CaixaBank gana su primera batalla en Lisboa
El banco español logrará por fin mandar en el banco portugués BPI, donde ya tiene un 44,1% del capital.
La batalla de CaixaBank en Portugal entra en su fase decisiva. Tras un intento fallido en 2015, el banco español ha lanzado una Oferta Pública de Adquisición (OPA) sobre el cien por cien del capital del Banco Portugues de Investimento (BPI), del que ya tiene un 44,1%, aunque solo puede ejercer sus derechos de voto como si tuviera un 20%, ya que la entidad portuguesa tiene limitaciones para evitar el desembarco de socios exteriores que se hagan con el mando.
Esta limitación beneficia fundamentalmente a Isabel dos Santos, consideraba la mayor fortuna de Angola, hija del presidente de aquel país, que lleva cuatro décadas en el poder, y que con su 19% del capital de BPI ha bloqueado hasta ahora cualquier acuerdo de entrada de CaixaBank, cuyo interés por aumentar la participación en la entidad lusa no es otro que ejercer el poder de gestión en un banco del que es el primer accionista.
Ahora, el banco español juega la partida con otras reglas más favorables. El Gobierno portugués ha decidido acabar con el bloqueo histórico que sufre la banca de aquel país a la entrada de socios extranjeros que se hagan con la gestión. Para ello ha aprobado un decreto-ley que entrará en vigor el próximo 1 de julio, que finalmente fue firmado por el presidente de la República, Marcelo Rebelo de Sousa, y que consagra el principio de que cada uno vote por las acciones que realmente tiene. Tras este refrendo, necesario para que la norma entrara en vigor, CaixaBank ha lanzado una OPA que tiene como condiciones previas para ser efectiva que BPI elimine ese 20% de límite de derechos de voto, alcanzar la mayoría del capital (más del 50%) y que las autoridades lusas aprueben la operación.
Pues bien. Dos de estas condiciones están aseguradas ya. El decreto-ley elimina la limitación de voto y la autoridad bursátil portuguesa, la CMVM, ha dado su visto bueno a la OPA, ya que al ser la segunda en menos de doce meses (la primera fue retirada antes de comenzar) no precisa de más documentación previa. Ahora a CaixaBank solo le queda lograr atraer a accionistas que sumen el 5,9% del capital de BPI que le falta para tener la mayoría.
La prensa portuguesa asegura estos días que si no hay acuerdo antes con Isabel dos Santos, la junta general de BPI que cambiará los estatutos del banco será programada para después del 1 de julio, cuando el decreto-ley le servirá a CaixaBank para poder votar con su capital real y sacar adelante el desbloqueo de la situación. El banco español ya ha fijado para el tercer trimestre de 2016 (entre el 1 de julio y el 30 de septiembre) la culminación de la operación.
El problema de Angola
Aunque por algunos sectores nacionalistas portugueses era bien visto, lo cierto es que el empecinamiento de Isabel dos Santos en seguir bloqueando la toma de control de BPI por parte de CaixaBank no tenía mucho sentido. El banco luso tiene un problema importante con su participación del 50,1% en el Banco de Fomento de Angola (BFA), del que el 49,9% restante está en manos de la propia Dos Santos.
Atendiendo al tamaño de BPI, el Banco Central Europeo (BCE), le obliga a tener una provisión de fondos extraordinaria por su excesiva concentración de riesgos en Angola, país no europeo y del que BFA tiene, según algunas fuentes portuguesas, más de 4.000 millones de euros de deuda estatal emitida por el Gobierno de aquel país africano, presidido por el padre de Isabel dos Santos. Sin embargo, con el tamaño de CaixaBank, esta excesiva concentración de riesgos queda muy diluida y, de hecho, el banco español ya ha solicitado al BCE que en caso de triunfar la OPA y tomar el control de BPI, levante las medidas extraordinarias.
El propio Gobierno portugués ha dicho que este desbloqueo es bueno para el país, aunque a algunos les moleste.


