La banca ya sabe cuál es su colchón
El Banco de España ha marcado ya el colchón de capital que tienen que aparcar los bancos españoles
La crisis financiera desatada en 2008, además de recorrer todo el mundo dejando a miles de inversores con lo puesto, ha contribuido para que las autoridades encargadas de la supervisión de los bancos hayan aprendido algunas lecciones. Una de ellas es que las entidades financieras tienen que tener un colchón suficiente de capital para poder aguantar los tiempos de vacas flacas sin caer por el precipicio y quebrar. Otra importante es que no todos los bancos son iguales; aquí el tamaño sí que importa, porque no es lo mismo que quiebre una pequeña caja de provincias que un banco con varios millones de clientes, una importante presencia nacional e incluso con trascendencia internacional.
Todo esto se ha plasmado en varias normas internacionales que han comenzado a separar en varios grupos a los bancos por el tamaño de sus riesgos. Y se han agrupado dependiendo del tamaño del daño que podrían hacer al sistema financiera en su conjunto en caso de dificultades o quiebra. Es decir, se han separado por importancia sistémica.
En la Eurozona, este proceso lo ha hecho el Banco Central Europeo (BCE) y lo están desarrollando los bancos nacionales de cada país.
Riesgos. El Banco de España explica que “la situación de las entidades de importancia sistémica puede producir riesgos para la estabilidad financiera. La quiebra de alguna entidad sistémica, o la mera expectativa de que esta se produzca, podría generar efectos negativos de una magnitud impredecible sobre el resto del sistema financiero y, en último término, sobre la economía real”.
Este riesgo, según el Banco de España, necesita medidas que eviten daños producidos por decisiones de los bancos que pudieran tomarse sin tener en cuenta su carácter sistémico y advierte que también se podría producir “un problema de riesgo moral en la medida en que las entidades esperen ser rescatadas por los Estados cuando se encuentren en alguna dificultad”.
“En la medida en que las entidades sistémicas supongan que existen unas garantías implícitas sobre ellas por parte de las autoridades, se puede dañar la disciplina de mercado e incentivar la toma excesiva de riesgos, agravando las amenazas y distorsiones para el sistema financiero mundial”, añade el Banco de España.
Colchones. Y, ¿cómo se arregla esto? Pues imponiendo a los bancos la obligación de mantener unos colchones de capital que tengan en cuenta no solo el volumen y la calidad de los riesgos asumidos por la vía del crédito, sino también el grado del daño que podrían producir al sistema en caso de dificultades. Para ello se han creado dos colchones, el sistémico y el anticíclico. El primero sirve para que las entidades midan el riesgo, ya que cuanto más asuman, más dinero tendrán que aparcar. El segundo tiene como finalidad atender posibles agujeros en épocas de vacas flacas.
En España, dentro de los bancos sistémicos se encuadran Santander y BBVA. Y se unen otros cuatro, con una graduación algo menor, que son CaixaBank, Bankia, Popular y Sabadell. Los colchones, que deberán estar completados al iniciarse 2019 surten efecto ya en 2016, año en el que el Banco de España exige el 1% de sus créditos agrupados por riesgo al Santander; un 0,50%, a BBVA; un 0,25%, a CaixaBank y Bankia; y exime de momento a Popular y Sabadell.



