Familia y supervivencia
La conservación de las relaciones de parentesco sería la única garantía para mantener la estabilidad social. Dos fuerzas han cambiado nuestro mundo de manera considerable en los últimos años: el trabajo y el amor.
Dos fuerzas han cambiado nuestro mundo de manera considerable en los últimos años: el trabajo y el amor. El trabajo trae dinero, el amor cuesta dinero. El trabajo produce bienes y patrimonio, el amor produce niños y pérdidas. Entre el amor y el trabajo se reparte nuestro mundo, pero entre ambos está un tercero que se construye cuando ambos se encuentran. Es la familia, la fábrica de supervivencia”. Esta es la tesis principal que defiende Frank Schirrmacher, editor de uno de los principales diarios de Alemania, el Frankfurter Allgemeine Zeitung (FAZ), en su libro Minimum. Defiende la familia como la única institución social capaz de dar continuidad a la vida del hombre, pues es la única, según el autor, que puede dar seguridad y protección al ser humano. A partir de esta premisa, Schirrmacher alerta contra un futuro nada halagüeño. Hemos aprendido a ahorrar para el futuro pero, ¿se puede ahorrar en los hijos?, se pregunta el autor. En los próximos años nuestras vidas cambiarán, en muchos países europeos habrá una importante cantidad de hijos de nuestra generación que apenas tendrán parientes.
“Tenemos el deber de reparar nuestras relaciones sociales. Si la familia sólo se considera una red privada de distribución o pasa a ser una institución incierta de la vida, el Estado social será destruido”, asegura. Precisamente el libro de Schirrmacher se publica en medio de una crisis de natalidad en Europa, especialmente en Alemania, donde se ha creado incluso un Ministerio de la Familia, cuya finalidad es incrementar la natalidad del país.
Alerta
Si no se pone remedio al envejecimiento de la sociedad, advierte el autor, en las generaciones venideras cada niño tendrá que responder a la manutención de dos adultos, además de preocuparse por la cohesión social, una función que tradicionalmente correspondía a la familia.
El editor del FAZ muestra que el complejo sistema social de redes no está preparado para reducir las relaciones sociales al mínimo. Su finalidad es que los lectores reflexionen sobre una sociedad que se ha preocupado más por los adelantos técnicos que por mantener sus bases. Las “materias primas” que más faltaran en el futuro serán, según Schirrmacher, parientes, amigos o personas con las que mantener relaciones. La descendencia es la clave ancestral de una sociedad y la familia, la única organización duradera hasta ahora conocida donde uno puede salvarse cuando acecha el peligro.
Las claves
1. Causas
El autor cree que la sociedad que estamos creando, donde nacen pocos niños y donde la familia tiene un papel cada vez menos relevante, se debe a que sólo estamos interesados en los costes económicos de los niños y no en su valor social.
2. Espiral
En los próximos años se puede dar lo que el autor llama “la espiral de la pérdida del niño”. Cada vez se tendrán menos niños y cuantos menos niños se vean crecer, menos se querrán tener.
3. Mujeres
Schirrmacher cree que el mundo dependerá, sobre todo, de las mujeres. No sólo porque viven más que los hombres, sino porque gracias a sus capacidades sociales ocuparán cada vez más puestos de trabajo, en un mundo en el que la familia ya no estará.



