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Dalai Lama

06 / 06 / 2008 0:00 Melania Liu/Sudip Mazumdar
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¡Gracias!

A raíz de las protestas tibetanas, el primer ministro chino, Wen Jiabao, ofreció por primera vez un cara a cara con el Dalai Lama si renunciaba a la violencia y a la independencia, condiciones que ya ha cumplido. En una entrevista en su cuartel general de Dharamsala, India, habla de su disposición a negociar.

04/04/08

¿Cree que China espera el fin de los problemas en el Tíbet cuando usted muera?

Se irá la generación más mayor, pero las más nuevas tendrán el mismo espíritu. El espíritu se mantendrá vivo.

Si Wen Jiabao o Hu Jintao (presidente de China) estuvieran aquí, ¿qué les diría?

Les urgiría a averiguar qué está ocurriendo realmente en el Tíbet. Tengo gran respeto por ambos, particularmente por Wen. Parece muy amable. También le pediría, “por favor, demuestre sus acusaciones” [de que instigó las protestas].

¿Tiene canales de comunicación con los líderes chinos?

No que sean serios. Los canales habituales siguen ahí.

¿Qué diferencia las protestas de ahora de la confusión de finales de los años 80?

Entonces, fue principalmente en la zona de Lhasa. Hoy, incluso los monjes tibetanos en zonas chinas portan banderas tibetanas. Todo el pueblo tibetano tiene fuertes sentimientos. Si [las autoridades chinas] trataran de verdad a los tibetanos como iguales, esto no ocurriría.

Hasta los tibetanos privilegiados en China han organizado protestas. ¿Por qué?

A veces me reúno con tibetanos ricos. Uno primero me dijo que no tenía preocupaciones, luego confesó angustia y empezó a llorar. Como tibetanos sienten una sutil discriminación de los chinos.

¿Está preocupado por que haya más violencia después de su muerte?

Sí. Mientras yo esté vivo, estaré plenamente comprometido con la amistad entre tibetanos y chinos.

¿Con qué más cree que Pekín quiere que usted pruebe su sinceridad?

El año pasado en Washington tuvimos una reunión con escolares chinos, incluidos algunos de la China continental, que me preguntaron qué garantía hay de que el Tíbet no se separará nunca de China. Les dije que la garantía real es que el pueblo tibetano esté satisfecho. Debería creer que tendrá más beneficio si se quedan en China. El Gobierno chino quiere que yo diga que por muchos siglos Tíbet ha sido parte de China. Incluso si hago esta declaración, mucha gente simplemente se reirá. Así que mi lema es no hablar del pasado. Miramos al futuro.

¿Hay mucha simpatía hacia usted en China?

Muchos chinos normales, miles, han venido aquí. Y varios funcionarios han enviado mensajes. El público chino debería conocer la realidad del Tíbet.

¿Será difícil? Internet está muy censurado en China y la gente tiene opiniones muy polarizadas y nacionalistas.

Hasta 1959 la actitud tibetana hacia China fue afectuosa. Entonces los comunistas chinos se consolidaron, vinieron más soldados y su actitud se volvió más agresiva y cruel. Nos quejábamos de esos malos comunistas pero nunca dijimos “malos chinos”. Ahora algunos se refieren a los chinos despectivamente, incluso en la cárcel hay división entre chinos y tibetanos. Esto debe cambiar. No mediante la crueldad, sino la confianza. Mi objetivo es crear una sociedad feliz con una amistad genuina. Es esencial la amistad entre el pueblo chino y el tibetano.

Algunas imágenes de víctimas recientes son inquietantes. ¿Las ha visto? ¿Cuál ha sido su reacción? Hemos oído que lloró.

Lloré una vez. Una ventaja de pertenecer a la cultura del budismo tibetano es que a nivel intelectual hay mucha confusión y preocupación, pero en un nivel más profundo, emocional, hay calma. Cada día en mi práctica budista doy y tomo. Tomo suspicacia china y devuelvo confianza y compasión. Tomo sus sentimientos negativos y les doy positivos. Ayuda a mantener un nivel emocional estable. En los últimos días, a pesar de las preocupaciones y ansiedad, no tengo alteración del sueño (risas).

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