Una crisis agita Brasil

14 / 03 / 2016 Alfonso S.Palomares
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

La detención por unas horas del expresidente Lula da Silva empeora la situación del Gobierno de Dilma Rousseff, ya cercado por la difícil situación económica.

Militantes y simpatizantes del Partido de los Trabajadores se manifiestan en Río de Janeiro en defensa del expresidente Lula da Silva.

En las calles hay una gran tensión contra la presidenta Dilma Rousseff. En los últimos meses la economía ha venido cayendo de forma acelerada y, como consecuencia, la situación social se ha deteriorado profundamente. Las clases medias de abogados, comerciantes, ingenieros y otros muchos sectores se echaron a la calle hace casi tres meses pidiendo la dimisión de la presidenta. La convocatoria tuvo mucho éxito a lo largo y ancho del país ya que se llevaron a cabo protestas en 157 ciudades. El número dos del Partido Socialdemócrata, Mendez Leitao, manifestaba: “El Gobierno de Dilma ya no existe, ya no legisla y solo se sienta en la silla”. Los investigadores del caso Lava Jato que tiene sus raíces en la gran corrupción de Petrobras (la compañía petrolera estatal), advierten al Ejecutivo de Rousseff que podía ser objeto de impeachment si el Tribunal Supremo Electoral demuestra que la campaña presidencial de 2014 fue financiada con fondos ilegales de la trama corrupta que se movía en torno a Petrobras y que ella lo sabía. Sus enemigos la acusan de haber ganado por la mínima porque pintó un país de rosa cuando ya no lo era y que hizo promesas sabiendo que no podría cumplirlas y pasó de puntillas por los casos de corrupción que estaban estallando.

Dilma Rousseff está sitiada y sola y los daños derivados de la recesión económica más grave de los últimos 25 años empiezan a ser alarmantes. El PIB bajó el año pasado el 3,8%. El Gobierno pierde el apoyo de las clases medias y también de las más pobres por ser las más perjudicadas. Las empresas están reduciendo gastos y la principal reducción es la que afecta al personal. El año pasado se perdieron 1,5 millones de empleos, lo que ha tenido unas consecuencias serias sobre el consumo.

La caída del mito.

  En medio del remolino de asuntos de corrupción que agitan Brasil llegó el acontecimiento más espectacular: la conducción coercitiva del expresidente Luiz Inácio Lula da Silva. Lo que quiere decir en la terminología jurídica brasileña que fue detenido durante unas horas para interrogarle sobre sus implicaciones en las corrupciones de Petrobras. Un golpe tremendo para la imagen de Brasil en el mundo. Lula da Silva es el gran mito brasileño y sus éxitos fueron aplaudidos y alabados por el mundo entero, considerando sus ocho años de mandato como los más brillantes de la historia del país. Lula salió indignado de su comparecencia ante el juez, proclama su inocencia y acusa a la Policía y a la Justicia de organizar un montaje para desprestigiarle. “Soy víctima de un espectáculo mediático –ha manifestado–. Si querían oírme solo tenían que haberme llamado y yo habría ido, porque no debo nada a nadie y no temo nada”. Los simpatizantes acudieron en un número importante a aclamarle ante la sede del su partido, el Partido de los Trabajadores que él fundó y llevó al poder. Les dijo: “Si encuentran en mi cuenta un solo real que hable contra mi conducta no merezco ser de este partido”. Le acusan de haber recibido cuantiosos regalos de dos empresas implicadas en Petrobras, Odebrecht y OAS.

No cabe duda de que estas acusaciones han mellado el prestigio de Lula, el hombre que protagonizó la época prodigiosa de Brasil, cuando se convirtió en país revelación, creciendo a una media del 4% a lo largo de ocho años y con picos del 7,5%. Más que un país sudamericano parecía un tigre asiático. Estimuló el consumo con créditos baratos, se afrontaron importantes obras públicas que cambiaron la anatomía del país, hizo aflorar la economía sumergida y, lo más importante, 30 millones de brasileños se incorporaron a la economía productiva fortaleciendo la musculatura de la llamada clase media. Sus programas de lucha contra el hambre fueron puestos como ejemplo para otros países. Cuando salió de la presidencia su popularidad se elevaba al 80%. Era solicitado desde todos los países de la Tierra por su carisma universal. Estas circunstancias pueden contribuir a que se presente de nuevo a la presidencia en 2018. Lo ha dicho y es probable que lo haga, aunque las cosas no van a ser fáciles, el partido de Rousseff y el horizonte coyuntural es muy malo. La Constitución brasileña se lo permite, solo prohíbe más de dos mandatos seguidos. Tiene 72 años y se encuentra lleno de fuerzas, sus admiradores y amigos dicen que está como un toro. Claro que todo esto depende de si la Policía y la Fiscalía consiguen probar que está manchado por la corrupción, en ese caso las cosas cambiarían.

Un gigante en tela de juicio.

A todo esto salta la pregunta: ¿qué es Petrobras? Es la mayor empresa pública de América Latina, tiene 86.000 trabajadores y refina el 98% de la gasolina que se consume en el país. Mantiene relaciones con 20.000 empresas que le suministran todo tipo de productos y es la mayor inversora en obras e infraestructuras. Un río de dinero. Se ha descubierto que la mayoría de sus contratos eran amañados, han aparecido escandalosos sobrecostes en la construcción de refinerías, obras sobrefacturadas y maletines de dinero que iban de unos a otros. Un gran escándalo. Una gran corrupción.

Grupo Zeta Nexica