En busca del banco único
Los comerciales de la banca buscan estrategias para convencer a los clientes de que trabajen con un solo banco. Con ello, el sector se asegura continuar aumentando las comisiones y el beneficio
La gran banca española sigue enfrentada a la pelea que mantiene desde hace varios trimestres con la rentabilidad de su negocio tradicional. Recoger depósitos de los clientes para prestárselos a otros y lograr beneficios con el margen que queda entre medias ha dejado de ser una tarea fácil. Los costes de explotación necesarios para mantener en pie las estructuras de los bancos se comen una parte muy importante de ese margen de intereses y luego tienen que tapar los agujeros de los créditos morosos. Y entonces ya no da para tanto. Si no fuera por las comisiones, los bancos seguirían sin ganar dinero.
Prácticamente todos los directivos de los grandes bancos españoles se vienen quejando en las últimas comparecencias públicas del entorno tan negativo en el que les ha tocado gestionar sus entidades. La escasa remuneración con la que pagan los depósitos de clientes ya no es tampoco la solución, porque ya no suponen una ventaja competitiva con un año antes. Por ahí no pueden seguir rascando. La medida más eficaz sería subir el precio de los préstamos, y en ello están, aunque con malas perspectivas de momento.
La concesión de créditos nuevos apenas compensa las cancelaciones por caducidad de los que ya tenían, con lo que la cifra total de préstamos crece muy despacio. Además, los tipos de interés que se aplican ahora tampoco son mayores que los que se aplicaban antes, con lo que la incapacidad para mejorar los márgenes está cantada. Los presidentes y consejeros delegados de los siete grandes, que estos últimos días han ido compareciendo para presentar los resultados de los nueve primeros meses de 2015, aseguran que la oferta de créditos baratos para robar clientes a la competencia no va a ser ya un arma comercial en ninguno de ellos.
Aun así, lo que no pueden tampoco es ofrecer préstamos a tipos por encima de la media, porque entonces los clientes se van solos, sin necesidad de que el banco de enfrente esté enfrascado en una guerra comercial. La banca, por tanto, tiene que prepararse para una etapa dura en los márgenes de intereses.
¿Qué hacer? La respuesta de los bancos es casi unánime: aumentar la vinculación de los clientes. Ahora la pelea ya no es tanto por tener más clientes, sino por que cada uno de ellos tenga más productos contratados con el banco. “La meta por la que trabajan los equipos comerciales –añade un alto directivo bancario– es que los españoles trabajen con un solo banco”.
Se trata, en definitiva, de atraer a los clientes que ya tienen el grueso de su actividad (por ejemplo la nómina y una parte sustancial de los recibos domiciliados) para que aglutinen todos sus pagos y cobros en esa entidad y contraten con ella, además, los seguros y los planes de ahorro que deseen. Y eso, aunque el cliente no lo note, es una fuente de ingresos inmejorable para el banco.
Hay muchas veces en las que las entidades financieras ofrecen a sus clientes una rebaja en las comisiones de cajeros, de mantenimiento, en transferencias o en emisión de tarjetas, dependiendo del grado de vinculación. Así, es posible que un cliente tenga la posibilidad de hacer gratis las transferencias a bancos nacionales, poder sacar dinero gratis en cualquier cajero ajeno hasta un límite mensual de extracciones y no pagar mantenimiento de cuenta ni de tarjeta de crédito por mantener un saldo total (de cuenta más productos de ahorro) superior a una determinada cifra, tener domiciliada la nómina y un número mínimo de recibos.
Falsa impresión. A este cliente puede parecerle que el banco pierde ingresos por comisiones, pero nada más lejos de la realidad. Las que le regala son compensadas por las que cobra. Por ejemplo, ingresar la nómina cuesta dinero. Cada entidad que cobra un recibo de la cuenta tiene que pagar una comisión por hacerlo y si encima el cliente tiene suscrito un fondo de inversión a través del banco para canalizar sus ahorros, pues más comisiones que paga de forma indirecta.
Así se llega a las cifras que presentan estos días los bancos. Los siete grandes han registrado unas comisiones netas (las ingresadas menos las pagadas) de 14.624 millones de euros, cifra sin la cual estas siete entidades no habrían sido capaces de ganar dinero, ya que el beneficio de este mismo periodo se ha situado en 9.816 millones de euros, una cifra menor a la de las comisiones. Sin ellas, pues, no habría beneficio en el sector.
Con todo, el beneficio registrado entre enero y septiembre de este año es superior en casi un 14% al de los nueve primeros meses de 2014, lo que ha animado a los bancos a presentar unas cuentas con las que dicen que están saliendo airosamente de la crisis. Pero los números tienen algunos matices importantes. El Santander, con sus 5.106 millones de beneficio neto, gana más que los otros seis grandes juntos, que suman 4.710 millones. Eso ya distorsiona algo las cifras del sector. Pero aún hay más.
Negocio español. El Santander solo ha ganado en España 721 de los 5.106 millones contabilizados hasta septiembre. BBVA, por su parte, ha ganado en España 694 millones de los 1.702 declarados, que podrían haber sido muchos más si no hubiera tenido que incluir en sus cuentas el impacto negativo de 1.840 millones de euros provocado por la depreciación de su participación en el banco turco Guaranti. Como el resto obtienen prácticamente el cien por cien de sus resultados con el negocio interior, resulta que de los 9.816 millones de euros de beneficio total de este grupo de bancos, solo 4.423 millones proceden de sus actividades en España. Menos de la mitad. Y es que el negocio bancario en España es duro. Fuera también tiene sus dificultades y el Santander, por ejemplo, ha comenzado a notar la menor actividad en Brasil.
Quizás la mejor forma de ver la dureza de este negocio español es echar un vistazo a los costes de explotación y compararlos con el margen de intereses obtenido por esos bancos (ver cuadro). Hay un caso, el de CaixaBank, en el que para empezar dichos gastos son mayores que el margen, lo que lleva al extremo la necesidad de las comisiones para poder mantener el beneficio. Es cierto que de sus 3.609 millones de costes de explotación, 543 millones corresponden a gastos originados por las fusiones de otros bancos menores que ha adquirido y que dejarán de producirse cuando el proceso haya acabado. Pero de momento ese es también el coste de crecer.


