El alquiler de pisos sigue acorralado

17 / 02 / 2016 Miguel Cifuentes
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La tendencia española a comprar vivienda sigue indemne a pesar de los latigazos de la crisis.

La rigidez del mercado de la vivienda impide de facto la movilidad laboral y perjudica a los jóvenes.

Ni siquiera la crisis ha podido con los hábitos de vivienda. Ocho de cada diez españoles siguen optando por comprar frente a los dos que prefieren alquilar. “En España, el dilema de comprar o alquilar es falso, hay poco margen para decidir con libertad, manda un mercado muy sesgado hacia la propiedad. En España no hay mercado de alquiler y con tipos de interés hipotecarios tan bajos como los actuales cualquier ciudadano con solvencia opta por comprar vivienda. Todo empuja a que la gente termine comprando piso, excepto en el caso de los jóvenes, abocados al alquiler y a compartir piso”. Este es el diagnóstico contundente de Julio Rodríguez, economista, experto en vivienda y expresidente del Banco Hipotecario de España.

Las cifras cantan: el censo decenal de vivienda del INE señala que el parque de vivienda en alquiler es enano, en el 2001 apenas era del 11,7 % y en 2011 subió hasta el 13,5% sobre el parque residencial total. A día de hoy se estima que está entre el 15% y el 16%, muy lejos de niveles europeos, donde el parque de viviendas de alquiler se eleva al 40% y 50% en países como Alemania, Reino Unido u Holanda.

Caro y escaso. El alquiler en España sigue siendo caro. El mercado es escaso, y ahora además están repuntando los precios. En 2015 subió un 2,04% y la renta media se eleva a 609 euros al mes para una superficie de 111 metros cuadrados, según la empresa especializada Pisos.com. 

Aún así, durante la crisis, el alquiler ha mantenido precios, ya que hay una demanda rígida de una población objetiva que necesita vivienda alquilada. Es el caso de los jóvenes, de la mano de obra en permanente movilidad geográfica, los extranjeros, y las familias monoparentales (los divorciados y separados), que han aumentado en número en los últimos años. Todos estos colectivos suman entre un 15% a 20% de la población. Este segmento de demanda mantiene históricamente el mercado de alquiler, una vez que ha desaparecido o está prácticamente en extinción la vivienda de renta antigua.

Además, según los expertos, vivir en un piso alquilado es para muchos españoles una estación de tránsito, una etapa de paso para los potenciales compradores, en espera de una mejora financiera que les permita comprar vivienda. Por esta razón siempre habrá entre un 15% y 20% de la población que vivirá de alquiler.

Falsos mitos. Y mientras, muchos mitos han saltado por los aires desde 2007. El primero, que los pisos nunca bajaban de precio y siempre subían. Desde el inicio de la crisis han caído una media del 45%, según la tasadora TINSA. El segundo mito liquidado es que la obsesión española por la vivienda en propiedad se debe a los incentivos fiscales. Desde hace tres años no hay ya desgravación por vivienda y sigue la pulsión compradora, más rebajada, pero sigue. “El Gobierno de Rajoy quitó las desgravaciones fiscales a la compra de vivienda propia, pero eso no ha influido en el mercado. Es evidente que el comprador se mueve más por la necesidad, el afán de tener algo propio, la seguridad, dejar un patrimonio a los hijos, el apetito inversor y otras motivaciones”, dice Julio Rodríguez.

Tener un mercado con estas características tiene un alto coste social y es un freno evidente a la movilidad laboral. “Muchos propietarios con pisos en venta se han rendido ante la imposibilidad de vender o visto el hundimiento de precios han optado por alquilar. Pero el alquiler en España sigue siendo residual. Y, lo peor, es que los jóvenes son los grandes perjudicados: no pueden comprar ni alquilar en buenas condiciones, ni emanciparse ni formar familias”, dice Manuel Gandarias, director de Estudios de Pisos.com.

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