Otro año difícil para la banca
En 2015 ha habido alegrías y penas. Para 2016, los banqueros prevén otro ejercicio difícil, con márgenes muy estrechos y con la necesidad de aumentar el volumen de negocio para mantener los beneficios.
El negocio de la banca en España aún está complicado. Es verdad que Bankia y CaixaBank, los dos que únicamente operan dentro de territorio español, parece que han consolidado sus cifras y están en disposición de incrementar sus beneficios en el futuro. También, que el Popular, aún atenazado por el lastre de la herencia inmobiliaria de la crisis, ha visto caer su cifra de beneficio de 2015 como consecuencia de una dotación extraordinaria para prever posibles pagos a clientes si los tribunales obligan a devolver lo cobrado de más por las cláusulas suelo de las hipotecas desde mayo de 2013. Y el resto miran al exterior para engordar la hucha de sus ganancias anuales, aunque el Sabadell también ha tenido un buen comportamiento dentro del mercado hispano.
La queja casi unánime de los banqueros españoles que estos días han ido presentando los resultados de 2015 es que los márgenes de intereses están en el punto más bajo de su historia reciente debido a la política de tipos de interés rozando el cero que lleva meses aplicando el Banco Central Europeo (BCE), y que parece que va a seguir aplicando en el futuro inmediato. Quienes preveían que 2015 era un año de transición para dar paso a “tiempos mejores” resaltan ahora que 2016 va a ser “un año difícil, y en algunos casos, muy difícil”.
Los bancos han hecho un enorme esfuerzo de adelgazamiento de sus estructuras para reducir los gastos y poder dedicar a su funcionamiento un coste que cada vez suponga menos parte del margen obtenido. Pero como los márgenes disminuyen, las entidades tienen que buscar nuevos filones de negocio de los que sacar dinero. Uno de ellos consiste en complementar la actividad tradicional bancaria (dar créditos y captar depósitos) con otro tipo de actividades como captación de fondos de inversión, contratación de seguros y gestión de inversiones extrabancarias de su clientela.
Toda esta panoplia de actividades sostiene e incluso aumenta la recaudación de unas comisiones que son las que realmente salvan la vida a las cuentas de resultados de los bancos. Sin comisiones, solo Bankia, y por muy poco, estaría en beneficios. El resto perdería dinero. Y es que este tipos de ingresos supusieron en 2015 entre el 152% y el 290% del beneficio final de los bancos, exceptuando el caso de Bankia, donde han supuesto en 90% del resultado (ver cuadro).
Pero, ¿cómo logran los bancos sostener y aumentar sus beneficios? Pues incrementando el volumen de recursos de clientes manejados. Destaca Bankia, que en 2015 logró que su plantilla gestionara una media de 11,45 millones de euros por empleado. Le sigue el Santander (10,78 millones) y la menor cifra es la del BBVA con 8,52 millones de euros, todo ello considerando únicamente el negocio bancario en España, que en los casos de Santander y BBVA es ya minoritario dentro del grupo.
Luego, cuando se mira la rentabilidad de todos estos recursos manejados, hay diferencias notables entre unos y otros. La menor cifra de margen bruto obtenido comparado con el total de dinero de clientes manejado en la red es la del Santander. Sin embargo, ese margen menor se traduce en un beneficio mayor que el de muchos competidores porque entre medias se deja menos recursos en mantener los gastos generales y además sus cuentas generales están más saneadas, lo que le permite dedicar menos fondos a prever posibles pérdidas futuras por impagos de créditos. Su índice de morosidad en el mercado español (6,53%) es el menor de los seis grandes y eso se nota al final en el rendimiento de la cuenta de resultados.
En el lado contrario se encuentra BBVA, cuyo margen bruto sobre recursos de clientes manejados es de casi el doble, pero que después se traduce en unos beneficios menores que los de su competidor. El Santander ganó 977 millones en España en 2015 frente a los 554 millones de BBVA. Este último señala, sin embargo, que una parte importante de esa diferencia procede de las pérdidas (492 millones el año pasado) que le produce el negocio inmobiliario por la caída del valor de los activos. Además, los gastos generales de BBVA también son mayores que los del Santander, ya que se comen el 54% de su margen en España frente al 45% de su competidor.
Consolidación. El retorno a unos beneficios razonables en el mercado español por parte de los dos grandes grupos se ve acompañado, además, por la consolidación de los negocios de CaixaBank, Bankia y Popular. En el caso de CaixaBank, el banco se ha convertido ya en el primero por recursos de clientes y en el segundo (a muy poca diferencia del BBVA) por activos totales, dentro de España.
Los 814 millones de euros ganados en 2015 por el banco presidido por Isidro Fainé tienen tras de sí un par de características que vaticinan tiempos mejores para la entidad. Esta cifra está mermada por el impacto negativo que ha tenido en sus cuentas la decisión de Repsol de incluir pérdidas extraordinarias en 2015 por el bajo precio del petróleo, lo que ha disminuido en 342 millones sus ingresos computables por inversiones financieras, lo que habría empujado su resultado final muy por encima de los mil millones.
Esa cifra mágica de los mil millones ha sido sobrepasada ya por Bankia, que en 2015 ha reportado 1.040 millones de euros, después de haber provisionado 424 millones más para posibles desembolsos futuros derivados de las decisiones judiciales sobre devoluciones de dinero a inversores que acudieron a la salida a bolsa de la entidad anterior a su rescate por el FROB.
Otro aspecto destacable de 2015 ha sido la capacidad de CaixaBank y Sabadell para digerir sus compras. En el primer caso, la adquisición del negocio de Barclays, y en el segundo, la del grupo británico TSB, que ya suman, y mucho.



