La banca busca su piedra filosofal
No se trata de encontrar la fuente de la eterna juventud, sino de dar con la clave para mantener la rentabilidad en tiempos difíciles como estos, en los que su negocio tradicional va de capa caída. ¿Serán las comisiones?
Muchas voces, incluidas la del gobernador del Banco de España, Luis Linde, o la del presidente de la patronal bancaria Asociación Española de Banca (AEB), José María Roldán, claman desde hace meses por la “necesidad”, dicen, de que “los bancos cobren a los clientes por los servicios que prestan”. Tras conocerse los resultados de los bancos españoles del primer trimestre de 2016, en el que los grandes han visto caer su beneficio en conjunto en un 12%, la petición de más comisiones se ha intensificado, porque las cifras, siempre tercas, dejan claro que el negocio tradicional de la banca (cobrar por los créditos y pagar por los depósitos) no es capaz de sostener la rentabilidad del sector.
Esto quiere decir, simple y llanamente, que los bancos deben buscar otras vías para lograr unos ingresos extras que mantengan sus negocios. Hasta hace bien poco una de esas vías era la compra de deuda pública, que dejaba en caja pingües beneficios sin apenas riesgo. Pero los tipos de interés de los bonos estatales de la Eurozona, que son los más seguros, están bajo mínimos.
Aunque el grado de detalle de las cuentas públicas trimestrales que presentan las entidades financieras no permite ahondar mucho en este aspecto, las cifras agregadas del sistema financiero obtenidas por el Banco de España, que sí tiene acceso a todos los números, ayudan a hacerse una idea más exacta del agujero de ingresos que ha creado en la banca la caída de los tipos de interés de la deuda pública. En 2013, por ejemplo, los intereses procedentes de valores de renta fija emitidos por administraciones públicas sumaron 8.591 millones de euros de ingresos para el conjunto de las entidades de crédito españolas. En 2015 la cifra se ha quedado en 5.806 millones, casi 2.800 millones menos, que suponen un descenso del 32,5% en tres años.
Margen
En el margen de intereses, el que mide la diferencia entre lo que los bancos pagan por los depósitos y lo que cobran por los préstamos, la cifra global del sector fue de 32.739 millones en 2012 y se ha quedado en 26.414 millones en 2015, lo que supone una caída de algo más de 6.000 millones que si se suman a la caída en los rendimientos de la deuda pública suman casi 9.000 millones menos en ingresos.
A pesar de los esfuerzos hechos para fortalecer los ingresos por comisiones, lo cierto es que en cifras globales la banca no lo ha conseguido hasta el momento. Si en 2012 supusieron 13.912 millones de euros para el conjunto del sector, la cifra de 2015 se ha quedado en 13.569 millones. A este ligero descenso ha contribuido de forma poderosa el hecho de que el cobro de comisiones por servicios (los normales de mantenimiento de cuentas, transferencias o gastos de gestión de tarjetas, entre otros) han caído de 5.129 millones en 2012 a 3.383 millones en 2015, debido a la presión de la competencia entre entidades que les ha obligado a incluir en sus ofertas comerciales la eliminación de comisiones en cuentas con nóminas domiciliadas o con determinadas condiciones de uso de tarjetas y domiciliaciones, Sin embargo, los cobros “por comercializaciones”, que incluyen por ejemplo las que cobran los bancos por seguros o fondos de inversión, han subido en los últimos tres años de 2.926 a 4.210 millones.
Para salvar las cuentas de resultados, los bancos han tirado también del manual clásico de reducir costes cuando los ingresos caen. La reducción de plantillas y de oficinas desde el inicio de la crisis ha hecho que los gastos generales del sector hayan pasado de 17.643 millones en 2010 a 14.187 millones en 2015. Pero el recorte tampoco ha sido suficiente para mantener el resultado. La clave ha sido el menor desembolso de fondos exigido para dotar las provisiones por morosidad y deterioro de inversiones. Entre 2012 y 2015 esta partida ha pasado de 6.422 a 1.411 millones de euros y así las cifras comienzan a salir. Pero para el futuro no se prevén ya nuevas caídas importantes de esta línea de la cuenta de resultados, lo que obliga a las entidades financieras a buscar la solución en aumentar los ingresos más que en reducir los costes.
Pero, ¿qué ha pasado en este primer trimestre del año en el que el beneficio de los grandes bancos ha caído un 12%? Pues, como en casi todo, la guerra ha ido por barrios. Santander, Sabadell y Popular han aumentado sus cifras de ganancias. El banco presidido por Ana Botín ha pasado de 1.460 a 1.633 millones de euros. El de Sabadell, de 175 a 190 millones y el del Popular de 91,4 a 93,8 millones entre enero y marzo. En el lado contrario, BBVA ha visto caer su beneficio trimestral desde 1.536 a 709 millones, CaixaBank ha bajado de 375 a 273 y Bankia pasa de 244 a 237 millones.
Fuera de España
Quizás lo más llamativo de estas cifras sea la diferencia de comportamiento entre los dos grandes, Santander y BBVA, que han tenido cifras radicalmente opuestas. Aparte de que BBVA tuvo en el primer trimestre de 2015 ingresos extraordinarios que no ha repetido este año, una de las claves está en el negocio que cada uno de ellos mantiene fuera de España.
En el caso del Santander, el 57% de su beneficio procede de Europa, donde su negocio en el Reino Unido es muy rentable. De hecho, el 23% de las ganancias totales del grupo proceden del mercado británico. BBVA, por su parte, concentra el 67% de su beneficio en Ibeoamérica, donde tiene una especial presencia en Brasil, país del que depende el 49% de su beneficio. La caída del valor de la moneda brasileña y la menor actividad económica en la zona han contribuido poderosamente a esa diferencia entre ambos grupos bancarios.
Un argumento parecido ha favorecido también al Banco Sabadell, cuya compra del banco TSB británico ha consolidado sus cifras de ingresos y beneficios. BBVA comenzará este año a consolidar su negocio turco.



