Novelas inmigrantes
Los escritores latinoamericanos nunca dejan de publicar en España, pero hay oleadas periódicas de novedades y de desconocidos. Eduardo Mendoza, jurado único del premio Bruguera, eligió a la cubana Wendy Guerra.
En 1963, en 1964 y en 1965, tres escritores latinoamericanos se llevaron, uno detrás de otro, el todavía joven premio Biblioteca Breve. Fueron el peruano Mario Vargas Llosa (La ciudad y los perros), el mexicano Vicente Leñero (Los albañiles) y el cubano Guillermo Cabrera Infante (Tres tristes tigres). Eran los tiempos en los que se fraguaba lo que luego se conoció como el Boom. Desde entonces, la literatura latinoamericana ha estado siempre presente en el mercado editorial español, pero de vez en cuando se juntan dos o tres novedades, un par de premios y el debú de un novelista procedente de aquellos pagos, y ya se vuelve a hablar de Nuevo Boom, del Crack y de cualquier otra onomatopeya. En la última oleada ha llegadoWendy Guerra, cubana de La Habana, de 35 años, que ha obtenido el I Premio de Novela Bruguera Editorial con la novela Todos se van. Este galardón tiene la peculiaridad de contar con un único jurado, en esta ocasión Eduardo Mendoza, quien ha destacado “la autenticidad y sinceridad de la novela”, la cual “describe una conflictiva vivencia personal y social sin prejuicios de ningún tipo”. La historia está narrada en forma de diario, el diario de la infancia y la adolescencia de una chica de la ciudad de Cienfuegos.
Guerra sucia en Perú.
Unos días antes de que Wendy supiera que había ganado su premio, un peruano, también joven (nació en Lima, en 1975), supo que a él le habían concedido el Alfaguara de novela. Santiago Roncagliolo ya había publicado alguna novela, como Pudor, y un libro de cuentos, Crecer es un oficio triste. Quien también es peruano, aunque un poco mayor y con una carrera literaria considerable, es Alonso Cueto (Lima, 1954). Su historia sobre las consecuencias emocionales de la guerra sucia del Gobierno contra los terroristas de Sendero Luminoso, La hora azul, le valió el Premio Herralde de Novela. Cueto ya había publicado en España Grandes miradas (Anagrama) y Deseo de noche (Pre-Textos). Por edad, no debería pertenecer a esta última oleada, pero sí por el momento en que se ha dado a conocer. Y siguiendo con los premios, el Primavera de la editorial Espasa Calpe ha recaído en un español, Fernando Schwartz, pero la finalista ha sido una puertorriqueña de 40 años,Mayra Santos-Febres, con Nuestra Señora de la Noche.Y en estos días han publicando el colombiano Pedro- Juan Valencia, la argentina Cristina Tchicourel, el peruano Javier Ponce Gambirazio... Y las oleadas que quedan.



