Alierta pasa el testigo
Como en una carrera de relevos, César Alierta ha cedido la presidencia de Telefónica a quien ya venía detrás de él desde hace cuatro años.
Se llevan algo más de 18 años. César Alierta, presidente saliente de Telefónica, cumplirá 71 años el próximo 5 de mayo. José María Álvarez-Pallete, hasta ahora consejero delegado de la compañía, cumplirá 53 el 12 de diciembre. Pero ya en abril tomará el testigo de la presidencia del grupo de telecomunicaciones en un momento de revolución en el sector, como le tocó hacer en el año 2000 a su predecesor.
Este madrileño, licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y por la Université Libre de Bruselas, no es nuevo en Telefónica. Se incorporó en febrero de 1999, cuando César Alierta no era aún presidente, como director general de Finanzas de Telefónica Internacional, la filial que aglutinaba las participaciones en las filiales extranjeras. Pocos meses después, en el mes de septiembre de ese mismo año, pasó a ocuparse de las finanzas de todo el grupo.
Muy pronto se cruzó en su vida profesional en Telefónica César Alierta. Un aragonés licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y Máster en Administración de Empresas por la Universidad de Columbia (Nueva York), era nombrado presidente del grupo en julio del año 2000. Alierta llegaba a una compañía que había abandonado su condición de empresa pública muy pocos años antes, pero que tenía que seguir cumpliendo con la prestación obligatoria del servicio telefónico universal. Es decir, que tenía que llevar el teléfono a cualquier español que se lo pidiera, y al mismo precio, viviera donde viviera.
La competencia entonces no era grande aún, pero ya se podía atisbar en el horizonte un futuro de lucha por los clientes con multinacionales europeas como la británica Vodafone o la francesa Orange, que finalmente han acabado dando la batalla en el mercado español. Telefónica, que ya había comenzado su expansión por Iberoamérica, apostó por consolidar su creciente presencia exterior para colarse por derecho propio en el club de las grandes, donde también estaban compañías como Italia Telecom, Deutsche Telekom o la gigantesca estadounidense ATT.
César Alierta fue quien en esos momentos decidió que Álvarez-Pallete fuera nombrado presidente ejecutivo de Telefónica Internacional, en julio de 2002. Este economista madrileño regresaba así a sus orígenes en el grupo, al negocio internacional, pero esta vez con plenos poderes. En julio de 2006 fue nombrado director general de Telefónica Latinoamérica y en marzo de 2009 accedió al cargo de presidente de Telefónica Latinoamérica. Tras una reestructuración del grupo, en septiembre de 2011 fue nombrado presidente ejecutivo de Telefónica Europa.
Durante esos años, y bajo la atenta mirada de César Alierta, el grupo Telefónica había ido creciendo fuera. Aprovechó varias oportunidades como la adquisición de una decena de compañías telefónicas en Latinoamérica a la estadounidense BellSouth, el salto en el mercado brasileño con la compra del 50% de la operadora Vivo o la adquisición de la operadora europea O2, con la que consolidó su presencia en el Reino Unido y dio también un salto considerable en el mercado alemán y en el irlandés.
A primera línea
Todas aquellas compras tuvieron, como casi todo en la vida, un lado bueno y uno malo. Por la parte positiva, el crecimiento internacional fue un punto de apoyo de vital importancia para aguantar el tipo durante el descalabro de la economía española y la caída del consumo y del gasto de los hogares, que llegaba además en un momento de gran agresividad comercial de los competidores. Por el lado malo, financiar la expansión exterior había llevado la deuda del grupo Telefónica a una cifra cercana a los 60.000 millones de euros. A todo ello se sumaba el auge creciente de la nueva era digital, con negocios distintos y grandes oportunidades pero también importantes peligros.
Y otra vez volvía a la primera línea del frente José María Álvarez-Pallete, que el 17 de septiembre de 2012 era nombrado consejero delegado de Telefónica. Desde entonces, este madrileño ha sido considerado por muchos analistas el delfín del presidente Alierta, que ya entonces con 67 años, no quería perpetuarse en el cargo y el nombramiento de este nuevo número dos del escalafón, en sustitución del histórico Julio Linares, fue considerado por muchos como un aviso de por dónde iba a ir la sucesión.
Álvarez-Pallete es un gran aficionado a las maratones, unas carreras de resistencia en las que la técnica y la resistencia van de la mano. Para el futuro inmediato en Telefónica le van a hacer falta ambas cualidades. El mundo de las telecomunicaciones cambia a una velocidad increíble y el modelo de negocio también. Uno de los antecesores de Alierta en Telefónica, Cándido Velázquez, que como Alierta también pasó por Tabacalera, solía decir hace ya más de dos décadas, que las operadoras de telefonía acabarían convirtiéndose en meros transportistas de señal, a través de la cual se acarrearían datos que serían aprovechados por otros a cambio de un precio.
César Alierta y algunos de sus colegas internacionales se han quejado en los últimos años de que estas operadoras, entre las que se encuentra Telefónica, son las que hacen inversiones multimillonarias en sistemas de transporte de señal como la fibra óptica o los satélites para que otros negocios como las redes sociales o los buscadores de Internet hagan pingües negocios sin arriesgar un euro en el mantenimiento de las infraestructuras que utilizan para poder existir.
Esta es la nueva era digital en la que tendrá que pelear un nuevo presidente de Telefónica que, además, debe culminar el proceso de recolocación del grupo en el ámbito internacional, donde tiene pendientes la culminación de la venta de O2 o la salida a bolsa de la red de líneas de transporte y repetidores para ganar liquidez, reducir deuda y mantener a la empresa dentro del selecto grupo de los que pueden aprovechar las nuevas oportunidades de negocio.
Retos
César Alierta prometió en la última presentación de resultados que el dividendo del grupo estaba garantizado para los accionistas durante los próximos diez años. Se supone que entonces ambos conocían ya más o menos la fecha del relevo y que las cuentas de 2016 serían ya responsabilidad de Álvarez-Pallete, al que el propio Alierta ha considerado como “el directivo mejor preparado para favorecer el relevo y posicionar una vez más a Telefónica en la vanguardia, esta vez del sector digital”.
El 27 de febrero de 2001, Alierta firmaba como presidente sus primeras cuentas anuales de Telefónica. Eran las del 2000, año en el que el grupo había generado unos ingresos de poco más de 28.000 millones de euros. Ahora la cifra sobrepasa los 47.000 millones y cuenta con negocios integrados de telefonía fija, móvil, Internet y televisión en varios países.
Álvarez-Pallete es un avezado utilizador de las redes sociales, con más de 40.000 seguidores en Twitter, uno de esos negocios que utilizan las redes de las operadoras como Telefónica. Y a partir de abril será el primer ejecutivo del primer grupo español de telecomunicaciones.


