La película del otoño
Llega a los cines No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, adaptación del best-seller del mismo nombre.
Este viernes, 11 de noviembre se estrena en nuestra cartelera No culpes al karma de lo que te pasa por gilipollas, comedia romántica que adapta la novela homónima de Laura Norton. Todo un éxito de ventas que ya va por su 30 edición desde que se publicase en 2014. Su autora admite que un título tan contundente “llamó mucho la atención desde el principio, y ha sido fundamental para el éxito de la novela. Tuvo y tiene un estupendo boca a boca, y ojalá siga así”. La escritora viene de trabajar en publicidad, televisión y cine, y reconoce que sí había imaginado su libro saltando a la gran pantalla: “Ese sueño siempre está ahí cuando escribes una novela, para qué voy a mentir. Pero, desde luego, no había imaginado que iba a ser tan fácil, tan rápido. Paco Ramos, el productor, se enamoró desde el primer momento de la novela, me llamó y me dijo: ‘Vamos a hacerla, ¿no?’ Y la hizo. Sin Paco Ramos esta película no existiría”. Puesta en marcha la producción, tocaba encontrar a alguien para ponerse detrás de la cámara. Es aquí donde entra la directora María Ripoll, curtida en otras cintas románticas como Ahora o nunca o Tu vida en 65’. La cineasta lo recuerda así: “Cuando acabé de leer la última página, me dije: ‘Quiero hacerla, quiero que me la ofrezcan’. Y unas semanas más tarde, por el karma o por lo que sea, me llamó Paco Ramos y me ofreció la película. Desde ese momento ya no es un encargo, es mía. Me encantó la novela, porque es un mundo interno y auténtico de Sara, un mundo de contradicciones, de mujer, que creo que se acerca mucho a la realidad, por lo menos para mí”.
La mencionada Sara es, por supuesto, la protagonista de esta historia, una joven modista afincada en Madrid cuya vida dará un giro de 360º al reencontrarse con su amor del instituto. “Hay muchas cosas de Sara que no son yo, pero hay muchas cosas de mí que están en Sara. La suerte de este proyecto es que el karma me trajo a Verónica Echegui, que muchas veces no la tenemos considerada como actriz de comedia, y es una crack. Ha sido impresionante la conexión que hemos tenido desde el primer fotograma. Cuando nos sentamos por primera vez me sorprendió cómo entendió a Sara como la entendía yo, ha sido un proceso creativo muy intenso y muy divertido. La película es Verónica Echegui”, afirma Ripoll. Norton se muestra igual de entusiasmada con la elección: “Verónica es una de las mejores cosas que le ha pasado a esta película. Todos éramos muy conscientes de que la actriz protagonista era fundamental. Si ella estaba bien, la película estaría bien. Y Verónica no está bien, está soberbia. Es una actriz prodigiosa, ya la veréis. Se entrega con una valentía y con mucho arrojo. Salta sin red la tía. Y aprueba con sobresaliente”.
La fidelidad, para las parejas
A juzgar por los comentarios de la escritora tras ver el filme, la directora ha sabido transmitir el espíritu de las páginas a los fotogramas: “Tengo a muchas lectoras preocupadas al respecto. Y yo siempre les digo lo mismo: vamos a dejar la fidelidad para las parejas. Y ni siquiera. La fidelidad es un coñazo. Con esto quiero decir que yo desde el primer momento les pedí a todos que trataran de hacer la mejor película posible. A mí que sea más o menos fiel me da bastante igual. Yo quería una buena película de esta historia. Y lo han conseguido. Vaya si lo han conseguido. Divertida, fresca, con muchísimo corazón, un canto a la vida. Es de estas pelis en las que te apetece quedarte a vivir. Todo eso han conseguido. Así que, como para quejarme de que tal secuencia o tal otra no sea una fotocopia del libro”, apunta Norton. Ripoll, por su parte, explica que para ella el espectador más complicado “era Laura, porque si tú haces una obra y te la llevan al cine debe de ser tan complicado que te guste... Su imaginación es diferente a la mía, yo plasmo la tienda de una manera, y visto a Sara de una manera, y ella igual había pensado otra. Estaba bastante nerviosa cuando Laura vino a ver la película, y cuando vi los mensajes que me puso: ‘Me encanta, es exactamente lo que yo esperaba’, ya respiré tranquila”.
La mayor parte del metraje ha sido rodado en el madrileño barrio de Malasaña, tanto los interiores como los exteriores. María sostiene que “es una película muy francesa, tiene una estética muy bonita, pero es muy malasañera también. Yo soy de Barcelona, pero me impregné bastante de Malasaña, de todo lo vintage y lo moderno”.
En concreto, una de las escenas ha sido grabada en la plaza de Comendadoras. “Pido desde aquí perdón a todos los vecinos, porque estuvimos todo un día con la misma canción en los altavoces, pero la gente fue siempre muy amable. Siempre es difícil, porque el problema del cine es que somos muchos, el equipo es bastante numeroso, pero hemos de intentar respetar lo máximo posible la vida del barrio, y el barrio nos ha respetado mucho a nosotros”, recuerda la directora del rodaje.



