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La segunda parte de la obra cumbre del portugués Miguel Gomes. Si Dios quiere es una fresca comedia italiana.
Las mil y una noches: Volumen 2. El desconsolado.
Dirección: Miguel Gomes.
Un asesino sin entrañas se convierte en un héroe para el pueblo, un acaudalado terrateniente se entretiene haciendo bromas telefónicas a los servicios de emergencia para destruir el sistema sanitario público del país y un juez llora sin pausa y sin consuelo durante un proceso surrealista. Estas son algunas de las cosas que ocurren en el mundo que describen Las mil y una noches del cineasta portugués Miguel Gomes, dividida en tres volúmenes para su distribución comercial. La segunda entrega, que lleva como subtítulo El desconsolado, ahonda en las heridas de las políticas de austeridad en un apasionante experimento narrativo en el que confluyen ficción, documental, poesía, periodismo y grandes dosis de amarguísimo humor.
Si Dios quiere.
Dirección: Edoardo Maria Falcone.
Reparto: Marco Giallini, Alessandro Gassman y Laura Morante.
Tommaso es un cirujano cardiovascular que rige su vida por certezas absolutas. Por eso, la noticia de que su hijo Andrea, prometedor estudiante de medicina, quiere ordenarse sacerdote se le escapa de su entendimiento. Parece que su hijo haya sido inspirado por el ejemplo de un tal Don Pietro, cura y santón, que Tommaso tratará por todos los medios de desenmascararlo para quitarle la idea de la cabeza a su hijo.
La premisa se antoja algo artificial, pero se desarrolla con gracia como una óptima comedia contemporánea que no trata de imitar ningún modelo -ni la vieja commedia alla italiana ni los nuevo fenómenos de taquilla europeos- y encuentra su propia identidad. Brilla especialmente en su construcción del duelo entre los actores Marco Giallini (Tommaso) y Alessandro Gassman (Don Pietro). El gran logro de Si Dios quiere es su capacidad de equilibrar la ligereza y la profundidad en su aproximación a la divinidad sin caer en la predicación o en la postura anticlerical.



