Las financieras de los coches hacen el agosto
Los bancos creados por las marcas de coches han concedido créditos a un ritmo muy superior al de los bancos convencionales.
Los fabricantes de coches hicieron su particular agosto en 2014, cuando gracias a los sucesivos planes PIVE las marcas lograron matricular en España 855.308 automóviles de turismo. La cifra es menor a las que acostumbraba el sector en los años de vacas gordas, aunque se acerca bastante a cifras más normales que las registradas durante los peores momentos de la crisis. Pero no solo fueron los fabricantes de coches los que hicieron el agosto con este repunte de las ventas. En un momento en el que el crédito bancario está muy parado, financiar la compra de coches nuevos fue un alivio para aumentar el negocio de algunos bancos y, sobre todo, de los que han fundado las propias marcas automovilísticas para dar préstamos a los compradores.
Las grandes corporaciones automovilísticas tienen sus propios bancos, domiciliados en los países donde se encuentran las sedes centrales de las empresas, pero después implantan filiales en aquellos países en los que el volumen de préstamos les compensa tener presencia activa. “A pesar de que el libre movimiento de capitales es uno de los pilares de la Unión Europea y de la Eurozona, la verdad es que es más fácil operar con sucursales locales que desde el país de origen. Se evitan muchos inconvenientes burocráticos”, quien así se expresa, un ejecutivo de uno de estos bancos creados por los fabricantes de coches, tiene claro que ese negocio es a la vez una fuente de ingresos y un argumento de ventas.
Descuentos en el precio.
Con cifras de los nueve primeros meses de 2014, los bancos propiedad de los fabricantes de coches con sucursales en España (están todos los grandes) aumentaron su volumen de créditos concedidos a clientes en 622 millones de euros, lo que viene a suponer aproximadamente 2,3 millones de euros diarios en saldo neto de préstamos nuevos. Eso quiere decir, que la diferencia entre los créditos que vencen y los nuevos que se firman sumaron entre enero y septiembre del pasado año casi 21 millones mensuales de dinero destinado a financiar una parte del precio de los coches que compraron los españoles.
De hecho, los grandes bancos españoles, como el Santander y el BBVA, se lanzaron al barro con campañas publicitarias para captar clientes de coches nuevos. Todos querían financiar la única compra que ha crecido durante 2014 nada menos que un 18,4%. Pero, ¿quién no ha oído en los últimos meses un anuncio en radio o televisión de un automóvil del que se da el precio de venta y después se añade que es con plan PIVE incluido y con oferta de financiación del banco X, que es el de la propia marca? Ahí es donde confluyen la oportunidad de negocio y el argumento comercial.
Cuando un fabricante vende un coche nuevo y le aplica el plan PIVE, el vehículo que recibe a cambio debe ir por ley a la chatarra, lo que hace que el precio que el concesionario va a percibir por el es meramente testimonial. Además, la ayuda del Estado se completa con otra de igual cuantía por parte del fabricante. Y así se llega a un precio que a veces no es todavía todo lo atractivo que debería ser para asegurarse que un cliente compre el coche. Si ese potencial comprador va a un banco normal, el suyo propio sin ir más lejos, a ese en el que le ingresan la nómina y le cobran los recibos, lo normal es que si tiene un trabajo estable y un ingreso mensual que no comprometa el pago, le darán un préstamo para poder adquirir el coche y después irlo pagando en plazos durante dos o tres años. En algunos casos se dan hasta cinco años, pero depende de los modelos de vehículo y el uso al que se destine.
Ese procedimiento, que podríamos considerar como el más normal, no consigue a veces llevarse al cliente. ¿Qué hacer entonces? Lo que han hecho durante años grandes marcas comerciales como El Corte Inglés en España y otras fuera: financiar la compra desde el mismo concesionario. Eso ahorra trámites, pero en el caso de los automóviles también puede suponer un gancho comercial frente a la competencia de los bancos convencionales. “Ahora –confiesa un vendedor de un concesionario de una marca importante- ya nos hemos acostumbrado a incluir un nuevo descuento en el precio final del coche, que solo se le da al comprador si financia una parte del vehículo con el banco de la marca”. Es más, el procedimiento se ha extendido en algunos grupos a los vehículos de ocasión (los de segunda mano) que su propia red de concesionarios vende con garantía de la marca.
Créditos.
Cuando alguien compra un coche y lo financia con su banco, va a pagarlo mediante un préstamo que tendrá que devolver a un tipo de interés que en la actualidad oscila entre el 5% y el 8%, aproximadamente, dependiendo del tipo de cliente y de las ofertas puntuales. Pero si el vehículo tenía un precio, por ejemplo, de 15.000 euros y se financian 8.000, todas las grandes marcas ofrecen al comprador rebajar el precio en más o menos 1.000 euros (algunas veces es más) si la financiación se hace con el banco propio. “Es cierto –dice el vendedor del concesionario- que el cliente va a tener que pagar letras con cualquiera de las dos opciones, pero con la del banco propio de la marca puede reducir la cuantía del préstamo en 1.000 euros y eso se lo ahorra de verdad en el precio final que paga, incluidos los intereses, porque los tipos que aplican los bancos de marca son muy similares a los de los bancos convencionales”.
Y las cifras confirman estas afirmaciones, ya que si se divide lo que las filiales españolas de estos bancos ingresan por intereses entre el montante total de los préstamos que tienen concedidos, los tipos a los que conceden esos créditos oscilan entre menos del 4% y algo más del 8%. Luego, en cada momento y en cada caso será diferente, porque no es lo mismo financiar 10.000 euros para comprar un vehículo de gama alta que 5.000 euros para un utilitario. De cualquier manera, con este procedimiento, mediante el cual las marcas recuperan vía intereses de financiación el descuento que le hacen al cliente, las grandes marcas han visto crecer a buen ritmo su negocio de concesión de créditos.
Crecimiento.
El que más creció en los nueve primeros meses de 2014 fue FCE Bank, el banco de Ford, que subió de 390 a 529 millones en su saldo de créditos (un 35%), que es una cifra a años luz de la que maneja la banca convencional. Le sigue en el ranking de crecimiento el banco de Mercedes Benz, que pasó de 150 a 191 millones (un 28% más). Pero el que dio la campanada por cantidad nueva de créditos fue Renault, que a través de la sucursal española de la entidad francesa RCI Banque, incrementó su salto vivo de préstamos en 226 millones entre enero y septiembre de 2014. Tras los 139 millones aumentados por el banco de Ford, el tercer incremento es el de PSA Banque (el de Peugeot y Citroen) que vio cómo su saldo de préstamos subía en 90,2 millones de euros en los nueve primeros meses del pasado año. Tras ellos, también han ganado cuota de negocio los bancos de Toyota, Wolkswagen, BMW y Honda.



