Los marineros rojos
Kiel (Alemania), 4 de noviembre de 1918. El amotinamiento general de la marinería se convierte en la Revolución Alemana.
Era una cuestión de honor, la Marina imperial alemana tenía que dar la última batalla antes de que terminase la Gran Guerra, algo inminente porque el káiser había nombrado un primer ministro pacifista. Los aristocráticos oficiales de la Kaiserliche Marine no podían soportar la vergüenza de haber estado dos años de brazos cruzados, mientras millones de hombres morían en las tierras de Europa. En 1916 habían librado su única gran batalla, la de Jutlandia. Allí habían demostrado poseer las más poderosas armas sobre los mares, sus modernísimos cruceros de batalla fueron superiores a los británicos, habían hundido tres ingleses por uno alemán. Sin embargo la Kaiserliche Marine había dado la espantá, se había vuelto al refugio de sus puertos y no se había movido en el resto de la guerra.



