Lo que de verdad importa en el beneficio

08 / 03 / 2017 Jesús Sánchez-Quiñones
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El resultado contable no siempre se reparte en su totalidad entre el capital social. Hay que tener cuidado.

La Bolsa de Madrid

Finalizado el periodo de publicación de resultados empresariales, destacan los titulares de abultados incrementos de beneficios de las compañías cotizadas. El resultado de las empresas del Ibex a falta de las cifras de Inditex, que tiene un año fiscal diferente, se incrementó más de un 70% en 2016 con respecto al ejercicio anterior.

El mensaje que recibe el lector de dicha información puede llevarle a conclusiones equivocadas. Al inversor lo que le debe importar es la evolución del Beneficio por Acción (BPA) y no el aumento del beneficio total de la compañía. El BPA refleja cuánto del beneficio total de la sociedad le corresponde a cada una de sus acciones en las que se divide su capital social y que son el instrumento a través del cual invierten los ahorradores que optan por la bolsa.

Compras y scrip

Es frecuente que el beneficio total que se declara aumente por la adquisición de empresas cuyo resultado se consolida en las cifras globales. Pero en este caso, un incremento del beneficio de la empresa no implica un aumento del beneficio por acción.

La práctica tan generalizada en los últimos años de sustituir dividendo en efectivo por los mal llamados scrip dividend, lleva aparejado un aumento del número de acciones año a año que diluye el beneficio por acción. El resultado de  cada ejercicio debe repartirse entre un mayor número de acciones. Si el beneficio no se incrementa en mayor proporción que el número de acciones, el BPA descenderá, aunque los titulares digan que el beneficio de dicha empresa se ha disparado.

Mientras en Europa, y en el resto de Europa continental, son frecuentes los scrip dividends, que como ya se ha dicho implican una dilución del beneficio por acción, en EEUU las grandes empresas destinan más de 700.000 millones de dólares (664.370 millones de euros) al año en adquirir sus propias acciones (buybacks). Allí sucede lo contrario de lo acontecido en España. El BPA sube en mucha mayor proporción que el beneficio de las empresas. Al recomprar sus propias acciones, el beneficio se distribuye entre un menor número de títulos y, por tanto, el BPA se incrementa más.

En los cinco últimos años las empresas del S&P 500 han destinado mayor cantidad de dinero a recomprar sus acciones que a dividendos. Incluso se han endeudado para recomprar sus propias acciones. El efecto en el BPA y en la cotización ha sido evidente. Si el número de acciones de una compañía se reduce un 5%, el BPA aumenta un 5,2%. Si la cotización sube en dicha proporción, los ratios de valoración de la acción no variarán.

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