Aitor Tejada
Todo empezó con La función por hacer... Parece el arranque de una novela.
Es una historia. Todo se gesta en el teatro Lara en el verano de 2009, al comenzar los ensayos de La función por hacer. Teníamos el dinero justo para pagar los ensayos y no sabíamos si podríamos llegar a estrenar, porque nadie quería producirla. Pudimos hacerlo nosotros en el hall del teatro Lara, donde colocábamos nosotros mismos las sillas en funciones de madrugada. Y fue Marcos Ordóñez quien, con su crítica, provocó un éxito que hoy todavía cuelga el letrero de “no hay entradas”.
Menos mal que esta vez el crítico no tuvo la culpa. Luego vienen Hamlet, Veraneantes, Misántropo, Antígona y se va conformando una compañía de las que se llamaban de repertorio.
Así es. En Veraneantes y Misántropo actuaban los mismos seis actores que en la primera. Luego con Hamlet necesitamos actores con diferentes edades y entraron tres personas de más edad. La idea es mantener una compañía estable, sin renunciar cada uno a otras iniciativas externas.
Aunque Kamikaze tiene una traducción literal poética (viento divino) como productora tiene un sentido de rebeldía y de riesgo. ¿Quiénes son los malos, los programadores de los teatros públicos, los empresarios inmobiliarios de los teatros?
Miguel del Arco y yo, que somos los iniciadores de todo esto, dejamos la interpretación para escribir guiones para televisión. Adaptamos Seis personajes en busca de autor que llamamos La función por hacer, que nadie, efectivamente, quiso hacer. Tomamos la decisión de producirla nosotros y demostramos que se podía llevar a cabo.
De ahí a una compañía estable y ahora a gestionar un teatro cuyo alquiler no debe ser barato. ¿De dónde sale el dinero?
De quienes lo tienen, de los bancos.
No me diga que han encontrado un banquero dispuesto a financiar una fábrica de sueños.
No se sorprenda. A decir verdad, había dos bancos dispuestos a hacerlo.
Dígame el nombre. Tiene que quedar escrito.
Finalmente ha sido el BBVA.
En lo estrictamente artístico, ¿cómo funciona un grupo estable?
Cuando tenemos escrita la adaptación de una obra, se les pasa a los actores y algunos técnicos. Hay varias reuniones en las que todos opinan [nos gusta hablar] y con las conclusiones se modifica y readapta la función. Ahora que disponemos de espacio, también el público podrá asistir a los ensayos y participar. En la familia Kamikaze se pregunta a todo el mundo y se escucha a todo el mundo.
¿Podemos esperar, además de los clásicos, obras contemporáneas?
Aunque la línea ha sido el teatro clásico, haremos teatro contemporáneo, con actores que están en el entorno de nuestra productora. Ahora mismo estamos poniendo Idiota, dirigida por nosotros, Israel Elejalde, con Elisabet Gelabert y Gonzalo Castro.
Descúbrame el núcleo duro de Kamikaze.
Los más kamikazes somos Miguel del Arco, Jordi Buxó, Israel Elejalde y yo, Aitor Tejada, para servirles.



