La crisis se ceba con los jefecillos
La brecha salarial entre los más altos y los más bajos se ha cebado especialmente con los mandos intermedios, que son los que han visto caer su poder adquisitivo por debajo del resto en los últimos ocho años
Ni los directivos ni los empleados de base. Los mandos intermedios, esos jefes con pequeñas parcelas de mando en cada compañía, imprescindibles para que la maquinaria organizativa funcione, son los más perjudicados por el aumento de la brecha salarial generado por la crisis económica.
El asunto vuelve a la primera línea de la actualidad tras la propuesta electoral de Izquierda Unida (IU) de limitar el salario máximo de cualquier empresa, ya sea pública o privada, a diez veces lo que cobre el empleado con salario más bajo y con una jornada laboral normal a tiempo completo. Sobre su impacto se han hecho diferentes valoraciones. Unos defienden la medida por suponer, según argumentan, un seguro de subida salarial para los empleados de base cuando los grandes jefes se suben el suyo. Otros dicen que lo que se logra es que la brecha salarial “entre los de arriba y los de abajo” no siga creciendo.
Pero desde los autores de la propuesta, IU, el argumento central utilizado es la necesidad de cargar el coste de la crisis al 1% más rico de la población. Para ello, además de la medida laboral de limitación de salarios propone un impuesto específico sobre la riqueza que haga pagar más a quienes tienen “ingresos aberrantes”, en palabras textuales de los redactores del documento.
Pero vayamos a los datos. La primera aproximación a las desigualdades que se dan entre los sueldos altos y los bajos fue puesta sobre la mesa hace pocos días por un estudio del sindicato CCOO, según el cual los máximos ejecutivos de las empresas del Ibex 35 cobran hasta 158 veces lo que perciben de media sus empleados.
El propio informe de CCOO ya delimita mucho el número de perceptores de esos grandes salarios cuando pone negro sobre blanco que las empresas del Ibex 35 cuentan con 432 directivos a los que afectan esos emolumentos muy por encima de la media. Y después da un paso más cuando relata los ingresos multimillonarios de un grupo de ellos, integrado por los presidentes y consejeros delegados de estas empresas, que en su conjunto no sobrepasan los 45 nombres.
Lejos, pues, están estas cifras de suponer el 1% de la población más rica sobre la que debe descansar según IU el coste de la crisis. Pero hay datos de Hacienda más reveladores. El conjunto de españoles con ingresos superiores a los 150.000 euros al año ascendían el año pasado a 58.571 personas, que suponen exactamente el 0,31% de los declarantes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Y los que cuentan con ingresos superiores a los 600.000 euros al año son 4.553 declarantes, equivalentes al 0,02% de los españoles sujetos al pago del impuesto.
Acotado el alcance numérico de cuántos tienen ingresos muy por encima de la media, situada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 22.606 euros para 2014, también merece la pena ver cuántos están por arriba y por debajo de esta cifra. Por encima, hay en España 6,2 millones de personas que declaran ingresos de entre 21.000 y 150.000 euros anuales. Por debajo, hay hasta 12,1 millones de declarantes del IRPF que obtienen ingresos anuales de entre cero y 21.000 euros. Pero el tramo más numeroso en número de declarantes (7,8 millones de personas) se encuentra entre los 12.000 y los 30.000 euros.
Los perjudicados. Estos datos coinciden bastante con los extraídos por la consultora Icsa y Eada Business School, que en un reciente estudio señalan que en España el salario medio de los empleados se sitúa en los 21.757 euros anuales, el de los mandos intermedios en 36.637 euros y el de los directivos (no los más altos a los que se refiere el informe de CCOO, sino de director general hacia abajo) se sitúa en los 78.840 euros, todo ello con cifras de 2014. Es decir, que dejando fuera a los primeros ejecutivos, el salario de los directivos apenas es 3,6 veces superior al de los empleados de base.
Y, ¿cómo ha afectado la crisis al salario medio de cada uno de estos grupos de personas? Pues, efectivamente, de forma muy diferente. Tal y como algunos podían sospechar, si se comparan las tablas salariales vigentes en 2007 y las de 2014, puede verse cómo los directivos han salido ganando y los empleados han perdido. Es decir, la brecha salarial ha aumentado con la crisis, ya que en 2007 el salario medio de un directivo era de 68.705 euros, el de un mando intermedio alcanzaba los 34.803 y el de los empleados de base se quedaba en 19.588 euros. Entonces, el salario de los directivos era 3,5 veces más alto que el de los empleados.
Pero quizás se vea mejor la evolución contraria de cada uno de estos grupos si se compara el poder adquisitivo de sus salarios a lo largo de estos ocho años. La inflación acumulada en el periodo ha sido del 13,1%. El salario medio de los directivos ha subido un 14,75%, lo que les ha hecho ganar un 1,64% de poder adquisitivo. Los empleados de base, sin embargo, han visto subir de media sus sueldos un 11,07% desde 2007, lo que les ha hecho perder un 2,03% de poder adquisitivo. Y entre medias, los grandes perjudicados. Los mandos intermedios han visto cómo sus salarios crecían un 5,27% de media en estos ocho años, lo que les ha hecho perder 7,83 puntos de poder de compra.
¿Cómo comparan estas cifras con las de los vecinos más próximos? Pues en Italia el salario medio de los directivos es de 111.764 euros, 3,9 veces los 28.770 euros de los empleados de base, mientras que en Francia un directivo gana de media 3,5 veces lo que un empleado de base (94.492 euros frente a 21.757). España está justo en medio.
Independientemente de si sería jurídicamente aceptable poner límites salariales en las empresas privadas, lo que muestran las cifras es que aparte de unos pocos cientos de personas, las diferencias no son tan altas.


