Recadito político del Banco de España

27 / 01 / 2016 José María Vals
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El supervisor pide que el nuevo Gobierno arregle de una vez el sistema de control financiero

El Banco de España dice que todo funciona bien en sus relaciones con el Ministerio de Economía. En el ministerio añaden que, efectivamente, todo va sobre ruedas en su relación con el Banco de España. Pero rencillas, haberlas haylas, como dicen en Galicia de las brujas. Y es que en España aún están divididas las competencias de supervisión de bancos por un lado y de compañías de seguros y fondos de inversión y pensiones por otro. Además, el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), que tiene en sus manos el proceso de saneamiento de bancos en dificultades, también depende más del Gobierno que del Banco de España, y eso ha creado algunas tensiones.

Para las elecciones generales de 2008, los dos principales partidos políticos (PP y PSOE) incluyeron en sus respectivos programas electorales proyectos de reforma del modelo de supervisión, según los cuales “las competencias en materia de estabilidad financiera y vigilancia prudencial de todo tipo de intermediarios financieros (banca, empresas de servicios de inversión y compañías de seguros) se situaban en una única autoridad, integrada en el Banco de España; y se asignaban la responsabilidad de la vigilancia de los mercados y la supervisión de la conducta de los intermediarios financieros a una segunda agencia establecida a partir de la actual CNMV”. La afirmación es del subgobernador del Banco de España, Fernando Restoy, que ha dejado su recado político en este convulso comienzo de legislatura.

“El desencadenamiento de la crisis financiera poco después –añade Restoy– y las necesidades de gestión de la delicada situación del sistema bancario, que se ha prolongado hasta muy recientemente, desaconsejaron la implementación en esos momentos de una reforma institucional que, indudablemente, hubiera supuesto un desafío organizativo considerable. En el momento actual
 –tras la culminación del intenso proceso de reestructuración y reforma del sistema bancario– las circunstancias para reanudar la reflexión sobre una reforma ambiciosa del modelo institucional de la supervisión son ciertamente más favorables. De este modo, creo que tendría sentido volver a considerar un proyecto de reforma del esquema supervisor que tome como referencia, como estaba previsto en 2008, el modelo que predomina en Europa”.

Calma tras la crisis. El subgobernador del Banco de España completa su recado: “Creo –dice– que la costosa crisis financiera que hemos atravesado constituye la mejor motivación para acometer esta reforma cuando las circunstancias lo permitan”.

Y, ¿qué es exactamente lo que pide el Banco de España? Desde el punto de vista técnico de relaciones entre instituciones, que la supervisión de la solvencia, conducta y protección del inversor se unifiquen y no dependan de organismos diferentes según el sector de la entidad a controlar; que quienes controlan a quienes dan créditos actúen coordinadamente con las autoridades que marcan la política monetaria y que se tienda a una simplificación como la realizada ya en países como el Reino Unido, Francia, Italia, Holanda o Bélgica. Desde el punto de vista de los consumidores y clientes financieros, el Banco de España pretende que en caso de conflicto entre cliente y entidad financiera, los dictámenes de la autoridad sean de obligado cumplimiento.

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