Pensiones: alerta en los ingresos

14 / 04 / 2016 José María Vals
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El problema del sistema de pensiones no es tanto de gastos como de ingresos. El sistema incumple el presupuesto de recaudación por los bajos salarios y la caída en el número de parados con prestación.

Los representantes de los sindicatos aprovechan cualquier momento para recordar que es urgente revisar el funcionamiento del sistema público de pensiones. El último ha sido con motivo de la presentación del paro registrado de marzo. Las buenas cifras de caída de parados apuntados en las oficinas públicas de empleo no han moderado las críticas sindicales a dos hechos que se vienen agudizando en los últimos años y que crean un agujero de recaudación en la Seguridad Social.

El primero de ellos es la caída de cotizaciones reales provocada por la contratación de empleados con menor salario. El segundo, la disminución de los parados con cobertura de subsidios, lo que también hace bajar la recaudación de la Seguridad Social. Estos dos, por el lado de los ingresos. Por el de los gastos apenas hay desviaciones, y por eso los sindicatos insisten en que hay que revisar el sistema de recaudación.

Las cifras son claras. Según los datos provisionales del sistema cerrados la pasada semana, la recaudación de la Seguridad Social por cotizaciones sociales (su método natural de llenar la caja) ascendió en 2015 a 100.492 millones de euros, frente a un presupuesto inicial de 109.833 millones. En 2014 ya hubo una desviación, aunque menor, al recaudar 97.763 millones frente a los 99.198 presupuestados. Por el lado de los gastos, en 2015 la Seguridad Social ha pagado 131.534 millones en pensiones de todo tipo frente a los 131.953 presupuestados, y en 2014 pagó 128.634 millones frente a los 128.807 presupuestados.

Todos estos números muestran que el problema no es que los gastos estén por encima de lo previsto, ya que eso es muy previsible a la vista de la edad de los trabajadores en activo y los años que llevan cotizando. Ese es un cálculo que, bajo el nombre técnico de actuarial, llevan haciendo muchos años el propio sistema de la Seguridad Social y todas las compañías de seguros del mundo, que lo utilizan para medir sus riesgos futuros. El problema fundamental del sistema español de pensiones públicas es que los ingresos no se corresponden a las expectativas oficiales.

Más críticas

 Y esa disfunción no la han puesto sobre la mesa solo los sindicatos. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal, organismo encargado de ver la marcha de las grandes cifras públicas, señalaba ya en un informe de hace pocos meses que la reducción del nivel salarial sufrido por los españoles a lo largo de la crisis ha creado un agujero de recaudación de al menos 15.000 millones de euros entre 2012 y 2015.

Esto no significa que la Seguridad Social recaude ahora menos que en 2012. Lo que ocurre es que ahora debería recaudar 15.000 millones más para poder cubrir sin problemas el pago de las pensiones, cuya evolución sí ha seguido la senda prevista por las modificaciones legales que se han ido haciendo en los últimos años. De hecho, el sistema tuvo que sacar el año pasado 13.250 millones de euros del Fondo de Reserva de la Seguridad Social para poder abonar las pagas a los pensionistas. El Fondo se ha quedado con un saldo de 32.481 millones frente a los 66.815 millones que tenía cuando el PP ganó las elecciones de 2011.

De acuerdo con los cálculos realizados por el propio Gobierno, otra de las rémoras de la recaudación de la Seguridad Social son las medidas que el Ejecutivo va tomando año a año, muchas veces no previstas en los Presupuestos del Estado, que aumentan las exenciones y reducciones de cotización para determinados tipos de contratos o colectivos concretos de trabajadores. Las últimas anunciadas en 2015, entre las que se encuentra la no obligación de cotizar por los primeros 500 euros de sueldo en los nuevos contratos indefinidos, elevan el coste de estas deducciones hasta los 2.000 millones de euros (un 0,2% del PIB).

A todo esto hay que sumar la caída en el número de parados con prestación. Mientras los desempleados cobran el paro, el Servicio Público de Empleo ingresa en la Seguridad Social las cuotas correspondientes según las bases de cotización que el trabajador tenía en el momento del despido. Cuantos menos parados cobren y cuanto menor sea el salario previo al despido, más baja es la recaudación de la Seguridad Social.

En 2012 había en España 4,8 millones de parados por los cuales la Seguridad Social cobraba una cuota media de 179 euros mensuales. A finales de 2015 el número de parados con prestación había caído a 4,1 millones (400.000 menos que en 2012) y el ingreso medio por cada uno en el sistema de la Seguridad Social apenas alcanzaba los 138 euros mensuales. Es decir, que no solo ha caído el número de beneficiarios, sino que además cada uno de ellos cobraba menos en el momento del despido y eso hace que la recaudación procedente del Servicio Público de Empleo esté ahora más de 2.000 millones de euros anuales por debajo.

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