Andrea Levy
Carles Puigdemont se ha comprometido a cumplir los plazos del procés. ¿Cuál es la primera reacción que cabe esperar?
Lo mismo que cuando se aprobó por el Parlament la declaración del 9-N: actuar contra todo aquello que suponga un atentando contra el Estado de Derecho.
¿Debe el Tribunal Constitucional (TC) extender a Puigdemont el aviso sobre las consecuencias de desobedecer la suspensión de la declaración soberanista?
Sí, de hecho, la propia presidenta del Parlament, Carme Forcadell, debiera haberle advertido o señalado que lo que decía en la tribuna estaba suspendido por el TC. No lo hizo, pero tal y como dijo Mariano Rajoy, el Estado de Derecho no está en funciones y se actuará.
Usted no descartaba un acuerdo de ultimísima hora. ¿Qué lo hizo posible?
Artur Mas se dio cuenta de que estaba solo. A Convergència no le interesaba ir a nuevas elecciones y prefirió la legitimidad de la CUP a la de las urnas. Sin embargo, visto el ADN de la CUP, auguro una legislatura complicada. No estoy tan segura de la disciplina de la CUP. El mismo día de la investidura de Puigdemont ya estaban diciendo que habían enviado a la basura de la historia a Artur Mas.
¿Qué cree que hará Mas? ¿Le interesa seguir de aforado?
Creo que continuará como diputado y seguirá de alguna forma en el proceso independentista. Además, tendrá la consideración y los privilegios de expresident, pero no sé si ocupará el despacho de su padre político, Jordi Pujol.
¿Debería Mariano Rajoy recibir a Puigdemont o, al estar en funciones, no es necesario?
Siempre se hacen rondas de reuniones del presidente del Gobierno con los autonómicos y si forma parte de su agenda ordinaria, no habrá ningún problema. Pero, en todo caso, el mensaje de Rajoy en ese tema es claro: sobre la soberanía nacional no hay nada que dialogar.
¿Hubieran preferido ustedes repetición de elecciones en Cataluña?
Considerábamos que, dadas las circunstancias, era un mal menor. Teniendo en cuenta que el nuevo presidente es el heredero del fracaso político de Artur Mas, casi mejor haber ido a elecciones.
¿El nuevo escenario catalán fuerza al PSOE a facilitar la investidura de Rajoy?
El PSOE no tiene excusas. Se le hace muy complicada la alianza con Podemos y habrá que ver si Pedro Sánchez está dispuesto a que su investidura sea apoyada por Convergència y Esquerra, que quieren la independencia de Cataluña. Pedimos que en las cuestiones que tienen que ver con la soberanía nacional tenga sentido de Estado.
¿La propuesta de Rajoy al PSOE es un brindis al sol?
La actitud de Rajoy desde el primer momento ha sido la de dialogar, negociar y buscar los caminos para llegar a un acuerdo. En cambio, hemos visto al señor Pedro Sánchez dar un “no” sin ni siquiera presentar una propuesta o un proyecto. Dadas las circunstancias, esa no era la mejor de las actitudes.
¿Cree que la negativa del PSOE es definitiva?
Pedro Sánchez tiene que mirar por encima de las siglas del PSOE hacia los intereses generales de España y, en estos momentos, repetir unas elecciones y seguir con una situación de ingobernabilidad e inestabilidad no es un buen escenario y, por lo tanto, es responsabilidad del PSOE encontrar un camino de acuerdo.
¿Con otro líder socialista sería más factible?
No ahondaré en los problemas internos que pueda tener el PSOE, pero lo que está claro es que este no es el momento de que los partidos estén solo mirándose para dentro, a sí mismos, a sus problemas internos, sino de que miren por España y los españoles y eso es lo que pedimos al PSOE. Si tienen problemas de liderazgo, lo que no puede es afectar a la política española.
¿Sería más fácil esa interlocución con Susana Díaz?
Ellos ya discutirán quién tiene que ser su líder, pero lo que no es de recibo es que el señor Sánchez antepusiera el “no” al PP a los intereses de España.
¿Estaría dispuesto el PP a sacrificar a Rajoy a cambio de la gobernabilidad de España?
El líder que ha recibido de forma mayoritaria la confianza de los españoles es Mariano Rajoy. Nos separan un millón setecientos mil votos con el segundo partido, el PSOE, por tanto, no veo que tenga que ser el PSOE el que saque pecho para pedir la cabeza del líder del PP y desde luego para el PP este no es un tema a debatir. Hay confianza absoluta en Mariano Rajoy. Sería un engaño democrático que no gobernara el líder, el candidato, que ha ganado las elecciones, que es Rajoy.
¿Cree que el señor Rajoy garantizaría mejores resultados en una nueva consulta?
En estas elecciones la diferencia del PP con el PSOE, que no ha llegado a los cien escaños, no es un tema menor, por lo tanto, Rajoy tiene la confianza de todo el PP.
Pero, ¿superaría los actuales 123 escaños?
Lo que está claro es que el centro derecha no debe dividirse para poder ganar. Nosotros insistimos en campaña en el voto útil para evitar una alianza entre Podemos y PSOE, que es a lo primero que ha ido Pedro Sánchez. Desde luego, es importante que si hubiese otras elecciones los españoles tuvieran claro que el centro derecha no puede dividirse.
Lo cierto es que la aritmética parlamentaria permite a Sánchez ser investido con los votos de Podemos, IU y PNV, aun con el “no” del PP y Ciudadanos.
La pregunta que nos tenemos que hacer es hasta qué punto el PSOE está dispuesto a ceder y a traspasar las líneas rojas con tal de alcanzar el poder, que es a lo que vemos abocado al señor Sánchez. Nosotros hemos ganado las elecciones, hemos hecho una propuesta, pero sabemos cuáles son nuestras líneas rojas y, desde luego, no vamos a sentarnos a formar un Gobierno con aquellos que quieren un referéndum independentista y la ruptura de la soberanía nacional. El Gobierno de España no es ningún juego y eso lo tendría que tener muy presente el señor Pedro Sánchez.
¿Le interesa a Podemos un acuerdo con el PSOE?
Desde el 20-D Podemos se ha puesto en modo campaña electoral. Parecen mucho más preocupados en hacer de nuevo campaña que en asumir responsabilidades políticas, que es lo que tocaría en estos momentos.
¿Le viene bien al PP un adelanto electoral para que regrese el voto que fue a Ciudadanos?
No, al PP le interesa la estabilidad política, que conlleva estabilidad económica y social. Es por lo que hemos trabajado en los últimos años y lo que ha garantizado que haya recuperación y que estemos generando empleo en lugar de destruirlo. La situación de inestabilidad e ingobernabilidad no nos gusta en absoluto. Creo que es un momento de pensar en los intereses generales de España y no en el de los partidos.
¿Estamos más cerca de unas elecciones generales que de otra opción?
Como ha hecho Rajoy desde el primer momento, agotaremos todas las propuestas y todas las negociaciones y todas las vías posibles para no ir a una nueva convocatoria.
En caso de perder el Gobierno, ¿cree llegado el momento de que el PP proceda a una profunda renovación interna?
Es cierto que el congreso toca en los próximos meses, pero desde luego, no es tiempo de que los partidos nos miremos hacia dentro sino de intentar resolver la situación de ingobernabilidad y de inestabilidad. No cabe hablar de un congreso del PP hasta que no se solucione la gobernabilidad de España.
Pero en caso de que no gobernaran, ¿estaríamos ante el fin del liderazgo de Mariano Rajoy?
Eso lo decidirá, desde luego, Mariano Rajoy si se vuelve a presentar. Dijo el día 21 que se veía con fuerza y ganas de volver a presentarse, con lo cual no es un tema que esté sobre la mesa
¿No está en cuestión su liderazgo?
No, no está en cuestión.
¿Qué prevé que puede pasar con Pedro Gómez de la Serna?
Cuando se conocieron las informaciones periodísticas se le apartó de la campaña, se le ha dicho que no va a formar parte del Grupo Popular y en política uno debe saber cuándo hace más bien que mal y, en ese sentido, debería hacer una reflexión personal. Yo creo que
se defendería mejor sin el acta de diputado.
¿Debería endurecerse la aplicación del sistema de incompatibilidades de la Cámara?
Todas aquellas sospechas que hagan parecer que la vida del diputado se compagina con otras actividades ligadas a esa posición de preferencia por el cargo, no me parece que sean adecuadas.
¿Por qué no se ha abordado el fin de los aforamientos?
El aforamiento tiene un sentido democrático, porque sería muy sencillo
hacer denuncias falsas, está bien empleado siempre que sea por el ejercicio de su cargo. La mala utilización o el abuso perjudican la institución del aforamiento.



