Chus Gutiérrez
Está haciendo un documental sobre el Sacromonte granadino. Tuvo tentaciones de dedicarse a cantar flamenco, aunque tiró por el cine. No obstante, dice que una de las cosas más bonitas que le han pasado, su “experiencia más brutal”, fue estar en un escenario con Xoxonees, el grupo de ‘flamenco rap’ creado en Nueva York, compuesto solo por mujeres, y que fue icono de la movida madrileña.
“España odia a sus artistas”
Acaba de estrenar Ciudad Delirio, una comedia romántica con la salsa como fondo. Y dice que en Cali la baila todo el mundo: “Si no sabes bailar, no ligas”. Vaya panorama.
Es la forma de comunicarse de la gente. Si uno baila mal, se aburre. Y en el amor no hay cosa peor que aburrirse.
¿Aquí también pasa?
No, aquí no. Yo ligo bailando y sin bailar. Ligar es una actitud en la vida.
Tiene la autoestima en su sitio.
Bastante bien. Me hubiera gustado tener más, porque las mujeres siempre partimos con la autoestima más baja que los hombres. Pero yo me la trabajo. Cuando me da el bajón, me digo que estoy divina, que he hecho un montón de cosas en mi vida y que tengo muchas cosas que valorar.
Recientemente participó en un documental contra el proyecto de ley del aborto de Gallardón, Yo decido. El tren de la libertad. ¿Se imagina al ministro bailando salsa o cualquier otro ritmo?
Si lo pretendiera, lo conseguiría, porque tengo la sensación de que es un hombre increíblemente ambicioso y ególatra. Gallardón no cree en nada, solo en sí mismo. Ese sí que tiene una autoestima superbien colocada.
Habla de la importancia de no perder el compás. ¿Cómo lo lleva el PSOE? ¿Mejor o peor que Convergència, IU, Bildu...?
Estamos pasando un momento político muy difícil. Los veo a todos un poco perdidos. Y el PSOE lo lleva fatal. Ha perdido la conexión con la gente. Y este señor que han puesto ahora me parece como un actor de cine guapísimo, pero algo orquestado, alejado de la realidad.
¿Cuál es su salsódromo en la vida?
A mí lo que más me gusta es cantar, porque para bailar soy más patosa. En casa proyectamos canciones en la pared con la letra, como karaoke, y cantamos y bailamos. Lo hacemos en grupo incluso. Últimamente estamos con canciones francesas.
¿Todos sabemos bailar?
Sí, desde que nacemos. Lo que pasa es que en Europa no lo desarrollamos nada. Y se nos pasa cuando entra el pudor, nos sentimos observados. Bailar te da una enorme autoestima. Es muy bonito poder mover tu cuerpo.
¿Ha tenido presente a Trueba, que también hizo una película como Chico y Rita, o Calle 54, de jazz latino?
Pues no lo había pensado. Pero tengo un proyecto que me gustaría muchísimo: hacer un documental sobre la salsa en Cali, con todos los personajes que he conocido. Ahí sí que pensé en Trueba, en sus proyectos con la música y el cine.
Hay quien habla de un cine “de mujeres”. ¿Existe?
Es una manera de discriminarnos, porque el lenguaje del arte es universal. Pero sí hay ahora una diferencia: que en el cine hecho por mujeres hay mujeres que son las protagonistas de las historias, y que son activas, no simplemente la madre de, la amante de, la criada de.
Dentro de nuestro panorama cultural, ¿qué tal baila Wert?
El problema de la cultura en España no es el de Wert, porque ahora le haya tocado ser ministro, sino que es un problema endémico. Deberíamos empezar a hablar sobre qué significa nuestra cultura desde el colegio. Poner a los niños libros, teatro. España odia a sus autores, a sus artistas. Aquí no se ha hecho una política cultural desde el 82. Ningún Gobierno se ha preocupado en serio. Ahora decimos que no hay desgravación fiscal para financiar la cultura. Pero es que no la hacen estos ni tampoco la han hecho los de antes.



