B-Vocal
Queda una hora escasa para la función y hay que improvisar una entrevista en la cafetería, una sesión de fotos entre oscuras bambalinas y un vídeo promocional hecho al pie de las escaleras, a escasos metros de un público al que le sorprende tanta cercanía. El grupo da la impresión de ser una pequeña familia de gamberros: cercanos, bromistas y –esto se percibe en seguida– más sinceros que cualquier cantante.
No me diga que nunca les han comparado con Les Luthiers...
Alguna vez. Pero si se va a las raíces, la propuesta es muy diferente: ellos son cómicos que crean sus propios instrumentos (de ahí les vino el nombre) mientras que nosotros lo que no tenemos, precisamente, son instrumentos. Aun así, ellos también mezclan música y humor, tienen grandes números vocales y siempre serán un referente.
¿Cómo empezó todo? Ojo, que aquí es donde se suele mentir...
Íbamos para directores de coro cuando nos conocimos, tendríamos veinte y pico años. Ahí tuvimos la idea de montarlo. Apostamos por echarle mucho empeño y amor.
Pero el empeño y el amor no hacen despegar nada por sí solos.
Empezamos con un concierto en un bar. Lo clásico, para familia y amigos. Pero ves que gusta y que hay que seguir, y al siguiente año ya empezamos a hacer conciertos. Al segundo, ya nos salió una pequeña gira por Guadalajara, etcétera.
¿No hubo apoyo de productoras?
Nada. Veinte años de “Juan Palomo”.
Antes de seguir, ¿a qué viene ese nombre aliterativo: B Vocal?
Viene de una de las primeras canciones que adaptamos, de Barrio Sésamo, sobre la letra B; B de barquillo, etcétera. Luego, en las giras internacionales nos enteramos de que era la traducción –muy oportuna– de la frase “Sé vocal”.
¿Tienen mucha aceptación en el extranjero?
Acabamos de estar en Corea del Sur por sexto año consecutivo. Hemos hecho más de 30 giras solo en Asia...
¿Cómo anda Zaragoza de vidilla?
Tiene mucha vida. Está a la vez en medio de todo y en medio de nada; artistas como Amaral son maños... aunque pocos tienen allí su sede, como nosotros.
¿No acaban hasta los mismísimos de responder siempre a las mismas preguntas promocionales?
Todos necesitamos seguridades; a los periodistas también les pasa. Recurren a sota, caballo, rey. Los cantantes también nos agarramos a eso. Ahora, siendo música a capela, a veces caen preguntas más pueriles de las que se hacen habitualmente.



