La experiencia griega para el Reino Unido
En Grecia también hubo un referéndum que después no fue cumplido por el Parlamento heleno.
Hace ahora un año Grecia sometió a referéndum popular la aceptación de las condiciones impuestas por la Troika para la concesión de un nuevo rescate financiero. La victoria del “No” traía consigo, en teoría, la salida de Grecia del euro. Aunque el resultado de la consulta fue un rechazo de las condiciones impuestas, finalmente el Parlamento heleno hizo oídos sordos a la voluntad manifestada en las urnas, el Gobierno griego firmó el acuerdo con la Troika, y Grecia sigue dentro del euro.
Ahora, a pesar del triunfo del Brexit, o la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), en el referéndum del jueves 23 de junio, no existe ninguna seguridad de que finalmente se produzca realmente la salida británica de la UE. Formalmente el referéndum se planteó como consultivo, no vinculante, aunque el actual Gobierno se haya comprometido a respetar el resultado del mismo. Por tanto, el triunfo del Brexit no implica que necesariamente este se tenga que materializar. La diferencia entre los partidarios de la salida y los partidarios de la permanencia apenas ha sido del 51,9% frente al 48,1%. Tanto Escocia como Irlanda del Norte votaron mayoritariamente a favor de la permanencia.
De momento, el primer ministro británico ha anunciado su dimisión. En el partido laborista, también existen numerosas presiones para que su líder dimita. No es descartable la convocatoria de elecciones con nuevos candidatos en los dos principales partidos.
Para iniciar los trámites de la salida, el Parlamento británico debe aprobar la decisión y el 60% de los parlamentarios quieren quedarse en la UE. Cameron no tiene intención de someter la cuestión a votación hasta después del verano y es posible que cuando se realice ya no sea el primer ministro, o incluso se hayan convocado elecciones generales. En su caso el nuevo Parlamento puede no sentirse vinculado por la consulta realizada.
Negociación
En el supuesto de que el Parlamento aprobara la solicitud de salida del Reino Unido de la UE, el Gobierno británico tendría que comunicar al Consejo Europeo su decisión de abandonar la UE. En dicho momento comenzaría un periodo de negociaciones de dos años prorrogables para determinar los términos de la salida. Mientras tanto, el Reino Unido seguirá siendo miembro de pleno derecho de la UE con todos los derechos y obligaciones de cualquier miembro. En definitiva, el resultado del referéndum británico ha traído incertidumbre a la UE, tanto económica, política como de mercados financieros. En el mejor de los casos todavía pasarán meses hasta conocer realmente si el Brexit se materializará definitivamente o si por el contrario ha sido un referéndum a la griega. Mientras tanto, las empresas y los inversores tendrán que adoptar decisiones en un entorno incierto, que inevitablemente afectará a la economía.
La experiencia griega sirve para poner de manifiesto cómo el resultado de un referéndum no necesariamente es seguido por los gobernantes cuando las consecuencias de su cumplimiento se considera perjudicial para los propios intereses de los votantes. Como hace un año, hasta que definitivamente se tenga certeza de cuál será el camino del Gobierno británico, la incertidumbre en los mercados será un hecho.

