partido Socialista por una doble razón: el resultado de las elecciones ha sido muy bueno para España y, además, no lo ha sido para el Partido Popular.
¿Lo que no es bueno para el PP es bueno para el PSOE?
No [ríe], lo que quiero decir es que nosotros hemos aportado mucho más a la convivencia para evitar el cisma en Cataluña que el PP, que siempre anda envuelto en la bandera pero es incapaz de dar una solución.
El PSC ha perdido uno de cada cinco escaños en el Parlament. ¿Comparte con Miquel Iceta que ha sido un éxito?
Hay que considerar los resultados políticos siempre en términos relativos. No hay fotos fijas. No son buenos resultados, lógicamente, si lo comparamos con otras épocas, pero teniendo en cuenta la situación electoral en la que Miquel Iceta se hizo cargo del partido, el resultado es bueno.
¿No le preocupa que Ciudadanos (C’s)sea la primera fuerza no nacionalista?
El ascenso de C’s es consecuencia directa de la falta de renovación e inmovilismo del PP. Como, probablemente, Podemos respondía a la falta de renovación del PSOE. Ahora ya la tenemos, gracias a un líder y una estrategia nuevos, pero durante mucho tiempo, en la última etapa de Zapatero y después, no fuimos capaces de leer bien el sentir ciudadano. Y la gente, como el agua, buscaba salida en otro lado. El caso de C’s es curioso. El PP lleva mucho tiempo tratando de evitar que le saliera un partido a su extrema derecha y le ha terminado saliendo por el centro, por su lado más moderado. Yo creo que con C’s nos podemos entender.
¿Cree que Mas debería dimitir?
Yo creo que es una parte muy importante del problema. Desde el primer momento renunció a dirigir la sociedad catalana y se limitó a hace surf político, a subirse a la ola. Y ni siquiera es buen surfista. La ola le ha pasado por encima. Artur Mas tiene dos condiciones que le inhabilitan para seguir en política. Primero, que lleva años empeorando sus resultados. Y luego porque es un político que ha asegurado que hay que romper el Estado de Derecho y vulnerar la ley. Quien dice eso, automáticamente pierde toda credibilidad. Si jura como presidente, ¿sobre qué va a jurar? ¿Sobre la Constitución? ¿Se presentará a las generales? Siendo coherente no debería, ni él ni ningún independentista. Si reniegan del Estado, no deben presentarse a unas generales.
¿Qué le parece que se le haya imputado por la consulta del 9-N?
Yo soy respetuoso con el ministerio fiscal, pero el Gobierno no cuida las formas. Da la impresión de que maniobra judicialmente, cuando la solución a este problema nunca será judicial sino política. La convocatoria del 9-N fue una ilegalidad, pero no es menos cierto que Rajoy fue incapaz de parar un acto ilegal y ahora quiere pasar la factura. Lo que tendría que haber hecho es haber impedido ese hecho ilegal, que era notorio, manifiesto y anunciado. En cambio reacciona a posteriori usando los instrumentos judiciales, como ha hecho con la reforma del Tribunal Constitucional, sin hablar con ninguna formación. Quien rompe puentes y no habla ni con la oposición para cambios de esta envergadura, no está a la altura de las circunstancias.
Impedirla habría supuesto un enfrentamiento directo.
Ya, pero es de coherencia política. Si era ilegal y estaba publicitada, lo correcto era haber aplicado la norma antes del 9-N, no después. Y, sobre todo, no estar esperando a que pasen las catalanas para darle más publicidad. Trata de conseguir en los tribunales lo que no consigue convenciendo a la opinión pública.
¿Comparte con Pedro Sánchez que la CUP es antisistema?
En realidad Pedro Sánchez se hace eco de las propias declaraciones de la CUP. Ellos se definen como periféricos del sistema. Insisto, si luchan contra el sistema, que no se presenten a la elecciones.
Algo parecido decían de Podemos y ahora respaldan su Gobierno.
Podemos, pese a una retórica más forzada al principio, se está moderando a marchas forzadas. Quieren ocupar el espacio del PSOE. Pero siempre ha tenido claro que su estrategia pasaba por las elecciones y que se iban a presentar a las generales. Quien quiere ganar las generales y gobernar España, como Iglesias, muy antisistema no es.
¿Cómo va el pacto con Podemos? Se quejan de que el Estatuto no avanza.
Bien. La relación es fluida. Pero tampoco tiene mucho sentido avanzar en esa dirección sin saber qué pasa en las generales. La reforma del Estatuto es una ley orgánica que aprueba el Congreso. Con este Congreso solo debería negociar con el PP. Cuando cambien las cosas en el Gobierno de España, podremos cambiarlas aquí.
¿Qué líneas quiere reformar?
Hay tres cosas clave. Delimitar claramente las competencias en la autonomía y el Estado; blindar los derechos sociales para que alcancen el mismo rango que los políticos o cívicos; y, tercero, cambiar la representación institucional y corregir la reforma que hizo Cospedal. Se quedó corta y le salió mal, pero claramente su intención era un pucherazo electoral.
¿Volverá a aumentar el número de diputados?
Bueno, el número es importante por la proporcionalidad y queremos que exista una mayor representación de las fuerzas políticas. Es muy complicado cambiar la circunscripción, así que habrá que aumentar los escaños. No puede ser que Ciudadanos, con casi 100.000 votos, de 1,6 millones, no haya conseguido ningún escaño.
Ha aumentado el movimiento contra el trasvase Tajo-Segura. ¿Por qué?
Yo creo que el planteamiento que tenemos desde el Gobierno, pero también desde la sociedad, está muy cargado de razones. Los pantanos y el río están hechos una porquería y desdicen la mentira de un memorándum que en el fondo es malo para todos. Y en segundo lugar, creo que son argumentos comprensibles por la opinión pública. Pedimos un reparto justo del agua y lo hacemos desde la voluntad de acuerdo. No quiero perjuicios para Levante. Si nos ponemos de acuerdo en la situación hídrica que habrá dentro de diez años, seguramente habrá acuerdo. El agua del Tajo no da ni para la realidad del Levante de hoy. No te digo si quiere seguir creciendo. Y eso a costa de un sinvivir en la tierra natural del Tajo. No puede cobrarse a 51 céntimos el metro cúbico de agua por donde corre el río y a seis veces menos en Levante. Si se pagara como lo pagamos nosotros, no querrían nuestra agua.
¿Habla de enterrar el trasvase?
Yo rechazo los trasvases. Entiendo a la gente del Ebro que se niega por muchos cuentos que le cuenten. Esa no es la solución y el Tajo-Segura no puede ser una excepción. Si son válidos y se aceptan democráticamente, deberían aplicarse a todos los ríos, pero es que solo sobrevive el que hizo Franco sin que nadie pudiera oponerse.
No parece que el argumento convenza a Ximo Puig.
Entiendo que este debate tiene mucho más que ver con la inercia territorial que con la ideológica. Yo soy posibilista. Prefiero un pacto con el Levante que no una batalla. El trasvase está herido de muerte, tiene los días contados, pero en función de cómo lo gestionemos, morirá de un infarto o de muerte natural. Cualquier economía progresista de futuro debe basarse en la sostenibilidad ambiental y el río, hoy, es una porquería.
Dice Moncloa que el ATC (el cementerio nuclear)se hará en Villar de Cañas sí o sí. ¿Qué opina?
Que sí o sí va a cambiar el Gobierno de España. Hay que gestionar los residuos nucleares que producimos, no lo niego, pero el procedimiento del ATC ha sido una chapuza. Y esconde una basura peor que la radiactiva detrás de las obras y los intereses que lo mueven.
El alcalde lo defiende.
Porque se ha abusado de los problemas sociales. Yo entiendo la lógica de “antes de morirse el pueblo, buscamos cualquier alternativa”. Pero las consecuencias sobrepasan a Villar de Cañas y afectan a los municipios de los alrededores. No se puede sacar a subasta una decisión de ese tipo.
¿Cómo es su relación con Cospedal?
Parecida a la que tiene Rajoy con ella, muy escasita. También porque yo intento estar el máximo tiempo en Castilla-La Mancha. Para relacionarme con ella, ella debería estar aquí.
Denuncian haber encontrado millones en deudas e impagos pendientes. ¿Se plantean denunciarlo?
No lo descartamos. El PP dijo que iba a llevar a la ley con consecuencias penales por gestión negligente, así que no es descartable. Pero no es la vía que más nos gustaría. Prefiero desalojar a Cospedal con las urnas, como hemos hecho, que con una sentencia. Bastantes problemas tiene la pobre con Bárcenas y la Audiencia Nacional.
LA PACIENCIA DEL HIJO POLÍTICO DE BONO
Emiliano garcía-page (toledo, 1968). Si hay en Castilla-La Mancha alguien que haya pasado por prácticamente todos los puestos políticos y conozca los entresijos de la comunidad al dedillo, ese es el actual presidente. Con solo 19 años, antes incluso de licenciarse en Derecho, ya era concejal en su ciudad natal. No tardó mucho en alcanzar la primera línea. Bono, su padre político, fue quien le lanzó en 1993, cuando le hizo portavoz del Gobierno. Desde entonces, hasta que en 2007 se presentó (y ganó) a la alcaldía de Toledo, no se cayó del Ejecutivo autonómico como consejero de uno u otro sector. Hace solo tres años que ocupó por fin el puesto de secretario general y apenas meses desde que recuperó, tras cuatro años del PP, el feudo socialista.



