Los robadores de Europa

06 / 07 / 2012 12:44 Incitatus
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Un partido como el de la final de la Eurocopa se ve muy pocas veces en la vida: trasciende los límites del fútbol y entra en la categoría de obra de arte.

Selección española.
Selección española. Elena del Estal

Una mañana de 1613 el bueno de don Luis de Góngora se sintió inspirado, afiló la pluma, se dijo: “Se va a enterar el capullo de don Paco” (se refería a Quevedo) y se puso a describir la estación “en que el mentido robador de Europa / (media luna las armas de su frente, / y el sol todos los rayos de su pelo), / luciente honor del cielo, / en campos de zafiro pace estrellas”.

Esta maravillosa, perfecta y gigantesca cursilada, muy del gusto de la época, podría haberse sustituido por algo más sencillo pero menos impresionante. No se apuren ustedes: en 1613 tampoco lo entendió casi nadie. El “robador de Europa” es el dios Zeus, quien en cierta ocasión fijóse en una muy atractiva moza llamada Europa y decidió seducirla (o violarla; nunca se paró el caballero ante tales distingos) mediante el curioso e incomprensible método de transformarse en un toro blanco. Ya se entiende mejor, ¿verdad? La media luna de la frente son los cuernos, lo del “luciente honor de cielo” subraya que el animalito era un dios y... ¿qué es eso de que el toro pacía estrellas en el firmamento, o sea en los “campos de zafiro”? Pues es fácil: el sol se encuentra en la constelación de Tauro (el toro) en abril y mayo.

Así que todo ese chisporroteo culterano, esa silva perfecta, quería decir algo tan soso como esto: “Era primavera”.

O eso pensaba Góngora a principios del XVII. Pero si aplicamos a esos versos jeroglíficos un poco de imaginación, o mejor aquellos juegos espaciotemporales que tanto gustaban a Borges, llegaremos a una conclusión muy distinta: Góngora estaba describiendo, quizá sin saberlo pero con toda exactitud, a Fernando Torres. O a Silva. O a Casillas, o a Xabi Alonso, o a Mata, o a cualquiera de los 23 inenarrables paisanos (no nos olvidemos de Piqué, que da muy bien en el papel de seductor) que han logrado, por segunda vez consecutiva, la victoria para España en el campeonato europeo de selecciones nacionales de fútbol. El rapto de Europa que tan hermosamente pintó Tiziano se ha consumado, pues, dos veces seguidas, por si una pareciese poco. Zeus es Torres o cualquiera de los otros; el toro y los cuernos son los de Osborne, que tantas veces aparecen añadidos a la bandera nacional en estos avatares, y las demás metáforas, pues pónganlas ustedes, caramba; usen su imaginación, que para eso la tienen. No voy a tener que hacerlo yo todo.

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