Todo El Bosco
Coincidiendo con el quinto centenario de la muerte del artista, el Museo del Prado inaugura el 31 de mayo la muestra definitiva sobre su obra. Esto es lo mejor de la exposición.
Las tentaciones de San Antonio (hacia 1501)
Son muchas las grandes pinacotecas extranjeras que han cedido sus obras para la muestra del Prado. El Museo Nacional de Arte Antiguo de Lisboa acude con este tríptico, que no se debe confundir con el óleo del mismo tema –y también expuesto– que forma parte de la colección permanente de la pinacoteca madrileña. Dos maravillosas variantes simbólicas sobre una idea.
Tríptico del Juicio final (hacia 1482)
Conservado en la Academia de Bellas Artes de Viena, no debe confundirse con otro tríptico posterior, también de El Bosco, que tiene el mismo título y tema. En esta ocasión, en el pórtico derecho, el neerlandés alude al pecado original; en el izquierdo, al Infierno; y en la tabla central se desarrolla la escena del juicio propiamente dicho.
La adoración de los magos (1485-1500)
La muestra está fundamentada en sus grandes trípticos. Al decir de la crítica, este es uno de los que equilibran de un modo más sereno esa realidad y esa fantasía entre la que oscilan las grandes obras de El Bosco. En 2014 fue objeto de una compleja restauración por parte de Herlinda Cabrero.
San Juan Bautista en meditación (hacia 1489)
Todo parece indicar que se trata de la tabla lateral de un retablo perdido. Genuina muestra de las llamadas “obras meditativas” y del resto de las colecciones españolas ajenas a la del Prado, que también participan en la muestra, pertenece a la colección de la Fundación Lázaro Galdiano.
El Jardín de las delicias (1500-1505)
Felipe II quedó prendado de esta pintura durante su visita a los Países Bajos, hacía 1548. Hubo de esperar 40 años y una guerra para atesorar la que hoy es una de las obras más célebres de El Bosco. La pasión que el monarca sintió por el artista es la causa de que España atesore tantos cuadros suyos.
El carro de heno (hacia 1515)
Ese Paraíso o ese Infierno, que según el cristianismo aguardan a los mortales tras su paso por la vida, fueron los principales parámetros del universo del artista y la inspiración de su catálogo de quimeras y otros monstruos. Aquí aparecen de forma inequívoca. La tabla derecha del tríptico muestra el origen del mundo desde los ángeles caídos a la tentación; la izquierda, el Infierno.
La creación del mundo (1500-1505)
Algunos trípticos fueron concebidos para la educación de los príncipes de la casa de Nassau. Al desplegarse y descubrir sus fabulosas escenas, suscitaban en ellos el debate. Pero cerrados no carecían de interés. Por el contrario, sus tapas constituían otra obra complementaria a la del interior. La de El jardín de las delicias es esta grisalla, alusiva al tercer día de la Creación.



