Miguel Cifuentes
Marieta del Rivero, consejera delegada de Nokia, lleva dos años en el cargo y asegura que la técnica no es la mejor aplicación, sino el amor.
Mujer y tecnología se daban de bofetadas en otro tiempo, pero desde hace cinco años mandan las mujeres en las multinacionales tecnológicas. Marieta del Rivero, economista por la Universidad Autónoma de Madrid, master por el Instituto de Empresa y otras escuelas, es una de ellas.
“No pensé dedicarme a esto, me gustaban la investigación de mercados y la econometría. Estoy aquí porque mi primer trabajo fue Telefónica, eso ha marcado mi vida”. Fue fundadora de Amena (hoy Orange) y estuvo en el frustrado lanzamiento de Xfera, de donde se fue primero a casa y luego a Nokia.
Lleva 15 años en las telecomunicaciones, la etapa de la explosión del móvil e Internet en España. “En los años 1992 y 1993 empezaba en España la telefonía móvil, con la marca Movi Line, de Telefónica, y que utilizaba tecnología analógica. No teníamos ni idea de lo que se avecinaba. Recuerdo que en nuestro primer plan de negocio previmos 250.000 clientes y llegamos a un millón”. La equivocación la compartieron operadores, fabricantes, el Gobierno de entonces, “pero esas equivocaciones no se castigan, al contrario, todo el mundo se puso muy contento de planificar tan mal, porque se abría un mercado increíble”.
Pese a todo, el boom no fue una sorpresa para ella. “En 1990 estuve en Singapur y todo el mundo por la calle llevaba un móvil, en España podía ser igual”. Como testigo y protagonista del suceso, destaca el cambio social que ha supuesto la comunicación 24 horas. “Los españoles somos distintos, nos ha cambiado la vida aunque no seamos conscientes”.
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Internet no arrasará
Si se pudiera hablar de la tecnología en términos políticos, “la telefonía móvil es de los consumos más democráticos, y si lo conectamos a Internet se convierte en una plataforma de servicios impresionante. Móvil e Internet es el gran cambio que viene”. Previendo este salto, Nokia tiene ya un tercio de su catálogo de móviles “inteligentes”, con acceso a banda ancha y listos para navegar en Internet.
Pero tanto cambio no hará que todo, absolutamente todo, pase por Internet. “Eso de que la vida se mudará a Internet lo ha dicho alguien en un arrebato, pero la vida es y será siempre más importante que Internet o la tecnología. La mejor aplicación, la “killer aplication” (aplicación asesina en el mundo informático, la que gana a las demás), no es el SMS, ni el ADSL… es el amor humano, no lo supera nada”, enfatiza con energía.
Lo dice porque su prioridad no es el éxito, son sus dos hijos, pese a que se dedica a la empresa con todas sus fuerzas. “He cambiado calidad por cantidad; estoy menos tiempo con mis hijos, pero ese tiempo es muy intenso. No lo cambio por nada”. Tiene muy claro que familia y afectos son lo importante de la vida, al revés de lo que cotiza en la sociedad actual. Aobre su condición de mujer y alto cargo, lo tiene muy claro: “Tampoco soy feminista” –dice–, pero no ser militante no es olvidar la igualdad.
La actualidad trae un pretexto que le refuerza su opinión, se acaba de publicar la lista de consejeras de las empresas del IBEX. Sólo hay 63 consejeras, un 16% del censo total. “El objetivo es bueno pero la igualdad no se impone por ley, es un error. Todo lo que no sea natural, un cambio natural de las cosas, es equivocado”, señala.
Contrasta la batalla de sexos en España con lo que ocurre en Nokia, una empresa finlandesa. Hablar aquí de cargos y sexos es como marciano. “Nadie pregunta cuantos hombres y mujeres trabajamos, lo sabemos porque lo preguntan desde fuera. La cultura de la casa es no discriminar, apreciar la diversidad y la movilidad”, afirma.
Con esa cultura piensa que muchas de estas mujeres consejeras, salidas de una reciente hornada, “puede que no se sientan cómodas por ocupar cargos por razón de sexo. No deberíamos entrar en puestos directivos con calzador o por imposición legal. No me refi ero a las mujeres que están en empresas familiares y están en el cargo como propietarias, sino a las de cuota femenina”, advierte.
Éxitos y fracasos
En su caso no hubo ley que valga, ni padrinos. “A mi me evaluaron siempre por resultados, hice carrera a base de capacidad de hacer estrategias y buscar talentos”. En Telefónica aprendió mucho, entre otras cosas “que el marketing y las ventas no deben de ir cada uno por su lado, como ocurría allí”, pero fue un momento muy interesante. En Nefitel, una pequeña red de tiendas de telefonía móvil,”fui directora de marketing y ventas, aprendí que no son lo mismo pero deben ir juntas siempre”. En Amena (hoy Orange) fue fichada como directora de marketing para el lanzamiento de la nueva operadora. “Fue apasionante, pocas veces tienes en la vida la oportunidad de inventar algo desde cero y lanzarse al mercado en un mes y medio. Batíamos récords todos los días, de clientes, de ventas y preferencia de marca”, recuerda. En esa época nació su primer hijo, “estuve a punto de dar a luz en la oficina”, bromea.
En la vida de Marieta no todo ha sido rosa, su aventura en Xfera, el cuarto operador de móviles, fue un fiasco. Este operador tardó seis años en salir al mercado, con el nombre de Yoigo. Rivero era el año 2000 directora de marketing en su segunda aventura, el lanzamiento de un nuevo operador de móviles. El proyecto se congeló con el estallido de la burbuja tecnológica y la crisis de Bolsa del año 2.000. “Estuve un año y medio planificando algo que no saldría, cuando se congeló el proyecto decidí dos cosas: recolocar a las 30 personas que contraté y tener mi segundo hijo”. Eso se llama planificar.
En 2004 se reenganchó en Nokia como directora de Marketing. Hoy dirige la compañía con la soltura de un velero que navega solo. En España es el líder indiscutible con el 50% de cuota de mercado. “El secreto del éxito, dice, es estar orientados totalmente al cliente y al operador, invertir más del 10% de las ventas en investigación y dedicar el 30% de la plantilla mundial (20.000 personas sobre 65.000) a investigar y desarrollar nuevos productos.”



